Autores venezolanos·Poemas

Poemas de Salustio González Rincones

salustio gonzalez rincones poemas

de Caminos noveles (1907).

XV

Hoy la tristeza…

Hoy la tristeza usual de las Ruinas.
Las vegas amarillas.
Lejanas, siluetas sencillas
de Sauces.
Tarde con golondrinas.

Ha pasado la mártir acequia por juncos
terribles.
Horribles
los profusos árboles hacen gestos truncos.

Las ásperas copas;
las resecas colinas estopas;
los magueyes luengos y grises.

Tonos de Verano; enormes matices
abruptos sobre la Montaña.

La Ruina llena de amarilias. Esta paz extraña.


 

LVIIII

… dos sauces locos…

Qué pared tan larga…
Sólo las rosas
hacían su grisura menos amarga
llenándola de claras aguas hojosas.
Al lado con suavidad sarga
escapaba la pálida acequia misteriosa. S.

Salían los verdes quebradizos
de los próximos juncos lisos,
enjutamente con suavidad irónica
asperando del muro la vejez crónica.

Los claros movedizos
del sol, eran todos en la vereda
haciéndola tigres alegorías
con sus rubias gotas seda-
S. La paz aquella solo turbában-
la, dos sauces locos que contorsionaban,
y la carreta garza
estriando la carretera bruñida y cuarza.


 

de Llamaradas blancas (1907).

J.

…Graves Golondrinas…

El verano nocivo
naufragó los ramajes
en árido oro consuntivo.
Los árboles secos, de paralíticos visajes
ornan al crepúsculo expansivo.

(Por las veredas
pintan hojas secas voces de quebradas monedas)

Las nubes solidarias
en clara glosa de neblinas
ahogan las Montañas silenciarias.

Tal graves golondrinas,
en perplejo vuelo, criollos cuervos
surcan las del Poniente
estadizas lumbres cristalinas.

Y el Puente
con vigentes ojos acerbos
mira la Tarde obvia
dorando al Río de Crisantema.

El volar lóbrego se agobia,
sobre un árbol sin hojas que impasible retuerce el esquema.


 

M.

SILENCIO

En la Noche pulida,
llena de suspensivos claros, por las estrellas;
sobre la extensión raída
del Paisaje,
hora un reloj con voz de tisis
y la Luna surge con atención de visaje
esperando una tremenda crisis.

Luz. Silencio. A veces, pasajeras,
montan voces de gallos sus escaleras.
O! voces pasivas. O! voces hueras.

Las Ranas.
Croan la Noche. Saltan en las mañanas.
Allá, todas entre los charcos
protegidos por umbrosos yerbajos arcos.
(La croáfila
cáfila
croaka incestuante por toda la Noche lunáfila).
Ahora la Luna en los remajes
como grácil burbuja toda yerma.
…por la vereda la claridad merma
en las crónicas yerbas.
Espionajes
agudos, los sauces hacen sobre el Río.

Y tenaz nube pone su llamarada
blanca sobre la Luna.
Sólo, un lucero frío
castañetea con blancura cansada.


 

V.

PASAS LENTAMENTE.

Pasas lenta.
Por la carretera
sangra intenso tu pañuelo.
Crepúsculo enorme sintetiza el cielo.

Tu pañuelo
puro…
Llegas. Amores hablamos al áspero oro del muro.
Campanear homólogo súbito se acerba.
Yacen perplejas en la yerba
las amarilias. Con rojos,
el cayenar los ojos
enerva.
El puente impone pasivo ojo duro.
Tu pañuelo puro.

Aún amas historias azules.
El conquistador
de la clara mano de la Princesa…
…en el Bosque, la silueta fresa
del Enano, con barba blanqueza…
(como alucinada por algún fulgor)

RIES
Sueñan tus carcajadas
como choques de nuevas espadas.
Tus ojos ungen hondas llamaradas.
Dura,
Como una lunela,
surge sensitiva gruesa estrella abuela…
RECUERDAS? El río se mojaba en blancura
lela…


 

de Trece Sonetos con Estrambote a ∑ (1922).

SIFILÍTICO

      ¡Eres torcido Apóstol de la negra Hada muda
y tu lengua es de sombra y tu sexo veneno!
¡Vas a paso de lobo, sin encontrarte un freno,
propagando tu virus con alegría sañuda!

¡Es una carne turbia cada carne desnuda
que calienta el maldito respirar de tu seno!
Mientras más contaminas, más te sientes sereno…
¡Mueres, pero tú matas como en contienda ruda!

¡Pareces un soldado que su deber cumpliera
ofrendando su sangre al pie de una bandera,
y que debiera, muerto, tener del héroe el brillo!

¡Y eres ante la Vida aún más traidor que Judas!
¡Mereces, sí, del látigo las mil puntas agudas
que destrocen en trizas tu vil cuerpo amarillo!

                    Estrambote.

      ¡Mortífero pelele: debes ser empalado
en un chuzo candente por sepulcro blanqueado!


 

SIFILÍTICA

      ¡Virgen de la roseola: la siniestra corona
tú llevaste en las sienes! ¡Sufre de ti mi ausencia!
El mal francés te muerde con su muda presencia
y a tu cuerpo de estatua callado desmorona…

¡No quieres el arsénico y tu mal no perdona!
¡Dices que no lo tienes con torcida inocencia,
y al hijo que tuviste lo azota la demencia,
lo corroe el espirilo y su sangre atizona!

¿Por qué niegas curarte con tus tan tercos labios
y del elixir huyes que inventaron los sabios?
¡Tu esquivez no levanta una voz de perdón!

Estrambote.

Dijo el Santo Paracleto con su lengua de fuego:
El que no quiere ver es el mejor ciego…


 

EL SIFILÓGRAFO

      A combatir te lanzas los estragos de Sigma
inyectándole al cuerpo tus C³ como perlas.
¡Piensas que puede el monstruo morir al absorberlas
y lo excita y refuerza el virus de tu estigma!

Tu «tratamiento» cura por azaroso enigma,
pudiendo a las pacientes en mortaja ponerlas
con sus medicamentos… ¡Envenenadas sin verlas,
porque golpes da ciega tu ignorante jerigma!

Sin control del efecto de sus dosis, no sabe
que una sífilis nimia la transformas en grave
o que después de meses, cuando la crees ya trunca,

está como al principio a su nivel primero
y el «caso» exhala un día su soplo postrimero,
víctima de tu mano, que no lo cura nunca…

Estrambote.

Con tu paciente marchas de tal modo que llego
a pensar que eres ciego conduciendo otro ciego.


 

de Corridos sagrados y profanos (1922).

RENÁN

¡Ah! ¡Campana compañero!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
Oiga lo que dice este otro,
estotro doctor Renán:
¡Más que jefe civil sabe,
cuando se trata e robá!
¡Ah! ¡Campana compañero!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
Este doctor sabe mucho:
a Palestina fue a dá;
vivió en la tierra del Cristo,
se paseó por Canaán
y dicen que vivió tanto,
por donde corre el Jordán:
¡Que se hizo medio judío
y hasta medio musulmán!
¡Y había nacío en Bretaña!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
Dijo que el cuarto Evangelio,
aquel que escribió San Juan,
tenía pie y tenía cabeza,
así como es el caimán:
poco pie y mucha cabeza
y que era cuento no más,
y que decía mucho embuste
como abogao al peliar:
¡Que dice lo que no dice
el que no quiere ni hablar!
Que los otros Evangelios,
¡Ah! ¡Campana pa soná!
lo contradicen en todo
sin decir tampoco ná…
Dios sabe siempre lo que hace,
sabe lo que hizo a Renán:
le puso los sesos rojos
como el cielo al oscurar;
llenos de nubes que alumbran
más altas que un gavilán,
pero que son siempre nubes,
que siempre se han de apagar.
¡Desgraciado del que cuente
con ellas pa caminá!
¡Se le cae la noche encima
y el llano lo ha de extraviá!
¡Ah! ¡Campana compañero!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
El bretón este judío
se volvió loco de atar,
porque cuando se vio criando
queriendo a Cristo explicá
dice que es el verdadero
el Evangelio e San Juan.
¡El que se pica ají come!
¡No llego a compaginá
que embuste digan los buenos
y la verdá el que no es ná!
¡Ah! ¡Campana compañero!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
¡Renán dice que Mateo
y Marcos y Lucas dan
la vida verdá de Cristo,
porque él tuvo en Canaán,
y vio que el mar Muerto era
un mar muerto de verdá,
y que tenía agua amarilla
el río que llaman Jordán,
y que hay cedros en el Líbano
y un valle de Josafat!
¡Ah! ¡Campana, Padre Santo!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
Por eso que no comprendo
porqué ese bretón Renán,
cuando escribió su gran libro
y así se metió a moján:
¡Dice que es el verdadero
el Evangelio e San Juan!
¡Abran el ojo, señores,
y pónganse aquí a pensá
que para meterse a brujo
la yerba hay que dominá!
A Renán le pasó un chasco
queriendo a Dios explicá:
¡Si era un cura renegao
y era bretón además!
En Grecia encontró unas ruinas
y se les puso a rezá.
¡Ah! ¡Campana, Cristo mío!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
Los bretones siempre en sueño,
cuando no pelean, están:
A Merlín dicen que miran
por sus landas caminá.
¡Al borde el mar se sientan
y se ponen a escuchá,
el día de Todos los muertos,
dentro el agua un repicá,
que llama de noche a misa
todos los muertos del mar!
¡Ah! ¡Campana compañero!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
Por eso, señores, lean
ese libro de Renán,
como un verso escrito en prosa:
¡Pero es un verso no más,
porque ese autor escribiendo,
escribiendo sí es sultán!
Pero no tiene veneno
en su pluma de alacrán:
¡Sobre Cristo no hace llega
su libro, que es un román!
¡Más pesa el garrapatero
cuando sobre el toro está!
¡Ah! ¡Campana compañero!
¡Ah! ¡Campana pa soná!
¡A ese libro tengo miedo
porque me puede hechizá!
¡Por eso, Señor, te pido,
cuando yo esté en Josafá,
no me mandes al Infierno
a los diablos a enlasá!
¡Si en pecado estoy entonces,
en un pecado mortal,
la culpa la tiene el cura
ese que llaman Renán,
que me embojotó en su verso
sin poderlo remediá!
¡Ah! ¡Campana, Cristo mío!
¡Ah! ¡Campana pa soná!


 

MITHRA

¡Avemaría Crispulera
que son deleite profano,
cantaré quién es el Dios
el Jesucristo cristiano!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Jesú, Jesucristo,
Jesú es el Sol!

¡Cuando tengo el pecho claro
hago lo que me da gana;
si quiero lo hago reló
y si no lo hago campana!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡No lo hago campana
que lo hago reló!

Miren lo que va marcando
como Jesús va naciendo,
el veinticuatro e diciembre;
¡Es el sol que va viniendo!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡La estrella e los Magos
es la del pastor!

Doce meses tiene el año;
los Apóstoles son doce:
¡San Pedro se llama Enero
y Diciembre el Iscariote!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡La Luna es la Virgen:
Ha parío el Sol!

Jesús ha sido su hijo
y en la Pasión que le han dao
le pusieron una túnica
teñida de colorao…
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
Colorao se pone
teñío de arrebol

el Sol que nace e la Noche
y sale a pasar trabajos:
¡Iluminando a los buenos
y también a los… marrajos!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Jesús era bueno
p’al que lo insultó!

Herodes lo envió a Pilatos
y éste se lavó las manos:
¡Vio que Jesús sí tenía
la figura de cristiano!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Herodes es como
el nacer del sol!

Pilatos es la caída
del sol en banco e sabana;
los sayones son las nubes,
la Pasión es su jarana.
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Esa Cruz de Mayo
es la Cruz de Dios!

La luna sale de noche
al pie de ese crucifijo
y llora muchas estrellas.
¡La Virgen lloraba su hijo!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Jesús, Jesucristo:
Jesús es el Sol!

¡Yo creo que he hablado bien claro,
crean lo que les dé la gana!
¡Mi pecho lo hice reló!
¡Ahora me lo hago campana!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Ese Sol que alumbra,
Ese Sol soy yo!

Porque he nacío en Arauca
el veinticuatro e diciembre.
Mi madre cuando me vio:
¡A pasar trabajos vienes!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Bastantes trabajos
he tenido yo!

¡Tengo también doce amigos
así como doce meses!
¡Enero sería Diciembre!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Un año de amigos
somos, cómo no!

Y hasta he tenido mi Judas
porque uno me hizo traición.
Se me atravesó en un pleito.
¡Contra mí el juez sentenció!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Hasta treinta pesos
también me quitó!

En el Apure yo tengo,
yo tengo también dos hatos:
al uno lo llamo Herodes,
y al otro llamo Pilatos.
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡En Pilatos taba
la revolución!

Como el Sol cuando se muere
mi Pasión tuve allí preso:
¡Me se llevaron los toros
y no me quedó ni un queso!
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¿Tan ya convencidos
que yo soy el Sol?

Pues ahora echen un pie alante
y crean que soy Jesucristo,
si Jesucristo es el Sol
como ustedes ya habrían visto.
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Soné la campana
y sueno el reló!

Tres jueves tengo en el año
que causan admiración:
Jueves Santo, Corpus Christi
y Jueves de l’Ascensión.
Qué conga, qué conga
qué conga señó:
¡Un cuarto de caña
en sol me cambió!

Avemaría Crispulera
socórreme con tu mano:
¡Yo resulto que soy Dios!
¡Jesús resulta del llano!…


 

EL AHORCADO

El que bebe agua en tapara
o se casa en tierra ajena
no sabe si bebe sapos
o se casa con culebras.
Trescientas cantas llaneras, pág. 42.

¡Ay! Máma, máma de mi alma,
mire lo que me ha pasao:
¡Ya no se puede ser bueno
en este mundo templao!
¡Yo me vine del Arauca,
en donde fui bautizao,
a vender cuero a Caracas;
y vendiendo me he topao
con una blanca bonita
que me enlazó enamorao,
pero no fue de su cuerpo:
fue su vivir desgraciao!
Ella i que tuvo un marío,
un marío que era atronao;
cuando se casó con ella
i que estaba paloteao;
tanto, que vio dos mujeres
cuando el aro le ha cruzao.
La noche e su matrimonio
de su casa ha desertao:
se fue para el Puente e Jierro;
lo llevaron arrestao
porque formó una pendencia
con un maluco de al lao,
que le dijo: Mire vale:
tás bien curtido y quemao.
Y le echó el vaso a la cara
que’el otro le había drindao.
¡Ay! Mi máma, máma mía,
mire lo que me ha pasao:
se me olvidó ser llanero.
¡No supe ser desconfiao!
¡Yo me he metido a ser bueno
en este mundo templao!
¡El marío este cañita,
a la dote se ha tragao,
como se traga la garza
de un picotazo un pescao,
paseando en un solo trueno
con mujeres y anisao!
¡Se ha cogido los diamantes
que a su mujer le ha quitao;
y también tronó la herencia
que a ella su mama ha dejao,
cuando se murió de pena
de haberla tan mal casao!
¡Casas que a precio de suegra
vendió como mal ganao,
de ese que ha comío tronco
y anda todo derrengao!
Pero eso no sería nada:
palo le dio el desalmao.
¡Y hasta la pintó un muchacho
que nació todo asustao,
porque sintió las patadas
cuando estaba allí enclaustrao
en el vientre de su madre,
donde dormía acurrucao!
¡Ay! Máma, máma de mi alma,
mire lo que me ha pasao:
¡Ya no se puede ser bueno
en este mundo templao!
¡Cuando ya no había más onzas
el marío le ha quitao
a su mujer la medalla
y el collar de oro afinao
que tenía prendido al cuello
de cuando había comulgao:
un regalo de su taita,
que para su hija’ comprao
con un cerro e morocotas
que no lo brinca un venao!
La mujé tuvo que dalo
y el hombre se lo ha tronao.
Cuando ya no había más onzas
la mujé tenía colgaos,
zarcillos en las orejas:
perlas tenían engastaos,
dos perlas de Margarita,
mucho más gruesas que un dao,
pero menos que las lágrimas
que esa mujer ha llorao,
que las lágrimas que echaba
sufriendo aquel desalmao
que le vendió aquellas perlas,
pa mujeres y anisao.
Cuando ella ya no tenía
más que su pecho morao,
que se lo mamaba su hijo
como un becerro pegao,
de madrugada trajeron
a su marío matao.
Al maluco de su boda,
él pleito le había buscao.
El otro le dio ese tiro.
A Puente e Jierro pesao.
¡Cuántos para Tierra e Jugo
es que te han atravesao!
La mujer se quedó viuda
sin un centavo guardao:
¡Todo su real, su marío
ya se lo había parrandeao!
La máma salió corriendo,
con su muchacho cargao:
su mamá ya esdtaba muerta
y su papá amancebao.
¡Nadie la tendía la mano
a ese ser tan desgraciao!
¡Si parecía que Dios mismo
hasta la había abandonao!
Asina la encontré entonces:
miren lo que me ha pasao
por redimirla y ser bueno,
en este mundo templao.
Me casé con esa mártir;
la llevé bajo techao,
la bauticé al hijo’el otro,
con ella me he apersogao,
como lo tiene la Iglesia
y el Jefe Civil mandao.
¡Yo tiré la gran parada:
con ella estoy ayuntao!
¡Me faltó una piedra e rayo
en mi pecho colocao;
no un corazón compasivo
como el que, máma, me has dao!
¡Mi mujer se volvió tigra,
por lo que le había pasao!
Lo que no le dijo al otro
a mí lo ha desembuchao:
El otro le dio los palos.
yo fui el que salió morao.
¡Me ha dicho ladrón de prendas,
de chulo ya me ha tratao,
que también tengo la culpa
de lo que el otro ha robao,
porque nada hubiera hecho
si antes me hubiera encontrao!
¡Ay! Máma, máma de mi alma,
mire lo que me ha pasao:
¡Ya no se puede ser bueno
en este mundo templao!
Tengo que andar con el nene
p’al uno y p’al otro lao;
tengo que estar adorándolo
como a la hostia en el sagrao;
lo mismo que si a su madre
con él yo hubiera pre…nsao.
Lo tengo que amar como hijo:
Yo creí que era mi ahijao.
Resulta que el hijo ajeno
encina de mí ha orinao.
Si grita de noche tengo
que amamantalo callao,
y si no quiere callarse
en la cama lo he acostao
pa que duerma con su máma
y yo en el suelo acostao.
¡Ay! Máma, mi máma mía,
mire lo que me ha pasao!
¡Ya no se puede ser bueno
en este mundo taimao!
Hay veces que digo vete
en tu caballo melao.
Pero después me arrepiento,
yo con ella estoy casao.
¡Ya tiré la gran parada
porque tengo colocao
un corazón compasivo:
el que mi madre me ha dao!
¡Y que lo llevo en el pecho
mal herido y desangrao!
Yo me aguantaré esta vaina
que me tiene embojotao,
porque yo tengo palabra
y mi palabra ya he dao.
No quiero que ella se muera
ni el hijito desgraciao.
¡Por tener esta cabuya
tengo el hato abigeatao!
¡Yo soy la vela bendita
y encendida en el sagrao:
se acabará el beneficio
cuando el cabo esté apagao!
Yo quiero ganar el cielo,
en donde estaré sentao,
en donde entraré sentao,
aunque me haiga suicidao,
porque así pienso salirme
de este mundo enmarañao:
colgao de un pedazo e soga
que mi taita me había dao.
Jesús está allá en el cielo:
Él me llamará a su lao.
A redentor me he metío,
moriré crucificao.
¡Ay! ¡Máma, máma de mi alma,
no llores si me he matao!
¡No pude meterme a bueno
en este mundo templao!
No importa que no me entierren
no me entierren en sagrao;
pónganme una mano afuera
y un letrero colorao
que diga en todas sus letras
aquí murió un desdichao.
No murió de calentura
ni de dolor de costao,
ni murió como llanero
en los cachos del ganao:
murió por querer ser bueno
en este mundo templao…
¡Ay! ¡Máma, máma de mi alma,
no llores si yo me he ahorcao!


 

de La yerba santa (1929).

MOSKÉN

A Monseñor Felipe Rincón González.

Con una oveja atraje a Bosin el terrible
Y cuando la comía, en pedazos desecha,
En el codillo mismo, a Bosin el terrible
Lo maté con mi flecha!

Yo velé varias lunas a Morí en su escondrijo!
El cebo de unos huevos lo alucinó a mi lazo
En donde cayó vivo Morí, de su escondrijo…
Lo maté de un astazo!

Al sol, en el camino, a Tub la venenosa
Encontré una mañana tras de la presa en medra
Y antes que me atacase, a Tub la venenosa
Maté con una piedra!

Mi rival, Ojo de Aguila, al bañarme en el río
Nadando entre dos aguas, zabulló queriendo
Ahogarme… A Ojo de Aguila, al bañarme en el río
A su cuerpo fui asiendo.

Nos sumergimos juntos hasta el fondo del pozo
Y allí yo lo mantuve arriesgando mi suerte.
Mi rival se ahogó solo en el fondo del pozo
Porque yo fui más fuerte!

Solo Moskén escápame… En el cielo alto vuela
Como una gota negra que rápida caerá
Sobre mí en la sabana donde la muerte vela…
Moskén me comerá!

Y lo tendré en mi pecho como un adorno negro!
Pájaro inexorable! Siempre estás sobre mí
Atristando las horas que con Ella me alegro!
A Moskén no vencí!

♦♦♦

Este poema, es lo único que resta de una raza de indios gigantesca, que coexistía con la de los pigmeos ayomanes. Luchaba contra Bosin, el Tigre; Mori, el zorro; Tub, la serpiente; por el Amor, con Ojo de Aguila; pero el cantor no supo vencer a Moskén, el Buitre. Lo más extraño de este poema, es que no hay el original, pues cuando lo transcribió Fray Anselmo de Cuenca al terminar de traducirlo se acabó la raza que lo dictaba y se conjetura que podía llamarse Caqueitia o Caquetia. Debo confesar que la versión literal de Fray Anselmo se perdió también, escapada por la ventanilla del «Goliath», que me llevó una vez de París a Niza, cuando tuve la humorada de ir a ver el Carnaval, en compañía de una inglesa llamada Dreddy. Blonda británica pasó por mi vida enseñándome inglés y optimismo. Cuando echó a volar el papel de Fray Anselmo, reía como si estuviéramos en tierra; hacía tanto contraste con el canto desolado del indio ante la Muerte, que volando, es el caso de decirlo, me sugirió estos versos:

HIGH LIFE

La Vida es una rubia…
Tiene largas pestañas su mirada nubia
Y traje verde con frufrús suaves de lluvia.

En las sienes lleva
Una corona de flores nueva…
Sonríe a Adán siempre con su boca de Eva!

Ser: una de las flores
De sus cabellos llenos de fulgores
Que no rayan las canas de sus mil amores!

Hasta caer un día
Marchito, al seno de la tierra fría
Donde mi alma tranquila en cuerpo dormiría

Si no es porque la nada
Me arrojará de sí ya fatigada
A florecer de nuevo en la corona amada!


 

de Viejo Jazz (1930).

DREAM

A José Ignacio Cárdenas.

Crees que tu carne sueña, que tus huesos no sueñan
Y el esqueleto sirve sólo como espantajo
Yaciendo entre la Muerte, sin fin, helada y bruna
Y en urna subterráneo, metido en lo debajo…
Esas mentiras turbias a tu Vida domeñan!

Los sabios de los siglos en su engaño se empeñan
La Mentira hizo cierta su secular trabajo
Y hoy Verdad evidente como no fue ninguna
El esqueleto sirve a la carne andrajo:
En Ella vive el alma: Si los huesos no sueñan!

Y es todo lo contrario… La carne siempre huye
Se encabrita en las horas de sol donde el día fluye
Y sólo por la noche cesa su agitación…

Y el esqueleto entonces la ampara, abuelo blanco,
Y sostiene su nada al borde del barranco
Del no ser donde cae latiendo el corazón.


 

ROMANCE

A. J. Gil-Fortoul.

Dónde está la hija de Aguirre,
El Tirano, el Marañón?
Dicen que ahora es una Reina!
Un Rey le dio el corazón!

Y que es un Príncipe indio:
El Hijo mismo del Sol
Que le mandó de oro un barco
Al otro Rey español!

Y también un pergamino
Donde le dijo: Señor:
Tu reino y el mío son aire
Tan solo existe el Amor!

Por eso la hija de Aguirre
Conmigo es uno y no dos!
La tierra llenó de perlas
Hasta donde va su voz!

Es más Reina que tu Reina
Y yo su vasallo soy!
Dentro un palacio de nácar
Viviendo con ella estoy!

Dónde está la hija de Aguirre
El Tirano, el Marañón?
Está muerta caballeros!
Esta mañana expiró!

Que le ha clavado su padre
Lope Aguirre, el Marañón
Porque no se enamorara
La daga en el corazón!

Y no ha echado ni una lágrima
Rojo el cuchillo guardó
Y hablando solo se le oye:
Rezando como oración,

Rey de España; tú eras nada
Malo eres como el demón!
Pocos Reyes van al cielo
Aire es tu dominación!

Y aquí me guardo la daga
Es para tu corazón
Cuando te halle en el infierno
Lope Aguirre el Marañón!


 

de Cantando germinan (1932).

A ITALIA

Nuov’arca di Noé, che, mentre inonda
l’aspro flagel del barbaro tiranno…
Tomaso Campanella (1568-1639)
(A Venezia)

Mandolina italiana, el eco repercute
y el mercurio azul cruzas de la garza laguna,
cuando desde lo alto, cual góndola la luna
creciente, busca puerto encima la Salute.

Oigo la serenata que en Venecia discute
y a los enamorados da la ilusión mieluna;
mas con la cristalina maracaibera luna,
el cuatro, sin maracas, nocturno repercute.

Escucha pues Italia, esta venezolana
música. Es del Lago la tu Laguna hermana
y el cayuco navega lo mismo que tu góndola
feliz!

A tu mandolina le responde un bambuco…
Albada que ante el muro de colonial estuco
Si oigo pasos cantándola escóndola
un tris!

(I/os-070632)


 

SERENATA EN RE

Recuerdas que recorrimos
del remanso los recodos,
remando?
Los mangos tenían racimos
Maduros estaban todos
colgando!

Recuerdas que recogimos
los caídos en tu regazo,
remera?
Los mangos eran opimos!
Resina rendía el bagazo
cerrera!

Recuerdas que remordimos
a uno mismo, por rochela,
riendo!
A la pepa relambimos!
Remilgada! Relaméla!
Remiendo!

Recuerdas que reunimos
así nuestros labios dulces
rehalando
a la fruta que escogimos…

Recuerdas? No me repulses
rezando!

Revengo con más racimos
de aquellos mangos de hilacha,
relinda!
Remuerde cual remordimos
Recomienza! Tienen facha
de guinda!

A menos que de repente
del remanso te reantojes…
Repartamos!
Mangoarearemos sin gente,
Remera no te sonrojes!
Rema y vamos!

(D/os-14.04.27)

 

Salustio González Rincones.
del libro Antología poética Salustio González Rincones (1977).


salustio gonzalez rincones
Salustio González Rincones.

Salustio González Rincones. Poeta, traductor, cronista , dibujante y dramaturgo venezolano. Nació en San Cristóbal, Estado Táchira, el 1 de junio de 1886. Estudió Ingeniería en la Universidad Central de Venezuela y pintura en la Academia de Bellas Artes. Perteneció al grupo literario La Alborada (1909- El grupo incluyó, entre sus miembros, además de González Rincones, a Julio Horacio Rosales, Henrique Soublette, Julio Planchart, Rómulo Gallegos y otros). Salustio, evasivo y profundo, emigró joven de un país donde se ahogaba. Se fue de Venezuela en 1910, viviendo por épocas en Barcelona, Madrid, París, Ginebra y Roma donde trabaja como diplomático. Regresa brevemente en 1914 a Venezuela, pero luego su vida se desarrolla en el extranjero.

Antes de dejar Venezuela por primera vez, escribió en un año, el de 1907, dos poemarios y composiciones sueltas que permanecieron inéditas por mucho tiempo. Después, en el Viejo Mundo, siguió escribiendo y recogiendo lo escrito en volúmenes de escasísima circulación que repartía entre algunos amigos de la tierra o de Europa.

González Rincones, contribuyó a la renovación de la literatura, se lo suele considerar el primer vanguardista venezolano. Su Carta de Salustio González Rincones para su mamá que está en Nueva York publicada en 1907 ha sido considerada por Jesús Sanoja Hernández, una de las más grandes revoluciones poéticas venezolanas, ya que en esta obra rompe con el discurso lógico de la poesía del momento para jugar con las palabras. Entre sus obras se encuentran: Las cascadas asesinas (1907), Carta de Salustio González Rincones para su mamá que está en Nueva York (1907), Trece sonetos con estrambote a (1922), La yerba santa (1929), Viejo Jazz (1930). En ocasiones, llegó a publicar sus obras bajo el pseudónimo de Otal Susi.

Murió en alta mar, a bordo del buque Caribia, de regreso a Venezuela, el 5 de mayo 1933.

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