Autores venezolanos·Poemas

Poemas de Teófilo Tortolero

teofilo tortolero poemas

 

Mares

Nuevamente los mares deslíen sus cabellos
de oscuros olores
donde viene a batir la fragancia trágica

Nadie tal vez conoce esta inclemencia
que arde en los pliegues de la salada soledad
al reventar los dardos del sol
las furias y lozas del agua

El viento, un clamoroso viento
eleva las playas carcomidas
y saca sus maderos y animales trizados
a la puerta de arena

Un grito de la ceguera líquida

 

ha inflamado este día
y de su corazón, de su almendra amarilla
ha saltado el licor de los ensueños
Mares nuevamente
de imposible fulgor y silencio
implorantes a un lado de la costa.


 

Discurre la vida
en la tarde y las flores
frente a mi memoria

Son tantos días de penas alambradas
que hizo el viento

Respiró el alma de este día
que se hace noche
y siempre guardo la almohada
y la esperanza de un cielo que no acaba
de desplomar sus soles

Acaba esta mentira, Dios mío.

 

Bajo los puentes me diste el aire seco
y tormentoso
soplaste tempranamente el corazón
que ahora se humedece por toda la tierra.


 

Poemas del libro Las drogas silvestres (1972).

Los campos de merinos

XVI

Yo te busco en un salto al vacío.


 

XIII

A tu caída te fragmentas
Igual que un fantasma
Alguien
Posiblemente otro fantasma
Reúne tus pedazos
Pero duele tanto tu imagen en sus manos
Que te deja caer suavemente.


 

XVII

Un girasol ha temblado en el mundo.


 

Las drogas silvestres

1

Me ufano de una hora que no ha de venir

Cuento las mañanas asomadas a mi casa
En pericos viajeros
Con estos ojos me describo y me lloro.


 

3

Repites tu invitación a la playa
Tomas mi mano tan suavemente
Que creo que no existo
Pero de pronto muerde tu calavera mis hombros
Y entonces me ahueso totalmente


 

16

Anaxandra

Anaxandra
Tu nombre este invierno araña mi puerta
A veces creo que estás en alguno de los grillos
Que cruzan la pared empapelada
Advierto todo el temor de ti
Cuando un trueno revienta sobre los hormigueros
O desde la puerta del fondo veo cómo el día
Es tragado por la barriga del corral
De noche froto las manos del Desvío
Solo para que no me encuentre
Anaxandra
Tu cabeza cosida de muñeca.


 

Teófilo-Tortolero
Teófilo Tortolero.

 

Poemas del libro La última tierra (1990).

 

Mi mal existe desde que tenía lo que se llama uso de razón
Sigo en el patio muerto
con sus lagartijas y grillos borrachos
mirando el agua caer en mis ojos verdosos
Sigo esclavo del mismo patio que me asombró
donde mi madre ebria de cáncer me acunó
en un retrato suyo que me acompaña en esta lluvia pestilente
No tengo aroma conocido,
ni lavanda, ni sándalo
(tal vez un pino de corta vida)
Perdí esta vida jugando a vivir con la muerte.


 

El dolor no se mitiga
en el pañuelo
en el lino, en el sollozo…
Existe como una mansedumbre
irreparable
Tiene recodos, venas
chapotea en la estiba
y las camisas sucias:
corre, muerde recuerdos
por las marismas presurosas
de arenas
Cabalga como una copa tuya
de cangrejos
que jamás conocieron el caballo
Esta noche el dolor
me ha besado en el sueño
dejándome el ungüento de la boca.


 

Quemada por el viento del silencio
una puerta golpea en mi memoria
Recuerdo que hay maderas rotas,
/tablones apilados, una pared rugosa,
alambres claveteados por el sueño
y mi padre atravesando patios, conversando en un delirio con mi madre enferma.
Recuerdo las aguas de un invierno que se llevó
la ropa tendida en el patio
y también la mirada de quien escribe a solas
con su sol oprimido en el pecho
Advierto que estoy hablando de una ferretería
donde mi vida transcurrió en silencio
atrapado a una red de metal
y a mostradores tristes
posados por las manos de inmigrantes chillones
alargados por su terco destino de morir
claveteando una mesa de fantasmas.


 

¿Quién está en asfixias
Quién renace en las sombras
de un reloj muriente,
acabado y soñado en el patio
donde suelen encasquillar caballos
que dejaron valijas sudorosas
de sus amos muertos?
¿Quién mueve la mecedora
de esa casa vacía,
contemplándose en un espejo
que lo fragmenta y lo pregunta,
acariciándolo, lamiéndolo a escondidas?


 

Nunca tuve tu amor
nunca lo tuve
y así naciendo fuimos a la nada.
Por despeñados ojos y cascadas
cada uno cayó desde su altura.
Se fueron estos ojos al silencio
de una carne preciosa,
amaneciente,
sin perder por un rato sus despojos
del aire que nos vió desvanecientes.
Hoy me quiero mirar y ya te miro,
ojos, pestañas,
temblor de la cortina.


 

El apamate de flores serenas
se ha tendido en el río
Ya los pájaros de pupilas errantes
retornaron de sus trabajos hechiceros
Y la noche, cerrando la caja de colores
abre entonces
los jazmineros y los grillos.

Teófilo Tortolero.


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Teófilo Tortolero.

Teófilo Tortolero. Nació en Valencia (Venezuela), el 15 de febrero de 1936. Fue un poeta y abogado venezolano (1936-1990). Estudió primaria en el colegio Don Bosco (Valencia) y secundaria en los Institutos “La Salle” y Liceo “Pedro Gual”. Perteneció al grupo literario “Azar Rey” de Valencia (1968-1969) junto con Eugenio Montejo y J.M. Villarroel París. Jefe del Departamento de Publicaciones de la Universidad de Carabobo (1969). Co-Fundador de la Revista Poesía y Zona Tórrida . Publicó los libros: Demencia Precoz (1986), Las drogas silvestres (1972), 55 Poemas (1981), Perfume Jaguaro (1984) y La última tierra (1990). Libro póstumo: El libro de los cuartetos (1994). Residió sus últimos años en Nirgua donde ejerció su profesión de abogado. Murió en el año de 1990.

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