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Hay miradas- Edgardo Pascual

Hay miradas que nos miran sin mirar
sin hablar, sin brillar, sin decir nada.
Hay miradas sufridas, solitarias
y hay miradas desiertas, sin mirada.

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AMÉRICA 

Si tengo una hija la llamaré América.

Que tenga la piel clara o color tierra, que sea feroz, amarga como el café, que no se deje poseer, que sea fuerte, fértil, capaz

.Que compre recuerdos a los viejos que se sientan en cualquier lugar.

Que aprenda amar a la noche, y que de día sepa soñar.

Que tenga el carácter encendido de un volcán, y encuentre La Paz en historias a media voz.

Que transmita, pero que no permita que nadie se remita a nada que ella no admita primero.

Que del fuego se haga amiga, y que se queme si se tiene que quemar.

Que se muestre lluviosa cuando la vida no le resulte divertida.Que entierre los momentos cubiertos de polvo que un día la lastimarán.

Que se involucre con los otros como si la causa fuera suya, y que el efecto no sea secundario.

Que a veces llegue primero, que otras tantas lo haga después, y que no siempre sea para quedarse.

Que aprenda cómo se enjuaga a la esperanza antes de dejar algo sin intento.

Que lo poco recomendable le resulte curioso, y que al otro día me pregunte qué haría yo en su lugar.

Que se suba a los tejados y se proclame reina en el mundo de los felinos. Que la amen los gatos.

Que las mujeres conozcan la pasión a su paso, y los hombres se pregunten si algún día volverá.

Que con la envidia del resto se haga un puente hacia la América que Cristóbal no supo reconocer.

Que no llegue a enloquecer nunca por amor, y que tenga en la mirada la certidumbre de una perra de caza adiestrada para sujetarlo todo, pero sin dañar nada.

Que sus caderas recuerden a una guitarra, y que la acaricie quien sepa hacerlo bien.

Que sus senos sean como cualquier timbre de cualquier apartamento en el centro de Barcelona, que por mucho que toques te abra si quiere.

Que aprenda a amar, y después de aprender a besar en los labios sepa cuando besar en la mejilla para decir adiós.

Que sea muy diferente, si quiere, pero que no sea tuya.

Y sobre todo: que sea.

Origen: AMÉRICA 

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Ya lo he dicho todo- Suso Sudon

Y cabalgar contigo hasta que se acaben los caminos…

Ya lo he dicho todo
pero aún no he hecho nada.

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Sigo desordenándome por dentro
a ver si así
descubro dónde colocarte.

Eres una luna con hocico de musa
y yo un violinista con metralleta;
podría interpretar mis mejores piezas para tejado
durante toda la noche
pero todas las estrellas
se darían por aludidas
menos tú.
Tienes pies de helio
y las briznas de césped se estiran a tu…

Paso.

Ya lo he dicho todo

pero aún no he prometido nada.

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Reto¿Qué estamos haciendo mal en mi país?

Encantada de compartir la entrada de Carlos, como respuesta a el Reto: ¿Qué estamos haciendo mal en mi país?

La estaca clavada

Me llamo Carlos, tengo 63 años, estoy jubilado, estudio, padezco y, sobre todo, leo en España.

Volví de Budapest a mi pueblo natal con la nostalgia herida. Había cosas de las que no se podía hablar. Aquél año de ausencia se interponía como un muro de silencio entre mis amigos cristianos y yo. Porqué en aquel año, ellos siguieron siendo unos niños normales;  yo, en cambio ya no lo era.

“¿Por qué quiero a mi patria?” Ése era el título de una redacción de marzo de 1945. ¿Tenía que escribir que la quería? No era tan fácil desde luego. Si no estaba equivocado, mi patria había querido matarme.

György Konrád Viaje de Ida y Vuelta

Hispania no va bien, pagamos las consecuencias de una larga serie de desatinos y despropósitos, quizás sea el primero que siendo pobres habitantes de un territorio, sin recursos naturales, nos comportamos como si fuéramos todos ricos. Sufrimos…

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Alice’s Tales: ¿cómo me dibujas?

A él nunca le gustó que escribiera sobre él, como nunca me enseñó lo que pintaba de mí, lo escondía generalmente en sus bolsillos y luego en otros cuartos de la casa, solo me permitía ver aquellos que eran demasiado imperfectos para su retorica estética y terminaban en el cubo de basura, junto a los restos descompuestos de sus pinceles.

Aquella noche desperté, por el fuerte olor a café colado en el cuarto. Con el sueño propio de quien no quiere despertar, sin abrir los ojos, me percataba de que la ventana solo reflejaba una noche entre lo violeta y lo naranja, todavía no despuntaban los retazos del aurora. ¿A qué hora de la madrugada está el loco este haciendo café?

Cuando abrí, finalmente los ojos, una débil luz llamó desvió mi mirada. Soñolienta lo distingo, taza sobre la mesa, carboncillos en la mano, haciendo algún boceto. Él es como yo, cuando tenemos una idea, no conseguimos hacer nada bien antes de plasmarla, sin respeto alguno por la hora o las responsabilidades, somos prisioneros de los caprichos de nuestra imaginación. Me incorporé en la cama, aún tapada hasta la nariz.

-¿Te desperté?- negué con la cabeza

-Fue el café-

-Lo siento, no podía dormirme- responde, al rato, sin prestarme atención, concentrado únicamente en el papel. No me molesta, su abstracción perenne es lo que más disfruto en él, y lo que más aborrezco. Cuando dibuja, traza los muros incorpóreos que lo enajenan del mundo. Enciendo la pequeña lámpara al lado de la cama.

-¡Apágala!- ordena suavemente.

-Te vas a quedar ciego- reprocho.

-Apágala- vuelve a decir –luces mejor en las sombras…te vuelves más imaginable-

-Debería cobrarte por utilizar mis recuerdos al carboncillo-

-Solo estoy cobrando mis formas en tus letras…no es fácil…créeme…esto de ser pie para la imaginación del otro…como creadores, somos quisquillosos, anhelamos, trabajamos para la perfección, pero nosotros, el otro, no es perfecto. ¿Cómo convertir perfecto a alguien sin cambiar su esencia, y en definitiva, sin plasmar a otra persona, completamente distinta en un boceto inicialmente tuyo?-

-No tengas paroxismos, ni exijas metas tan metafísicas, la creación es para…ya sabes…para sentirla en los huesos, no para maquinar injusticias para con el otro: si no soy yo en lo que haces, bueno por lo menos soy la que tu imaginación capta-

-¿No te asusta? ¿Lo que mi imaginación pueda hacer de ti?- Lo miré, intensamente. Era la primera que hablábamos de nosotros, en el plano, tan vital para ambos de nuestra propia creación. El ambiente, se tornaba un tanto novelesco, sazonado por el magnetismo que siempre tratamos de evitar, para no volvernos dependientes al otro. En la cama me acerqué a su silla. Su cuarto, que funcionaba como su estudio y cocina, tal vez por eso que dice Sabines que en la cama surgen las mejores ideas. Me aproximé a su cara.

-¿Por qué?…¿Me debería asustar tu imaginación?- me dejé ir, preservando el momento. Él también se acercó.

-No sé…personalmente me asusta, pienso que algún día puedo despertar con una extraña y no con la chica pálida que aparece en mis transparencias. Temo que ella solo exista en mis cuadros, en los colores que se me revelan en cada pincelada, temo que tú, plataforma primera de esa chica, te quedes por debajo, entonces no le haría justicia a ninguna- No disimulaba su crueldad.

-Hum…te aconsejo, pienso de ella como otra faceta mía, solo revelada ante ti. Piensa de ella como pensarías de un fantasma, que te acosa, te vuelca, te sacude las entrañas. Háblale, grítale si quieres, en definitiva ella te entenderá mejor que yo, porque fue modelada a tu antojo. Yo de tu imagen haré disímiles personajes, o tal vez solo uno con muchas historias que ni siquiera imaginas, o imagino yo en este instante. Tal vez me enamore de él o quizás lo odie, ¿quién sabe? Pero siempre recordaré a quien le dio rostro, como espero que me recuerdes- nos miramos, between the shadows.

Es uno de esos momentos guardados en la mente sin posibilidad de descripción, inefables, gustosos, poéticos, donde no sabía que pasaría al segundo siguiente. Creo que por eso no cambio lo que pasó, ni imagino otra alternativa. Nos miramos tan fijamente, conectando nuestra persona-reflejo con la idea del otro y él, renunciando totalmente a la entrega física, pidió:

-Vuélvete a acostar y apaga la luz; hoy mi imaginación se ha completado contigo, hoy por fin soy capaz de vislumbrar lo que quiero plasmar, de decidir por voluntad propia mis trazos, te me desnudas convertida en musa. Apaga la luz, quiero aprovechar esto que hoy me provocas hasta que dure el efecto-

Obedecí. Sintiendo la satisfacción de cumplida una labor sin habérmelo propuesto, de ganar algo. Sintiéndome llena, aunque me arrancara pedazos en cada trazo que hacía, me sentía completa. Sin embargo una cosquilla en el vientre desgarraba lo completo de esa sensación, saber que ese sentir no era eterno y no poder anticipar cuando acabaría. Él me retrató como nadie esa mañana.

PD: Después de tanto tiempo sigues siendo tan imaginable como aquella madrugada. Espero no te asuste, lo que mi imaginación captó de ti.

Desde el blog El gato en la luna 

El gato en la luna

08.jpgA él nunca le gustó que escribiera sobre él, como nunca me enseñó lo que pintaba de mí, lo escondía generalmente en sus bolsillos y luego en otros cuartos de la casa, solo me permitía ver aquellos que eran demasiado imperfectos para su retorica estética y terminaban en el cubo de basura, junto a los restos descompuestos de sus pinceles.

Aquella noche desperté, por el fuerte olor a café colado en el cuarto. Con el sueño propio de quien no quiere despertar, sin abrir los ojos, me percataba de que la ventana solo reflejaba una noche entre lo violeta y lo naranja, todavía no despuntaban los retazos del aurora. ¿A qué hora de la madrugada está el loco este haciendo café?

Cuando abrí, finalmente los ojos, una débil luz llamó desvió mi mirada. Soñolienta lo distingo, taza sobre la mesa, carboncillos en la mano, haciendo algún boceto. Él es como…

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