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Vomité un Conejito Blog

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En ocasiones me han preguntado sobre el nombre u origen de mi blog y sonrío cada vez que lo hacen, porque al tener que responder la pregunta no sé si comenzar por mi historia con la poesía, por el enamoramiento, o por mi cuento favorito de Cortázar. Luego de pensarlo, llegué a la conclusión de que las tres razones son validas, que quizá solo se juntaron para ser una sola.

«Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.»

Julio Cortázar

Recuerdo haber tenido conversaciones sobre la poesía, en las que siempre dejé en claro que no me gustaba porque me parecía “cursi y ridícula”; recuerdo la primera vez que me retaron a escribir un poema; recuerdo haber leído o, mejor dicho, devorado un libro que me prestaron (Bestiario de Julio Cortázar) en el que está uno de mis cuentos favoritos de dicho autor: Carta a una señorita en París, con la frase que me persigue desde entonces «Vomité un conejito»; y también recuerdo esa tarde en la que de la nada quise escribir algo, algo que considero mi primer poema, así sin querer: Vomité un Conejito.

Hace poco leí un ensayo de Martha L. Canfield, titulado Concebir y escribir la poesía, en él nos detalla cómo fueron sus inicios con la poesía: «Estábamos descubriendo el amor, ambos por primera vez, y no podíamos saber que empezábamos una experiencia extraordinaria, insólita y arrolladora.

Volví a mi lugar secreto, frente al mar, y allí escribí mi primer poema. Lo que sentía era muy fuerte, de una intensidad casi insoportable, y tenía que exteriorizarlo de algún modo o me parecía que iba a estallar. Pero no quería hablar de esto con nadie. Entonces allí, con el mar como testigo y como numen inspirador y protector, en las páginas de un cuaderno (tal vez el de matemáticas, mi materia preferida entonces), escribí mis primeros versos.» Para algunas personas, el enamoramiento a veces nos resulta un detonante, es el momento en el que se despierta la llama poética.

Han pasado algunos años desde entonces, ha cambiado mi forma de pensar en muchos sentidos. Muchas cosas que antes no me gustaban, ahora son importantes en mi vida, y este es el caso de la poesía. Otras, como mis primeros poemas, me parecen fatales, incluso ahora me da un poco de vergüenza llamarlos poemas, porque los escribí desde la ingenuidad y desde el deseo de plasmar lo que sentía y pensaba. Y aunque me gusta lo que he escrito, después de todo, considero que verdaderos poemas, tal vez solo he escrito como máximo tres, de los otros, rescato algunas cosas como frases e incluso metáforas logradas en ellos.

Mis iniciación en la poesía

Estos años los he aprovechado para leer, para leer mucho. Me di cuenta que al leer no solo disfruto, sino que aprendo, e incluso encuentro un refugio en los libros. Creo que aprendí a apreciar la poesía el día que comencé a leer la obra de Roberto Juarroz un poeta argentino, que tiene una obra completa llamada Poesía vertical. A partir de él, fui entendiendo, que la poesía no solo habla o exalta el amor, sino que es mucho más. Después de Juarroz, vinieron muchos más poemas y poetas, y cuando me di cuenta, la poesía era indispensable en mi vida; aún me doy cuenta de ello, cada vez que entro a una librería o biblioteca, y en seguida me dirijo a la sección de poesía.

«Acercarse a un Poeta es como tocar a las puertas del misterio del Hombre y su destino; pero acercarse a un Poeta transido de amor por Venezuela es tener en las manos esa porción del misterio hecho realidad deslumbrante y deslumbradora.»

Pablo Rojas Guardia.

Mi gusto, además de autores como Cortázar o Juarroz, se ha centrado en la poesía y poetas venezolanos, porque confieso, hace dos años atrás, los conocí muy poco o casi nada. Ahora me pregunto “¿En qué estaba perdiendo mi tiempo durante todos esos años en lo que no me enteraba de los maravillosos poetas de mi país?”, no tengo una buena respuesta para esa pregunta, pero me estoy encargando de enmendar esa falta.

Vomité un Conejito, el Blog

Vomité un conejito es un blog que creé por y para mí, simplemente, un espacio para subir lo que escribía, lo que pensaba y lo que hacía. Sin embargo, con mis nuevos gustos y aficiones, “mutó” un poco la idea original, para ser ahora algo así como mi pequeña biblioteca personal, en la que voy guardando los poemas y escritos que he leído y considero importante guardar para leer después. Ademas, dichas publicaciones me han permitido, dar a conocer estos poemas y sus autores a más personas. Esto ultimo, es algo que me llena de mucha alegría.

«Buscar una cosa
es siempre encontrar otra.
Así, para hallar algo,
hay que buscar lo que no es.»

Roberto Juarroz.

Una pequeña biblioteca que tiene mi estilo

El tono rosa me parece esencial porque de cierto modo es una metáfora de lo que me ocurrió con la poesía; también detestaba el color rosado… ahora resulta que me encanta, ya no lo considero un color “cursi” o solo de “niñas”. Es el color que, para mí, define a la poesía.

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El logo, también es un aspecto importante del blog; un dulce conejito, que resulta no ser tan dulce, por los temas que trata (ya sabemos que la poesía no es solo cosa de cursis o cosas cursi).

Temas técnicos

Contar con WordPress me ha facilitado mucho las cosas, ya que sé muy poco o casi nada, sobre plataformas web y el desarrollo de las mismas. Por el momento utilizo una plantilla gratis, porque mi presupuesto no me permite mantener plan pago. Sin embargo, la plantilla, que utilizo, se adapta muy bien al estilo y diagramación que he querido darle a mi pequeño espacio.

Ya no estaré sola

Diseño sin título

He compartido poemas de algunos amigos cercanos, tanto a ellos como a mi, en algún punto de sus vidas se les despertó la pluma poética. Uno de ellos es Eduardo R. Blanco, de quien he compartido una buena cantidad de poemas. Ya desde hace tiempo veníamos pensando en que él compartiera sus escritos, sus selecciones poéticas y literarias en mi blog, pero no habíamos concretado nada hasta inicios de este año.

Eduardo R. Blanco es un estudiante de Filosofía que, como yo, tuvo que migrar debido a la situación política/social/económica venezolana. Sus temas de interés son: la filosofía, la literatura en general, la historia, la política, los idiomas y por supuesto, la poesía. Sus publicaciones las estará compartiendo desde su cuenta Philosophopoiesis, y estarán disponibles en el blog de Vomité un Conejito en la pestaña con el nombre Filosophoesia. Estoy segura de que sus publicaciones serán un agregado importante a mi blog, porque aunque sus autores favoritos no son los que generalmente leo o comparto, son autores que valoro y respeto, incluso me permitirá conocer a algunos nuevos, ya que está haciendo traducciones al español de algunos de ellos. Además, considero que en cuanto a poemas y cuentos, escribe mucho mejor que yo… no por nada es la primera persona que lee mis escritos y los corrige en los casos que lo meritan.

 

Silvia C. Navarro.