Autores venezolanos·Poemas

Coloquio bajo la palma- Andrés Eloy Blanco

Lo que hay que ser es mejor,
y no decir que se es bueno,
ni que se es malo,
lo que hay que hacer es amar

lo libre en el ser humano,
lo que hay que hacer es saber,
alumbrarse ojos y manos
y corazón y cabeza
y después, ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más
sin decir lo que se ha dado,
lo que hay que dar es un modo
de no tener demasiado
y un modo de que otros tengan
su modo de tener algo,

Trabajo es lo que hay que dar
y su valor al trabajo
y al que trabaja en la fábrica
y al que trabaja en el campo,
y al que trabaja en la mina
y al que trabaja en el barco,
lo que hay que dar es todo,
luz y sangre, voz y manos,
y la paz y la alegría
que han de tener aquí abajo,
que para las de allá arriba,
no hay que apurarse tanto,
si ha de ser disposición
de Dios para el hombre honrado
darle tierra al darlo a luz,
darle luz al enterrarlo.

Por eso quiero, hijo mío,
que te des a tus hermanos,
que para su bien pelees
y nunca te estés aislado;
bruto y amado del mundo
te prefiero a solo y sabio.

A Dios, que me dé tormentos,
a Dios que me dé quebrantos,
pero que no me dé un hijo
de corazón solitario.

Andrés Eloy Blanco


Andres Eloy Blanco

Andrés Eloy Blanco Meaño. Nació en Cumaná, Venezuela, el 6 de agosto de 1896. Fue un poeta, escritor, abogado, humorista y político venezolano, ademas, perteneció a la Generación del 28. Cursó la enseñanza primaria y parte de la media, completando su formación académica en Caracas, graduándose en la Universidad Central de Venezuela, de Doctor en ciencias políticas y sociales. Siendo un adolescente ganó el primer premio en los Juegos florales de Caracas en 1916. Como poeta, sus composiciones tuvieron popularidad. En 1919 publicó su libro de versos El huerto de la Epopeya, y en 1921 el poemario Tierras que me Oyeron. En su obra destaca El alma inquietaEl río de las siete estrellasEl limonero del SeñorEl conejo blanco o en El gato verdeLa loca luz CaraballoA un año de tu luz Canto a los hijos. Al triunfar la Revolución el 18 de octubre de 1945, ocupó el cargo de Presidente de la Asamblea Constituyente (1947), y en 1948 el de Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno constitucional de Rómulo Gallegos. Tras el golpe de estado de la Junta Militar en contra del gobierno de Gallegos, en 1948, se exilió en México, donde murió en un accidente automovilístico el 21 de mayo de 1955.

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7 comentarios sobre “Coloquio bajo la palma- Andrés Eloy Blanco

  1. Reblogueó esto en SER+POSITIVOy comentado:
    (…)
    “Trabajo es lo que hay que dar
    y su valor al trabajo
    y al que trabaja en la fábrica
    y al que trabaja en el campo,
    y al que trabaja en la mina
    y al que trabaja en el barco,
    lo que hay que dar es todo,
    luz y sangre, voz y manos,
    y la paz y la alegría
    que han de tener aquí abajo,
    que para las de allá arriba,
    no hay que apurarse tanto,
    si ha de ser disposición
    de Dios para el hombre honrado
    darle tierra al darlo a luz,
    darle luz al enterrarlo.”
    (…)
    fragmento de “Coloquio bajo la palma” de Andrés Eloy Blanco

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias a ti, Alejandro; realmente me alegra y, justamente, es esa una parte de principal de los objetivos de mi blog: descubrir a quiénes quieran mis letras y las de otros autores venezolanos e hispanohablantes.

      Recibo tu abrazo y te envío otro de vuelta. 🙌❤🐰

      Le gusta a 1 persona

  2. Conejito:
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano,
    negras noches sin luna,
    orilla al mar salado,
    y el chispear de estrellas
    del cielo negro y bajo.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano.
    Y tu morena carne,
    los trigos requemados,
    y el suspirar de fuego
    de los maduros campos.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano,
    De tu morena gracia
    de tu soñar gitano,
    de tu mirar de sombra
    quiero llenar mi vaso.
    Me embriagaré una noche
    de cielo negro y bajo,
    para cantar contigo,
    orilla al mar salado,
    una canción que deje
    cenizas en los labios…
    De tu mirar de sombra
    de los maduros campos.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano,
    negras noches sin luna,
    orilla al mar salado,
    y el chispear de estrellas
    del cielo negro y bajo.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano.
    Y tu morena carne,
    los trigos requemados,
    y el suspirar de fuego
    de los maduros campos.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano.

    Me gusta

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