Autores colombianos·Poemas

Poemas de Sandra Uribe Pérez

sandra uribe perez

Espera

Al poema se le agota el tiempo para escribirse. El poeta se está durmiendo sobre la página. Que el poema venga y se acomode para que el poeta descanse. Que el poema no tiene toda la vida para ser escrito. Que el poeta no tiene toda la muerte para esperar.


 

Sentido

Al poema no le apetece el silencio. No es el mejor postor. Hay mejores propuestas para la página, pero sólo llega el silencio. La palabra silencio es, en sí misma, un poema. Un lector inteligente sabe descifrar el sentido.


 

Lo correcto

Si la palabra correcta no llega,
no moriré esperándola –dice el poeta mediocre–,
abriré la puerta a la más ágil o a la más torpe:
cualquier palabra llena más vacíos que el silencio.
Pero se equivoca.
Si el silencio correcto no llega
no hay palabra que pueda reemplazarlo.


 

Obra en construcción

He colocado la primera palabra

Que alguien tire el primer silencio
para completar el poema


 

Enfrentamiento

Me visto de palabras
y el silencio me desnuda


 

Sin palabras

Luego de largos días de exprimir al viento
no he logrado extraerle ninguna palabra
Hasta ahora sólo he conseguido
que arranque montones de páginas
de sus cuadernos:
los árboles


 

Voracidad

También existe el hambre del silencio. Si la consigna es enmudecer, si el deseo es hablar de lo que no existe, si un desmesurado apetito me conduce hacia una sílaba en fuga, no me queda más que ser voraz, habitar la grieta en que el lenguaje se desvanece…


 

Bullicio

Sé que hay un bullicio entre el silencio. Eso lo sé.
Sé que el silencio es apenas una máscara del grito.
Sé que una flor estruendosa baila en sus raíces.
Sé que todo el germen del lenguaje habita en el alma de lo impronunciable.


 

Destino

El destino de la palabra es el silencio. Todo vocablo termina por envejecer. Toda sílaba acaba por fatigarse. Lo que se dice comienza a perder sentido. Lo que no se dice es lo que queda. Lo que no queda, no existe.


 

Agujero

¿Para qué nombrar aquello que se disuelve en el silencio? ¿Para qué quebrarse los huesos persiguiendo el sentido? Mejor festejemos la herida en la página, el agujero por el que se desangra la miseria del lenguaje.


 

Balbuceo

Sé que el balbuceo existe. Sé que las palabras hacen su mayor esfuerzo. Sé de la inutilidad de algunas acciones. Sé que lo que no tiene sentido tiene sentido. Sé que nada es posible. Sé que todo es nada. Sé que no sé. Sé que no podré decir sino aquello que no es. Sé que en este titubeo se esconde la mitad de la palabra que busco. Sé que tengo que hundirme en el silencio para encontrar el sentido completo.


 

Preguntas técnicas

I

¿Cómo entrar a la muerte?
¿Cómo salir de ella?
¿Entrar es abrir o cerrar la puerta?

II

¿Entrar a la vida
es salir de la muerte?
¿Cuando nacemos
a qué le estamos huyendo?


 

Huella herida

Tus labios
dejaron en mi piel
cicatrices de agua

Un retazo de viento ciego
evaporó el retrato de tu saliva
dejando en su lugar un incendio


 

Espectáculo

Presenciar
la demolición de una nube
y resignarme
a ver caer
un puñado de migajas de agua


 

Solución

Extenuada
de tanto trabajo vacío
de tanta nada imprevista
de esta falta de apetito
y esta incertidumbre
he cargado mis párpados de tinta
para que escriban la noche


 

Propiedad horizontal

Él administra los males de mi corazón,
los dosifica
en módicas cuotas semanales
a intereses muy bajos.
Su salario es un beso cada tercer día
y un abrazo al desayuno.
A cambio,
él lleva un libro de contabilidad
completamente actualizado con mi estado civil
y mis promesas rotas
y elabora con agilidad
las cuentas de cobro a mi tristeza
para hacer la retención en la fuente de mis lágrimas.
De vez en cuando aparecen saldos en rojo de alegría
y es porque hice sobregiros
en el banco de algún parque
mientras me entretenía atrapando la voz de los pájaros.
Siempre hay inconvenientes cuando decidimos pasar
los libros y las actas al revisor fiscal:
nunca se sabe por qué faltan besos
en el inventario del olvido.


 

Quiebra

Estoy en bancarrota
Mi banco de lágrimas
fue saqueado por el dolor
sin permitir que la esperanza
empuñara sus armas
Excavó un agujero profundo
en la raíz de los ojos
y el miedo cedió paso sin inmutarse
No sé qué haré cuando llegue la soledad
a cambiar su cheque de tristezas
pues no tengo llantos post-fechados
ni depósitos a término
en la caja fuerte del olvido
A nadie podré devolver sus ahorros de años
sus transferencias de odio
sus momentos reprimidos de ira
sus intentos de suicidio postergados
Esta quiebra afectó de manera profunda
la seguridad del alma:
Ya no tengo llanto
Tampoco tengo ya ojos


Embargo

He quedado endeudada
con todo el mundo

Vienen a mi habitación
a ver mis pertenencias
y me llevan a mí misma
–que soy lo único que tengo–

Ahora ya no tengo nada


 

Tanto por ciento

He bajado en las encuestas de mi vida.
Las estadísticas indican
un mínimo porcentaje de alegría
y un alto índice de miedo
que me dejan
peligrosamente
al margen de toda competencia
y ciento por ciento a favor de la muerte.


 

Hipótesis tardías

Si mi casa estuviera hecha con palabras
no me calcinaría el silencio,
la humedad y las grietas
no serían más que metáforas del frío
que se alimenta con mis huesos.

Si mi morada fuera un poema
tendría una fuente en la mitad del patio
y las monedas oxidadas
por la memoria de tantos deseos perdidos
no hablarían en los bolsillos del hambre.

Si la argamasa de los muros
estuviera hecha de aliento incontenible,
si las vocales llenaran las horas
con ese humo que no asfixia,
sería difícil desprenderse del fuego,
alejarse cuando el crepitar se hace canto
y la luz sube por la garganta:
no mediarían en la atmósfera
los vocablos de la muerte,
no podría, como ahora,
olvidar la manera de respirar.

Sandra Uribe Pérez.
Poemas del libro La casa (2018).


Sandra uribe Perez.png
Sandra Uribe Pérez.

Sandra Uribe Pérez. Poeta, narradora, ensayista y periodista, editora y correctora de estilo colombiana. Nació en Bogotá (Colombia), 1972. Arquitecta, especialista en entornos virtuales de aprendizaje y magíster en Estudios de la Cultura con Mención en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado los libros de poesía Uno & Dios (1996), Catálogo de fantasmas en orden crono-ilógico (1997), Sola sin tilde (2003) y su edición bilingüe Sola sin tilde – Orthography of solitude (2008), Círculo de silencio (2012), Raíces de lo invisible (2018) y La casa (2018). Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías y en diversas publicaciones periódicas de circulación nacional e internacional. Ha sido premiada en diversos concursos literarios en el país y en el extranjero; entre otros, fue seleccionada en el Primer Premio Internacional de Poesía Visual “Juan Carlos Eguillor” (Bilbao, España, 2012). Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, francés, portugués y estonio. Actualmente, se desempeña como docente de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

4 comentarios sobre “Poemas de Sandra Uribe Pérez

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