Autores venezolanos · Poesía

Poemas de Morita Carrillo

«El niño está muy capacitado para disfrutar de la poesía, puesto que ésta es uno de los elementos más afines a su alma. Recordemos que el niño piensa en imágenes; que si no alcanza a expresar lo que siente, es simplemente por pobreza de lenguaje. Aquí entra en función muy activa la poesía: ella le estimula para que exprese con libertad su sentir plástico y musical del mundo, o sea que le incita a crear».

Morita Carrillo.


Poemas del libro Festival del rocío (1953).

EL ARBOLITO

¡Mira mi arbolito!
parece un nené.
El cuerpo se llama tallo,
la raíz se llama pié.
Las ramitas son los brazos
y en el tierno cogollo
la cabecita se ve.


LA SAL

Sal, blanco mineral,
niña de mina,
cieguita de alacena…
Te pareces un poco a la neblina
y un poco a la azucena.


RETORNO A LA ESCUELA

Hasta aquí me trajo el río
de la canción infantil.
Ya la puerta se va a abrir.
El corazón que palpita
es como vivo clavel.
¡Buenos días señorita!
Si julio nos vió salir
septiembre nos ve volver.


CANCIONCITA DEL MEREY

Ésta es la
la cancioncita
del merey:
usa casco de soldado
y usa capa de rey.


¿POR QUÉ ESTÁ TRISTE
LA SEMILLA?

¿Está dormida mamá Tierra?
¿Y papá Sol duerme también?
Ésta semilla oscura, triste,
sin traje verde ni vaivén.
Que venga un niño caracola
de piel dorada como nuez.
Llegue embijado el indiecito,
o niño negro o niño rey.
Que beba sol y beba agua,
Ya empezará a reverdecer,
cuando le corra savia viva
de la raíz hasta la sien.


EN MI ESCUELA

Ternura de la maestra,
caudal de palabra y miel.
En el bulto traigo libro,
cuaderno, lápiz, pincel.
Sé dibujar un conejo,
una silla, una niñita.
Y aprenderé a escribir pronto,
en nombre de mi mamita.


ESCRIBÍ: MAMÁ

Una linda historia
les voy a contar.
¡Con mis propias manos
escribí MAMÁ!
Las letras son gordas,
bonitas, redondas…
dijo la maestra
con ternura inmensa.
Mamá lo ha leído
con mucha atención,
como si una carta le escribiera yo.
Y es una carta
¡muy dulce de amor!


REGADERITA AZUL

Ésta regaderita
con que yo riego
mi jardín,
la hicieron
de una lámina de zinc.
Le costó a papaíto
una o varias
monedas.
¡y hay que ver
qué bonita
luce mi regadera!
Como está pintadita
de azul por fuera, parece entre mis manos
un pedazo de cielo.
Y cuando yo la inclino
para que el agua riegue,
¡Es como si lloviera!
¡Qué linda maravilla!
¡Hoy tuve entre mis manos
un cielito de lluvia
y han bebido mis flores
una llovizna leve!


Morita Carrillo.

Poemas del libro Kindergarten de estrellas (1959).

EL CANDADO

Yo soy pequeño,
pero vivo alerta,
porque tengo la casa
a mi cuidado.

Yo soy como el zarcillo
de la puerta
¡Y me llamo candado!


LA GUACAMAYA

Creo que soy
un pedazo de carnaval.
Prima de la zaranda
bulliciosa.
Un vitral que galopa.
Un íris emplumado.
Una pizca de sol…
Pero si llevo el vuelo
desmadejado,
sólo soy
un harapo multicolor.


LA ESMERALDA

Yo soy un lago escondido
en el mundo mineral.
Y en tu pequeño zarcillo,
gotita de agua de mar.


Poemas del libro Linterna de Papel (1977).

NIÑO ENERO

Ya llegó Niño Enero
y abrió la ventanita al Año Nuevo.
En rumor de carroza resplandeciente,
trajo a los reyecitos
que venían de Oriente.


BANDERA VENEZOLANA

Canario, azulejo, cardenal,
componen la bandera nacional.
Azulejo voló cerca del cielo
y robó siete estrellitas en su vuelo.
Ésta historia bonita
vino a contarla un hada a mi escuelita.


LAS PALOMAS

Son pañuelitos de niebla.
Son manojillos de arroz…
o sombrillas voladoras
de pasear el Niño Dios.
El apellido es plural,
los nombres nadie los sabe.
Escriben los vuelos largos
en un papel de paisaje.
Llegadas por vías trémulas,
traen el grano o las migajas
y los pichones se esponjan
de jubiloso lenguaje.


Poemas del libro Cancioncillas de jardinera (1979).

MI CASITA ES ASÍ

Cuatro paredes ¡muy blancas!
El techo como una flor.
La campanita en la puerta.
¡Y una ventanita abierta
para que nos mire el sol!


EL NUBARRONCITO

El nubarroncito jugaba solito,
y lo empujó el viento,
¡Lo volvió a empujar!
Le sopló a los ojos…
Le volvió a soplar
¡Y el nubarroncito
se puso a llorar.


CANCIÓN DE LOS COLORES PRIMARIOS

Bajo los cielos azules,
en el sendero amarillo,
para ser también primario,
se vistió de rojo el lirio.


LA TORTUGUITA

Cuatro pezuñitas,
medio cascarón,
dos ojos ¡muy tristes!
que miran al sol…
Y un pescuecito
tan arrugadito
¡como un acordeón!


LA GARZA

Va la garza por la arena
montada en un par de zancos…
¡Para no ensuciar la seda
de su vetidito blanco!


LA VIOLETA

No es coqueta la violeta.
Escondida se la pasa,
con su batica morada
y en quehaceres de la casa.


LA CEBOLLITA

Se puso la cebollita
camisa de celofán.
No quedó muy bien vestida
y otra camisa se puso,
y otra más
y otra más…
¡Hasta que cubrió del todo
su corazón de cristal!

Morita Carrillo.


Morita Carrillo.

Morita Carrillo Delgado. Maestra y poeta infantil venezolana. Nació en la Hacienda El Escondido, Nirgua, Edo. Yaracuy (Venezuela), el 21 de Febrero de 1921. Hija de Tulio Carrillo y Justina Delgado, formó parte de una pequeña y modesta familia conformada por los padres y dos hijas: Josefa y Morita. La muerte de su padre las obliga a mudarse a casa de unos familiares, donde permanece hasta los 19 años.

Comenzó a trabajar en 1938 en la escuela “Juan Manuel Velásquez Level”. Al llegar a Caracas decide mantenerse cerca de los niños y del aula. Concursa por un cargo en la Escuela Experimental Venezuela, dirigida a la sazón por el Prof. Sabás Olaizola. Gana la plaza y trabaja varios años hasta que el matrimonio y la maternidad, la obligan a dejar la escuela.

Se casó con José Antonio Puche Giardiello (Tony) dibujante técnico y pintor artístico, con quien comparte su vida por más de cuarenta años. De ésta unión nacen cuatro hijos: José Antonio, Milagros, Fabiola y Eduardo.

Lectora incansable, Morita fue autodidacta. Estudió en su pueblo hasta sexto grado, lo cual no impidió que hiciera una gira por toda América Latina dando charlas de literatura infantil, recibiera la Orden Andrés Bello (1962) y fuera nombrada hija ilustre del Yaracuy.

Existen tres bibliotecas públicas con su nombre y una guardería infantil. La crítica literaria la consagró al calificarla como la poetisa venezolana cuya “obra no naufragó entre rimas y diminutivos”. Otros opinan que es la escritora venezolana “que ha sabido comprender el mundo alucinante de los niños” o “que su poesía pareciera escrita por niños”.

Cosechando la convivencia labores caseras – obra poética, logra publicar su primer libro de poemas en 1953 Festival del rocío. Después de esto, se desata una larga lista de 21 publicaciones. Algunas de ellas son: Cuadernos de Doñana (1954), Escenario para los reyes magos (1955), Jardines del niño Dios (1957), Kindergarten de estrellas (1959), Columpios del Iris (1963), El canto de los días (1964), Once puertas y una estrella (1965), Tilingo (1966), Torres de celofán (1968), Morita Carrillo, Poetas yaracuyanos III (1969), Linterna de Papel (1977), Cancioncillas jardineras (1979), Llave siete colores (1980), La fuente de las voces, Edad de colores (lecturas), Edad de colores , Pre-escolar (1980), Jardín de lectura ( Morita Carrillo y Fabiola Puche, 1981).

En 1953 comenzó a trabajar en Tricolor, cinco años después es nombrada Jefe de Redacción, en la época en que la revista estaba dirigida por Rafael Rivero Oramas. Prestó servicio en el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) bajo la dirección del Dr. José Luís Salcedo Bastardo. Fue asesora del Banco del Libro donde dirige la publicación denominada “Once puertas y una estrella”. Al regresar al INCIBA es designada por el Lic. Simón Alberto Consalvi para dirigir la publicación de dos colecciones infantiles: Puente dorado y La estrella amiga. En 1969 se desenvuelve como asesora de la Primera Dama Alicia Pietri de Caldera, quien le encomienda llevar adelante el Programa de Ediciones de la Fundación Festival del Niño, “Páginas para imaginar”.

Según el crítico literario, poeta y ensayista Efraín Subero, Morita propone los siguientes fines de la poesía infantil:

Despertar profundas sugerencias en el alma del niño.
Señalar vías para el goce estético.
Enriquecer el caudal de imágenes del juego en su pensamiento.
Refinar su gusto y ayudar a estructurar su personalidad.
Estimular al niño para que se exprese bellamente, es decir, que le incite a crear.
Ayudarlo a descubrir, casi sin tener conciencia de lo que hace, que él sienta poéticamente.
Dejar en el inconsciente del niño un recuerdo maravilloso que se incorporará a su futuro desenvolvimiento, y
Crear en él una especie de conducta subjetiva, llamada a salvaguardar sus intereses espirituales.”

Al final de su vida, una larga y cruel enfermedad la postró en cama y la fue aislando del mundo. Morita Carrillo muere en Nirgua, Edo. Yaracuy (Venezuela), el 30 de Septiembre de 1998, a la edad de 77 años, dejando a sus espaldas una vasta y maravillosa obra poética.

Fuente de los poemas y biografía: http://moritacarrillo.blogspot.com/

Ver Programa especial Morita Carrillo:

Ver en la Línea de tiempo de los poetas venezolanos.

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2 respuestas a “Poemas de Morita Carrillo

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