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    Todo el mundo tiene monstruos escondidos entre los pliegues de la piel. Sombras oscuras, que de vez en cuando aceleran y se ponen delante tuya impidiendo que te veas claro. Historias que nunca has contado pero que dan vueltas y vueltas por tu cabeza.

En cuanto a mí; sigo viviendo con el qué dirán agarrado a mis cuerdas vocales.

      No sé, a veces tengo ganas de gritar un “vete a la mierda” a todos los miedos que no me dan tregua. De hacerle el corte de manga a las penas para que no vengan de vuelta como siempre terminan haciendo.

    Yo tampoco lo entiendo, en esta vida pagué con una sonrisa y en el “aquí tienes el cambio” me colaron un par de lágrimas. Vaya trueque. Y supongo que aprenderé a esquivar los baches pero por ahora sigo tropezando.

Lo peor no es la caída sino el golpe. El vértigo y no la altura.

      Hoy hablo de la piedra con la que tropezamos siempre (no hablo del amor aunque también podría ser). A veces no entendemos que si ella no se mueve tendremos que apartarla nosotros.

      Hoy hablo de los pasos inseguros, las manos temblorosas; el miedo (no hablo del amor aunque también podría ser). Te aseguro que un incendio siempre empieza con una llama que temblorosa no deja de crecer. Así que sigue temblando, viviendo, creciendo.

       Hoy hablo de la maraña de pelo hundida en la almohada, de las uñas clavadas, de lo ojos enrojecidos… (no hablo del amor aunque también podría ser). Siempre he querido esconder mis lágrimas como mi mejor secreto pero nunca he sabido hacerlo. Siempre he querido ser la fuerte. La dura. Ganarle el pulso a la tristeza. Pero siempre me ha derrotado. Después entendí que no es fuerte el que no cae sino el que vuelve a levantarse una y otra vez.

    Muchas veces no me siento valiente, pero llevo toda mi vida tirando la toalla y volviéndola a recoger. Y qué importa que la vida siga su curso si frenamos en seco.

   El camino continúa igual que continuarán los monstruos, las sombras y las historias. Aprende a bailar con ellos sin que te pisen los pies demasiado y todo pesará un poco menos.

Desde el Blog de Raquelbeck


Imagen: Pablo Pacanowski.

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