Autores colombianos·Poemas

Poemas de Raúl Gómez Jattin

raul gomez jattin poemas

Poemas del libro Poesía 1980- 1989 (1989).

Intentas sonreír

y un soplo amargo asoma
quieres decir amor y dices lejos
ternura y aparecen dientes
cansancio y saltan los tendones
Alguien dentro del pecho erige soledades
clavos
engaños
fosos
Alguien
hermano de tu muerte
te arrebata te apresa te desquicia
y tú indefenso
estas cartas le escribes


 

Gracias señor
por hacerme débil
loco
infantil
Gracias por estas cárceles
que me liberan
Por el dolor que conmigo empezó
y no cesa
Gracias por toda mi fragilidad tan flexible
Como tu arco
Señor Amor


 

Siento escalofríos de ti
hermana muerte
de verme en esta sala
mirando un cuadro de David
y súbitamente entrar en la vejez
sin ningún diente
y todas las arrugas
y los vientos negros
esparciendo mis cabellos
Yo te conozco hermana
sé que eres una nube
de ojos yertos
que busca otra de luz
hasta convertirse en una
Te conozco y sin embargo
encontrarte en la sala del David
frente a frente
fue un gran susto
hermana mía


Vengan a mis labios
los murmullos del agua clara
e inunden mis manos de alboradas
Yo no tengo presente
sólo futuro y pasado
antes del agua y ahora
que el agua viene
Yo no tengo caminos
sólo las piedras
y el agua que viene
Yo no tengo amores
sólo tu ausencia
y el agua que viene
Yo no tengo soledades
sólo tu muerte
y el agua que a mis pies muere


 

Sin querer ofender

Por qué va a entristecerte el no ser poeta
Terrible sufrimiento el serlo
Sagrado —es verdad—
pero terrible

Tú eres un hombre bello
como no he conocido
porque vives lo bello
No te amedrante el no tener
una belleza más
entre las que posees

Ser poeta es más que un destino literario
Tú lo sabes
Entonces por qué —me pregunto—
esas flores de papel descolorido y sin gracia
a la salida de tu barrio de ensueño


 

Desencuentros

Ah desdichados padres
Cuánto desengaño trajo a su noble vejez
el hijo menor
el más inteligente
En vez de abogado respetable
marihuano conocido
En vez del esposo amante
un solterón precavido
En vez de hijos
unos menesterosos poemas

¿Qué pecado tremendo está purgando
ese honrado par de viejos? ¿Innombrable?

Lo cierto es que el padre le habló en su niñez de libertad
De que Honoré de Balzac era un hombre notable
De la Canción de la vida profunda
Sin darse cuenta de lo que estaba cometiendo


 

Poeta urbano

Aquel poeta de Bogotá
que no conoció en la infancia
el olor de la tierra húmeda
ni el contacto revelador de los animales
ni ha visto al río llevándose la vida…

Para compensar tantas ausencias
suelta un pájaro en cada poema
y nubes van y nubes vienen
y el mar en cada amanecer
lleva mareas a su olvido

Aquel poeta
que calla cuando le escribo
que la tragedia más actual del hombre
es su guerra a la naturaleza
se escribe unos largos poemas
a una amada de papier maché

No eres contemporáneo de las flores
Tus estrellas son de hojalata
Tu mar de escenografía
ni trae ni inaugura recuerdos

Poeta
A la naturaleza hay que ir
A contemplarla
A defenderla


 

La amiga traída por la música

¿Por qué andará Beatriz siempre detrás de su guitarra?
Ella escudada
yo alelado escuchándola
como el pájaro libre
oye el reclamo del cantor

¿Por qué andará Beatriz cantando mis poemas?
y yo queriéndola
como se quiere de entrevero
como se quiere uno
cuando alguien ama algo de uno

¿Por qué Beatriz y su voz y sus canciones
no cabrán íntegras
dentro de mí
Para salvarlas aun
de su propio peligro de ser ellas mismas?


 

Necesidad inexorable

Álvaro Yo también tengo un río de enfermedad y muerte
en mi geografía y en mi soledad Álvaro Mutis
¿No es verdad que es necesario debocar esas aguas
podridas para que se oréen la vida y la poesía?
¿Que es necesario verle los ojos a la muerte
para aprender a morir a solas?

Estás enraízado en mis sentimientos de siempre
que te hubiera querido aun sin admirarte
que te hubiera regalado un poco de mi intimidad
si te hubiera visto algún día por la calle

Tú que vives en el “pozo cegado” de exilio sabes
que un hombre no entrega su amistad sino
por una necesidad inexorable     Aquí va entera
para que la guardes como un pañuelo
que acaba de consolar unas lágrimas


 

Metafísica del poema y la muerte

Levántate
como si no hubieras muerto
Levántate y mira
como si no hubieras muerto nunca
a quien escribe estos versos

¿Azul verdad?
Azul y blanco
Hendido por una franja violeta
Dos manos Una boca
Y casi todo el resto

Soy
otro que sueña
querida


 

El mes adolescente

Llegó Abril
con sus aguas escasas
colocando diamantes en cada hoja
El mes de los árboles aún sedientos
El mes de la enredadera que trepa el muro

Joven Abril como un adolescente casi virgen
te deseé en las tardes de verano
y ahora llegas primoroso
a encantarme con el batir de tu llovizna

Amado Abril beso tu piel de esmeralda
me entristezco bajo tus cielos grisáceos
Con las voces de tus pájaros
me hago un nido del tamaño de mi deseo

En ti estremecido de ternura
derramo la leche agria del amor que ha esperado


 

De contrabando

Casi no conozco a mi mejor amigo
Nos vemos por la calle
Un cómo estás cálido y sentido
Casi no lo he tratado
pero presiento en él
a un hombre de valor

No me importa que no me reconozca
Es mi mejor amigo
Son los suyos los ojos más sinceros
que jamás me han mirado

Mi mejor amigo vive en mí
y yo aspiro a vivir en él
Sencillamente
Sin estorbarnos


 

Pequeña elegía

Ya para qué seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores
Ya para qué seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para qué seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podridas en otoño


 

Poemas del libro Esplendor de la mariposa (1993).

Dios terrible

El encierro es brutal
sin embargo aquí
me acoge la comodidad
de un pan y un lecho
No tengo nada
de qué quejarme
y aunque hubiera
tampoco lo haría
Si no me quejo de tener
un Dios terrible en las entrañas
¿por qué me dolería
de mi encierro?


 

Anuncios

Caigo de mí
hacia mí
¿Dolor? no
¿Angustia? no
¿Qué pues?
vacío que me espera
Anuncios de la muerte


 

Retrato

Si quieres saber del Raúl
que habita estas prisiones
lee estos duros versos
nacidos de la desolación
Poemas amargos
Poemas simples y soñados
crecidos como crece la hierba
entre el pavimento de las calles


 

Pájaro

Tengo en la cabeza
un pájaro celeste
que anida en esta prisión
Tengo en ese pájaro
un ardiente corazón
una frágil esperanza
de volar
hacia Dios


 

Prisión

Pensar que estoy aquí
es más doloroso que estarlo
porque mi pensamiento
será libre siempre
aquí en mis poemas
y mi cuerpo prisionero
aun en el vuelo de la mariposa
cuando me dirijo al sol
y sonrío a la primavera


 

Amor

No tengo miedo en mí
sólo amar me llena
y naturalmente no tengo
a nadie a quien querer
Porque si tuviera no tendría
amor sino zozobra-miedo


 

Canción

La locura espanta el tedio
como el viento espanta nubes
Ven oh sagrada locura
y embriágame en el reino de tu Fantasía


 

Poemas del libro El libro de la locura (2000).

Está tendido en la acera
Su alma está ausente
Su sensibilidad presente
No consigue conciliar el sueño
La cara sobre el dorso de la mano
pretende una mínima comodidad
La gente pasa en sus raudos carros
Las estrellas brillann para el desdichado

¿Qué hacer en esta noche fatal?
Intentar dormir
Olvidar la intemperie

Sus pies tactan piedrecillas
en el descampado lecho incomodándolo

¿Vendrá esta noche el diablo
con su conversación cautivante?
O llegará Jesucristo a increparlo
diciéndolo que es el peor hombre del universo?


 

“No morirás” musitan los brujos negros
“Rodarás por las aceras mendigarás para comer”
Se ve tendido en una acera
Cubierto de moscas la cabeza sucia de fango
mastica unas raíces amargas
“Dios” suplica “¿Dima qué he hecho?”
Espera una respuesta
Mas parece que Dios está ocupado
“Dios” insiste “Te habla el artista desdichado”
“¿Qué he hecho para merecer este castigo?”
Silencio


 

Se ha cumplido la amenaza:
Duerme a la intemperie Duerme en la calle
La noche es su sábana La luna su lámpara
Lo velan las estrellas
Cuando cae el día busca un lugar dónde dormir
Nunca dos veces en el mismo sitio
pues lo alejan los vecinos
En busca vespertina va en pos de su lecho
Un pretil liso es un lujo Con la rota camisa
barre el piso La mano derecha es su almohada

Hay noches cuando la ahuyentan y le toca
vagar entre la oscuridad tal un cometa insomne


 

Poemas del libro Los poetas, amor mío (2005).

Yo broté de un muchacho atormentado y febril
que soñaba diurnos sueños de ser quien no era
Al principio fui pensar intermitente en su cerebro
y él me dejaba hacer sin saber que por dentro
con el correr del tiempo por suplantarlo acabaría
casi por completo.

Durante muchos años intenté construir un poema y no pude
me confundí con sus pensamientos y él enloqueció
y dentro de esa borrasca que desquició su vida
fue apareciendo purificado y lúcido,el poeta que soy

En la memoria hilé palabras que crearon sentido
y la locura cedió paso a paso —palabra a palabra—
poema a poema

El pasado y presente se los asalté implacable
y sus entrañas fueron lo que hoy libros son
difuminóse su ser —sombra de existencia es.


 

He recorrido hospitales mitigando la locura
Una locura que durante muchos años
ayudó a mi imaginación en mi poesía
pero que después se volvió amenazante
y puso en peligro mi vida

Ahora —sin ella— escribo estos versos
y no sé si he ganado o he perdido
No sé si tú —lector— notarás este cambio
y lamentarás que mi verso
se haya vuelto reposado y tranquilo
Ojalá que natura de mí se haya apiadado
y no eches de menos el fervor de otros días


 

Cualquier día
puede ser el día
que escriba el poema
Un espíritu atento ruego
para tender las palabras
y que nada perturbe
la transcripción
de lo que piensa
el otro habitante de mi ser
Quiero ser fiel
a quien me dicta
y quiero que quien lo lea
también lo sea a él

Escribo palabras de otro
y otro lee esas palabras

En el vértice estoy
alcahueta y amigo
compartiendo
con lo desconocido


 

El tiempo nos depara un vago entresuelo
entre un piso oscuro y otro piso muerto

El piso de abajo vive en el recuerdo
en ese laberinto que tejieron tus hechos

Sostiene el anzuelo de un mejor futuro
que se asoma a veces a nuestro presente
queriendo ser carne para nuestro ayuno

Vive en tu entresuelo, regresar no puedes
a tu piso muerto donde la niñez
vive en el subsuelo —iluminado— mágico
ese piso oscuro que a cada sol asoma
con una promesa de vida ilusoria


 

Siento que la muerte me ama
y me busca para llevarme a su inframundo
Siento que tiende trampas a mi alrededor
y me llama luctuoso a festejar mi entierro

La muerte intenta enloquecerme de terror
trastoca los caminos de mi sueño
y me dicta implacable estos versos

Pero la muerte no sabe que el poema
es un escudo —una espada— una armadura
en la guerra de los días
y que en cada verso me entrego a la vida
y ésta se me devuelve multiplicada


 

Por no poder hablarte
le hablaba de ti al mar
Y el mar me respondía
el eco de tu nombre
Tu nombre que era el nombre
que mi dolor tenía


 

Del amor sólo queda el cuerpo:
Una biología vigorosa y atractiva
con la que me solazo y sueño

En vez de amor tengo poemas
por quienes ser feliz y ser sufrido
los rememoro en mi intimidad
presiento su llegada a mi vida
los maldigo cuando no se entregan
recuerdo siempre cómo han venido

Amor es algo que aprendí en Platón
y en él quemé una larga adolescencia
en la que casi siempre se mostró esquivo
Mas en ese tiempo no sabía de poemas
y mi alma incompleta necesitaba alguien
para ser ella un todo consigo misma
Escribía cartas para que me amaran
ahora amo a los otros en mí y escribo


 

Anoche he soñado con mi madre muerta
la vi joven como en una fotografía de su juventud
tan joven como nunca la conocí
íbamos por un sendero recorrido en la infancia
y ella sonreída me llevaba de la mano
En el sueño era un niño y la contemplaba con
emoción inmensa
como si en el presente la hubiera recobrado
El sueño no duró sino unos instantes
y con esa doble conciencia que tienen algunos
sueños
rogaba que nunca terminara
En la infancia amé a mi madre como casi todos los
niños
pero ya ella de mayor no comprendió mi vocación de
poeta
y me alejó de ella con dureza
Anoche la tuve para mí con todo el amor


 

Los poetas, amor mío, son unos hombres horribles
unos monstruos de soledad. Evítalos siempre
comenzando por mí

Los poetas, amor mío, son para leerlos,
léelos. Mas no hagas caso a lo que hagan
en sus vidas

Raúl Gómez Jattin.


Raul Gomez Jattin
Raúl Gómez Jattin.

Raúl Gómez Jattin. Poeta colombiano. Nació en Cartagena de Indias, el 31 de mayo de 1945. Hijo de padre colombiano y madre libanesa, su infancia transcurrió en Cereté y otros pueblos del norte de Colombia. Al terminar los estudios básicos fue enviado a Bogotá para iniciar la carrera de Derecho, suspendida después de incursionar en el teatro y el estudio de la cultura griega. Después de algunos años regresó a Cereté  donde inició la carrera poética, publicando su primer libro a la edad de 35 años bajo el título Poemas. Obra poética: Poemas (1981), Tríptico cereteano (1988), Poesía 1980-1989 (1989), Retratos (1992), Amanecer en el Valle del Sinú, Del amor, Hijos del tiempo, Esplendor de la mariposa (1993), El libro de la locura (2000), Los poetas, amor mío… (2000 -Libro póstumo). Los últimos diez años de su vida transcurrieron en Cartagena en medio de graves episodios de locura, consumo de sustancias alucinógenas y vida licenciosa, alternados con talleres de teatro y poesía que dictaba en el Museo de Arte Moderno y en la Universidad de Cartagena. Sumido en la indigencia total, falleció en Cartagena, a la edad de 51 años, el 22 de mayo de 1977.

 

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