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Compartiré algo personal con el mundo: Varios compañeros, familiares, colegas y buenos amigos a veces me comentan que últimamente (justamente poco más de dos meses), me la he pasado trabajando mucho en bomberos, que debo descansar y vivir mi vida. Estas observaciones no me molestan en lo absoluto, de hecho, me sorprende la cantidad de personas que expresan su preocupación, sinceramente, estoy muy agradecido. Ahora bien, tal como les he compartido a algunos de ellos, hay en mi una serie de principios y valores muy importantes, irrenunciables. ¿Por qué soy así? pues es la suma sucesivas de muchísimos factores ( que no vienen ahora al caso). Hasta ayer, había realizado más de 50 horas de guardia ( desde el sábado en la mañana, hasta el martes al mediodía, descansando cerca de 12 horas de Domingo para Lunes), parece un número importante, pero para mí a veces se siente que no es suficiente. Desde ya quiero dejar claro que no realizo mis labores de bombero más allá de mis capacidades bien conocidas por mí ( es decir, sé cuando decir basta, aunque muchos no me crean). Hoy siendo mi día de descanso, me entero que una vez más, fallece un joven venezolano, de mi edad, seguramente con las mismas preocupaciones, y con sueños y metas seguramente apuntando al cielo como las mías. Trato de dormir, pero no puedo, trato de estar en mi casa, alimentandome de las mejores energías que puedo, para luego compartirlas con aquellas personas en el peor día de sus vidas. Aún no sé de dónde saco la energía, pues son pocos los espacios ( pero invaluables, gracias a Dios) donde puedo recuperar esas energías.

Justamente el lunes en la madrugada, atendimos a una jóven que estaba a punto de ver nacer su hijo. La llevamos al Hospital Clínico Universitario, ¿y adivinen?, había NADA, NADA. No había compresas, agujas, soluciones salinas, NADA para atender un parto. Siendo la 1 am del martes, nuestra ambulancia enfiló rápidamente a la Maternidad Concepción Palacios ( en San Martín), donde finalmente fue atendida. Entonces ¿ Hasta cuándo? , ¿ Por qué se juega con la dignidad de la gente? ¿ Con su libertad? ¿ Por qué somos presos de la enfermedades al no haber medicamentos o equipos para diagnóstico?. Aquí es donde saco mis energías, y lo seguiré haciendo mientras pueda, porque no pienso rendirme. Yo, Luis Valmore Urbina Pita, VENEZOLANO, ESTUDIANTE de Ingeniería Mecánica en la USB y BOMBERO PROFESIONAL, jamás me voy a rendir, y desde mis labores, haré todo lo posible por ofrecer a las personas un trato DIGNO en los peores días de sus vidas. Es una lucha contra el CRIMEN de que no hayan ambulancias, medicamentos, equipos médicos, mientras SÍ HAY BASTANTE ARMAS Y TANQUES. Los invito a pasar por las salas de emergencias del Hospital Domingo Luciani, del Hospital Clínico Universitario, del Hospital Miguel Pérez Carreño para que vean el CRIMEN que se vive cuando todos trabajan con las UÑAS.

Mi cédula dice VENEZOLANO, mi título dice BOMBERO PROFESIONAL UNIVERSITARIO, hice un juramento ante Dios y ante mi país. Creo en mis valores y principios. Por eso seguiré luchando.

Gracias a mi mamá por apoyarme siempre y más en estos tiempos en los que ser voluntario es un lujo.

Escrito por el Bombero Luis Urbina


Imagen: Oscar Olivares

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