Breves·Conejitos·Venezuela

Escasez

Donaldo Barros 665.png

La gente se siente en derrota,
Mientras en la tele anuncian
Que estamos en bancarrota,
y en la calle se rumora
que la situación sólo empeora.

Nos agobian las colas,
Mientras las pepas de mango,
solo alivian el hambre por unas horas,
-Benditas sean las temporadas de mango-
Pero se acaban…
y los precios que no mejoran.

Todos frente a los comercios
se amontonan,
Esperando la llegada de las gandolas,
Y la guardia nacional, que se libra de hacer la cola,
por cargar el uniforme y la pistola.

Los niños,
Dicen: -Mami tengo hambre.
mientras sus madres lloran;
Darle de comer a sus hijos
Es lo que más añoran.

La gente,
anda molesta en las camionetas,
abarrotadas de gente hasta las metras,
Unos gritan, otros golpean las puertas,
-ya esta full (gritan todos desde adentro)
-échense más pa’ atrás (grita el camionetero en su puesto).

El metro,
ahí se forma una trifulca a toda hora,
son personas,
Pero allá abajo se transforman,
Son como bestias
que se atropellan unas a otras.

Y la libertad de expresión,
está indispuesta,
Y la compasión
Por estas calles,
No aparece ni contesta,
Y la piedad, que no está de viaje,
migró apenas vió que
La injusticia reina en Venezuela.

Escasez.
¿Hasta cuándo aguantaremos esta mierda?

Silvia Corrales
15/08/16


Fotografía: Donaldo Barros

Este Conejito es dedicado a mi madre, a todas las madres y padres que tuvieron (porque no les quedaba de otra) que madrugar para poder comprar al menos un kilo de arroz, de azúcar, de pasta o lo que aún hubiese y pudiesen comprar en el comercio en el que habían hecho una cola de mínimo dos horas, sin mencionar que en algunas oportunidades al llegar su turno de compra, no quedaba ningún producto que pudiese comprar, incluso, en algunas oportunidades tenían que dejar que les marcaran el brazo con un número para llevar la cuenta de las personas que iban a comprar en el establecimiento, porque las compras solo se podían hacer de acuerdo al último número de cédula acordado para cada día de la semana. No siendo suficiente con tener que madrugar para hacer colas frente a los comercios, luego de comprar, mi madre tenía que salir corriendo a su trabajo, y al terminar su jornada, nuevamente recorría las calles en busca de algún comercio en el que hubiese una cola de gente a sus afueras, porque eso significaba que quizás, podría llevar algo más a casa, algún producto de primera necesidad para nuestra alimentación o nuestra higiene. Durante esos días recuerdo verla llegar a casa cansada, desgastada, decepcionada, es un sentimiento muy fuerte, doloroso, tener que haber visto a mi madre hacer todos esos esfuerzos por mantenernos. Me siento orgullosa de ella ❤

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