Autores rusos·Poemas·Traducciones por Eduardo R. Blanco

Poemas de Arseny Tarkovsky

PUBLICACIONES BLOG venezolanos
 
Vela
Una pequeña y amarilla lengua parpadea.
La vela se escurre, gotea y gotea.
Así es como vivimos tú y yo—
nuestras almas arden intensamente, la carne desaparece.

1926.


Blanco día, día hermoso.
Debajo de los jazmines
una piedra marca un escondido tesoro.
En el camino está parado mi padre.
Un día blanco, hermoso día.
El álamo gris florece
la rosa de mayo florece
y la hierba lechosa,
detrás de ella, trepan las rosas.
Nunca he estado
más contento que entonces.
Nunca he estado
más contento que entonces.
Volver es imposible
y hablar sobre él, está prohibido—
Cuan lleno estaba de dicha
aquél celeste jardín, ese jardín del edén.

1942.


Mariposa en el huerto del hospital
 Volando hacia la luz desde la sombras
es ella las dos cosas, es luz y sombra.
¿De dónde vino este ser
casi desnudo de marcas?
Se ve como si esperara.
Ella debe ser de Asia—
No existe aquí ninguna parecida a ella.
Debe ser de aquellos años olvidados
donde una tintura de azur
es a nuestros ojos un mar azul.
Ella jura que será para siempre
pero guarda la palabra nunca.
Difícilmente sabe contar hasta dos,
entiende poco,
y de todo el alfabeto conoce
entre las vocales solamente a dos—
                                                               A
                                                               &
                                                               O.
El nombre de la mariposa es una imagen
imposible de pronunciar.
¿por qué tiene que ser tan tranquila?
Como un espejo, ella es sencilla.
No vueles al este,
¡oh señora mía, no vueles a China!
No busques al este
volando de la sombra a la luz, hacia China.
Mi alma ¿por qué necesitas China?
¡Oh, mi amor colorido, por favor no vueles lejos!

1945.


La Palabra
Una palabra es solo una piel,
una delgada capa, un sonido hueco
pero un punto rosa late dentro,
y brilla un extraño fuego en él.
Una vena late, una arteria se curva.
Y no te importa del todo,
que eres afortunado
al haber nacido con una camisa.
Desde el comienzo de los tiempos
la palabra tiene poder.
Y si eres poeta y no tienes
mejor camino en este complicado mundo,
no describas tan temprano
las batallas o los ensayos del amor.
Cuidado con las profecías,
mejor no tentar a la muerte.
Una palabra es solo una piel,
una delgada capa de masas humanas,
y cualquier línea en tu poema
afila el cuchillo de las parcas.

1945.


Conocí a la hierba cuando empecé a estudiar,
y la hierba como una flauta comenzó a silbar.
Capté la mezcla del sonido y el color,
y también cuando su himno la libélula cantó—
pasando como un cometa entre el verde inquieto—
Conocí una lágrima en cada gota de rocío.
Conocí que en cada faceta del gran ojo,
en cada arco iris de brillantes alas zumbantes,
habita la palabra ardiente del profeta—
por algún milagro, encontré el secreto de Adán.
Me encantó mi trabajo tormentoso, esta complicada
masonería de palabras adheridas por su luminosidad,
misterio de sentimientos vagos y una repentina claridad
aterrizando como pájaros. En la palabra verdad vi aparecer a la misma verdad.
Mi lenguaje era verdad como un análisis espectral,
y las palabras se reunían a mis pies para escuchar.
Además, amigo, haces bien al decir que
escuché un cuarto del ruido, vi la mitad de su alumbrar.
Sin embargo no degradé a la hierba ni a mi familia
ni insulté a la tierra ancestral estando alegre,
y mientras trabajé en el mundo acepté el regalo
del pan fragante y de la más fría agua primaveral;
a mi mano se cayeron las estrellas
arrojándose sobre mí desde un cielo abisal.

1956.


Terreno  
Si estuviese escrito en las estrellas
que reposaría en la cuna de los dioses
y sería criado por una nodriza celestial
sobre la sacra leche de las nubes
Yo sería el dios de un arroyo o de un jardín,
guardando algún grano o alguna tumba.
Pero yo no quiero ser inmortal. Soy humano
y temo de un destino ultra-terrenal.
Gracias a Dios mis labios no han sido cosidos
en una mueca, sobre la bilis y la sal de la tierra.
¡Hasta luego, Olímpico violín!
No quiero tu risa o tu canción.

1960.


  Vida, vida.
I
No creo en presagios ni temo
a signos de premonición. Ni venenos ni mentiras
huiré. No existe muerte en la tierra;
todo mundo es inmortal. Nada morirá.
No hay necesidad de temer al fin—  ni a los setenta
o ni a los diecisiete. Solo existe esta vida, esta luz terrenal;
no existe existe muerte u oscuridad.
Estamos ya sobre la orilla del mar
y soy de aquellos que halan las redes
cuando la inmortalidad nada más allá de las jambas del pescadal.
II
Mientras vivas en la casa, la casa no se derrumbará.
Invoca a cualquiera de los siglos,
entraré y construiré una casa en él.
Por eso es que están conmigo
nuestros amados e hijos, en mi mesa
suficientemente grande para ancestros y nietos:
el futuro nos muestra su cara ahora,
y si levanto mi mano un poco,
los cinco rayos permanecerán contigo.
Todos los días he usado mis clavículas
como si fuesen maderos para apuntalar el pasado—
He medido el tiempo con codos y manos
pero los cruzó, como atravesando los montes Urales.
III
Tallé el siglo a mi estatura,
luego cabalgamos al sur, sosteniendo el polvo de la estepa.
Altas hierbas humeaban. Un saltamontes jugó
y tocando con su antena una herradura profetizó;
como un monje, me amenazó con destrucción.
A la silla de montar, aseguré mi destino.
E incluso ahora, en el futuro,
me alzo en los estribos como un niño.
Es suficiente mi inmortalidad—
para que mi sangre fluya de siglo a siglo.
Pagaría con mi vida
por un rincón cálido y resistente—
si la aguja voladora no me halara
como a un hilo a través del universo.

1965.


Ahora el verano se ha ido
como si nunca hubiese venido.
Sigue tibio donde el sol cae.
Pero no es suficiente.
Todo lo que quise que pasara
cayó justo en mis manos
como una hoja de cinco dedos.
Pero no es suficiente.
El justo y el injusto
hicieron lo suyo
y ardieron en luz.
Pero no es suficiente.
La vida me arropo entre sus alas
y me guardó de las cadenas.
Tuve mucha suerte.
Pero no es suficiente.
Mis hojas aún no se queman
mis ramas aún no se quiebran.
El día es claro como el vidrio.
Pero no es suficiente.
1967.
Arseny Tarkovsky.
Poemas del libro I burned at the Feast. Selected poems (2015).
Traducción del ruso al inglés por: Philip Metres y Dimitri Psurtsev.
Traducción del inglés al español por: Eduardo R. Blanco.

tarkovsky
Arseny Tarkovsky.  Periodista, poeta y notable traductor de poetas turcos, armenios, árabes y asiáticos. Nació en la ciudad ukraniana de Elisavetgrad (ahora Kirovohrad), el 25 de junio de 1907 y luego se trasladó a Moscú en 1923, donde trabajó como periodista en un periódico y publicó sus primeros poemas. Sirvió como corresponsal durante la Segunda Guerra Mundial para una publicación de la armada soviética, desde 1942 hasta 1944, recibiendo la orden de Estrella Roja al valor. Su primer libro de poemas fue censurado por las autoridades antes de su publicación. El primer volumen de sus poemas ”Ante la nieve”, fue publicado y agotado rápidamente en 1962, cuando contaba ya con 55 años de edad. Su fama creció notablemente cuando su hijo, el internacionalmente aclamado cineasta Andrei Tarkovsky, incluyó algunos de los poemas de su padre en sus películas. El poeta murió en Moscú (Rusia), el 27 de mayo de 1989, justo antes de la caída de las URSS.

2 comentarios sobre “Poemas de Arseny Tarkovsky

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s