Autores venezolanos·Poemas

Poemas de Atilio Storey Richardson

Atilio Storey Richardson poemas

La nostalgia de un piano

Ahora le caigo a la vida
a puntapiés
y nada.
Paso como sonámbulo
por entre galerías de rostros circunspectos.

Maracaibo, 1962


Vino para el festín

Los animales puros
gozamos del festín sobre la hierba.
Bajamos hasta el río
a retozar sobre la hierba.
Encendemos la jubilosa lumbre.
Tú eres un piano
en el que hago brotar
salvajes alegrías.
Estoy en cada árbol que ves crecer.
Estoy en la brisa
que mueve los árboles.
Tú eres un piano a la orilla del río.

Maracaibo, 1961


 

Letra para un preludio de Debussy

Una ciudad persigue
desde entonces mis pasos.
Asedia mi memoria,
fulmina su fulgor
mis tristes oquedades.
Días turbios:
un río que obsesiona
un piano que ya no suena más
la desazón de estas estrellas
que se derrumban.
La noche se alarga como el río
y en vano toco a las puertas
que el crepúsculo azota.
Un piano me persigue
algún acorde roto
deambula por el centro del bosque.
Una ciudad sigue desde entonces
mis pasos.
Hacia el atardecer
huye
trotando entre las peñas
la amiga de los cabellos de lino.

Maracaibo, 1962


 

El paraíso de la amada

Vuelas todos los días
resucitas
y cantas con voz trémula
que alumbra el paraíso.
Clara
como los ángeles,
como el día que siembra el porvenir…
Te busco, te doy caza.

Tú eres el ave
que sube para siempre.

Mérida, 1958

 

Atilio Storey Richardson.
Poemas del libro Vino para el festín (1988).


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Atilio Storey Richardson

Atilio Storey Richardson. Fue un educador, músico (violinista y pianista), escritor (poeta, ensayista y crítico). Nació en Maracaibo, Estado Zulia, en agosto de 1937.  En 1958, Storey le propone con gran empeño al rector de la Universidad del Zulia Antonio Borjas Romero, la creación de una Facultad de Humanidades, este gesto le vale una beca a Francia donde obtiene el Certificado de Estudios Literarios Generales, en la Universidad de La Sorbona de París, mientras allí estudia, se mantiene económicamente cantando música latinoamericana en una boite parisina, acompañado en el canto y la guitarra por el maestro venezolano del cinetismo Jesús Soto. De regreso a Venezuela, estudia y se gradúa de Licenciado “Suman Cum Laude” en Letras en la Universidad de Los Andes (ULA) en 1965. Perteneció al grupo literario Apocalipsis. Publicó un único poemario titulado Vino para el festín (1988), el cual recoge textos escritos entre 1955 y 1988. Muere en Maracaibo, el 8 de diciembre de 1991.

Storey Richardson, es un poeta que siente la inquietud del más allá, del origen y fines de la vida y el destino, de las explicaciones filosóficas sobre la tristeza y la muerte. A través de sus versos un sutil hedonismo los ensalza, es el vino, es el festín, es el fuego y la hierba… la existencia. Tiene viva conciencia de la transitoriedad de la vida en una muy alejada actitud del materialismo.

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