Oración- Juan Gelman

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Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar. Sigue leyendo

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Proyecto de un beso- Leopoldo María Panero

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Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.

Te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias.

Petite Boheme 8

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Mujeres- Juan Gelman

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decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12397
mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres  ejemplo:

yacíamos en un lecho de amor
ella era un alba de algas fosforescentes
cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban

recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de agadir
parecía una constelación en la tierra
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha

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Esa mujer…

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Mentira que esa mujer fuera una simple humana.

Debió de haber sido forjada con lava, arcilla y manantial. No conozco a nadie que se materialice en sí misma tal naturaleza al mismo tiempo. Casi siempre le gustaba el sexo con violencia; casi rogaba que la convirtiera en un objeto, en un material para ser usado como se me antojara. Sus pechos pedían mis dientes, su cuello mis manos, sus nalgas mis golpes. Cómo me gustaba verla convertida en marea, con esa capacidad suya de hacer música con el golpeteo de mi vientre sobre sus labios abiertos; casi podría haber recolectado la lluvia de su sexo y acabar con la sequía en los campos hasta hacer florecer vida.

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Historia de la Mujer de Hierro y el Hombre de Fuego

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Y las cosas siguieron…

                                  Así como siguen las cosas que no tienen mucho sentido…

Desconocido

De todos sus miedos,
el más grande de todos
Era decir “Te Quiero”

Con el pasar del tiempo,
de las caricias, abrazos y besos,
Lo afrontó y un día sin prisas
Se encontró diciéndole “Te Quiero” Sigue leyendo

¿Hasta cuándo, Venezuela? Parte II

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Compartiré algo personal con el mundo: Varios compañeros, familiares, colegas y buenos amigos a veces me comentan que últimamente (justamente poco más de dos meses), me la he pasado trabajando mucho en bomberos, que debo descansar y vivir mi vida. Estas observaciones no me molestan en lo absoluto, de hecho, me sorprende la cantidad de personas que expresan su preocupación, sinceramente, estoy muy agradecido. Ahora bien, tal como les he compartido a algunos de ellos, hay en mi una serie de principios y valores muy importantes, irrenunciables. ¿Por qué soy así? pues es la suma sucesivas de muchísimos factores ( que no vienen ahora al caso). Hasta ayer, había realizado más de 50 horas de guardia ( desde el sábado en la mañana, hasta el martes al mediodía, descansando cerca de 12 horas de Domingo para Lunes), parece un número importante, pero para mí a veces se siente que no es suficiente. Sigue leyendo

¿Hasta cuándo, Venezuela? Parte I

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          El día de ayer estaba de guardia con mi familia de Bomberos USB. Atendimos el llamado de una abuelita de setenta y dele de años que se había caído desde su propia altura cerca del Pueblo de Baruta. Eran casi las tres de la tarde, ahí llegamos y conocimos a la Sra Irma, quien presentaba fractura en su fémur izquierdo y yacía en el suelo. Me presento e inicio el proceso de evaluación inicial general mientras mi compañero evalúa la lesión, la doña no lo puede creer, ” mijo, pero si eres un niño”, todo su dolor desaparece. Y así inicia nuestra aventura con Irma. Ya listos para partir, se puede oír por la radio ( no la radio que llevamos en nuestros carros o tenemos en nuestras casas, esos casi no reportan la realidad de lo que ocurre) sobre la represión brutal que estaba ocurriendo en Las Mercedes, por lo que tuvimos que irnos por la vía de Tazón para ir a una clínica en el oeste caraqueño que el seguro de la doña cubría. Nos esperaba un largo viaje. Sigue leyendo

El encuentro. Vladimir Nabokov

Encantado por esta extraña proximidad

Extrañeza, misterio y delicia…

como si de la negrura oscilante

de alguna mascarada en cámara lenta

por el tenue puente vinieras.

Y la noche fluía, y el silencio flotaba

en sus arroyos satinados

ese perfil de lobo en la negra máscara

y esos tiernos labios tuyos.

Y bajo el castaño, por el canal

pasaste tu anzuelo de reojo.

¿Qué comprendió mi corazón en ti,

cómo me moviste de esta forma?

En tu ternura momentánea

o en el contorno oscilante de tus hombros,

¿advertí un bosquejo pálido

de otros — irrevocables— encuentros?

¿Acaso una romántica piedad

te llevó a entender

lo que dejara temblando a esa flecha

que ahora se incrusta en mis palabras?

No sé nada. Curiosamente

el verso vibra, y en él, la flecha…

¿Tal vez tú, todavía sin nombre, eras

la genuina, la esperada?

Pero no bien apareció el dolor

logró perturbar nuestra hora estrellada.

Regresó a la noche la fisura gemela

de tus ojos, ojos sin alumbrar.

¿Por cuánto? ¿Por siempre? Por lo pronto

sigo andando, queriendo escuchar

la revolución de estrellas sobre nuestro encuentro

por si tú ya fueras mi destino…

Extrañeza, misterio y delicia,

como de una súplica distante.

Mi corazón debe seguir andando.

Excepto si tú ya fueras mi destino…

 

(Traducido de la versión al inglés de Olga Voronina)