Poemas de amigos·Poemas de Silvia Navarro

En esta plaza (Cadáver exquisito)

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La brisa, el viento, la lluvia;
Qué bonita la risa.

Entre jugos y dulces
Una amarga espera pasa.

La vida está llena de vida.
Cada día
¿Quién lo diría?

El viento sopla,
La gente habla,
Los carros pasan,
El arte viene, el arte va,
Aquí estamos y ya.

Silvia Navarro & Argenis Guerrero
08/08/16


Este Cadáver exquisito, lo hice junto a mi amigo Argenis, hace algún tiempo sentados en la Plaza Los Palos Grandes (Caracas), del lugar y la espontaneidad de nuestros pensamientos surgió este pequeño experimento. Fue la primera vez que hice un Cadáver exquisito, un juego muy divertido e increíble por los resultados que siempre se obtienen ❤😊

Tuve la oportunidad de conocer en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, al Arquitecto Edwin Otero, quien proyectó la Plaza los Palos Grandes, un espacio público en el que se realizan actividades de distinta índole como recitales de poesía, cambalaches (intercambio de libros), prácticas de yoga e incluso conciertos. La plaza cuenta con un dosel formado por una estructura metálica, una fuente, un espejo de agua, un anfiteatro, un café y una biblioteca. Vale la pena volver muchas veces a esta plaza, por todo lo que ofrece con su arquitectura.

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Poemas de Silvia Navarro

Una mujer de esas

Qué de bueno puedo dejarle a una mujer de esas
que deslumbra con su belleza
que opaca con su inteligencia
que intimida con su presencia
que encanta con su arquitectura
de esas que con su potencia, de puro pensarla,
te vuela la cabeza…
Eduardo R. Blanco, 2016

¿Qué se le puede dar a una mujer de esas?

¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?

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Si a cada tanto que le das
le sumas letras, inspiración y versos a su enredada cabeza…
Si a cada tanto que le das
le restas ignorancia y flaquezas…
Si a cada tanto que le das
le multiplicas el deseo si la besas y la besas…
Si a cada tanto que le das
la divides en mil y una experiencias…
¿Qué más le puedas dar a una mujer de esas?
Una mujer que de matemáticas no tiene ni la más mínima puta idea.
Pero que entiende que hay límites en esta vida.
Que comprende que todo el cariño y afecto que da,
Deriva de lo que aprende a dar cada día.
¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?
Que experimenta y juega con tonterías…
Como cuando coloca un espejo frente al otro y observa cómo el reflejo de uno se refleja en el otro…
¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?
Que descubre que entre ambos espejos
Se produce una igualdad,
Resultado de una parábola infinita.
¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?
Si con tantas sumas y restas
la volviste poesía…

Silvia Navarro.


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Hoy se cumplen tres añitos desde que Vomité un Conejito.

Tres años compartiendo mis intentos de cuentos y poemas, tres años compartiendo los escritos de mis autores favoritos, tres años compartiendo lo increíble de WordPress. Espero que vengan muchos mas.

Poemas de Silvia Navarro

Suicida #6

Adiós mi reflejo,

adiós infinito cielo.

Mi aliento se convierte en hielo,

dejaré mi frío cuerpo.

Porque tengo fuerzas y no tengo,

Pero no tengo miedo,

al menos es lo que aparento.

Me encuentro al borde

del puente de hierro,

Y no tengo miedo.

El filo de la navaja

está en mi cuello,

Y no tengo miedo.

Juego a la Ruleta Rusa

con el arma de mi abuelo,

Y no tengo miedo.

¿Qué diablos tengo?

No soy nada,

No soy nadie.

Estoy vivo

Estoy muerto.

Lleno de terror me despierto,

Quiero borrar esas absurdas imágenes

que me asaltan al cerrar los ojos,

Pero no puedo.

Voy al baño, limpio mi cuerpo,

Me veo al espejo

Pero descubro que,

no fue una pesadilla

ni un mal sueño,

Es el vacío quien se refleja en el espejo.

Y no tengo miedo.

Silvia Navarro
26/10/16


Fotografía: Eduardo R. Blanco. Museo de Botero (Bogotá, Colombia)

Poemas de Silvia Navarro

La letra Ch

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Con regularidad sucede

que las cosas se vuelven innecesarias

obsoletas,

y las excluimos de nuestros libros,

de nuestra habla,

de nuestras vidas.

Tantos chécheres

se van quedando en el olvido,

en el segundo y en el tercer plano.

Se acumulan en los rincones

llenándose de polvo

Entonces,

comienzan a estorbarnos

y nos molestan

pero aún así

los guardamos,

siempre los tenemos a mano

Y los vemos desde donde estamos

para tenerlos presente

por si algún día los necesitamos.

Silvia Navarro.


Fotografía: Silvia Navarro. Tomada en el Museo Quinta de Bolívar (Bogotá)

Chéchere: Cosa o artefacto genérico.

Poemas de Silvia Navarro

Lo que dices y piensas

Dices que soy la bruja que nubla tu vista;

Y que vas por la vida hechizado por culpa de mi mirada y mi sonrisa.

Dices que mi poder se ha adentrado más allá de los límites de tu cabeza;
Y que ahora piensas y sueñas, día y noche con mi piel morena.

Dices que soy la mujer causante de tu torpeza;
Y que no hay palabras en tu mente cada vez que me besas.

Dices que mi cuerpo oculta magia negra;
Y que esta se ubica geográficamente entre mis piernas.

Dices que me transformo en mujer, Niña, dulzura y Tormenta;
Y que soy el espejo en el que te reflejas.

Dices que soy la maldad atrapada en una silueta;
Y que mis hechizos se componen de besos, palabras, caricias y letras.

Debo suponer de todo lo que de mi dices y piensas,
Que soy un peligro para ti y para cualquiera.

Pero no. Yo no me considero esa bruja que de mi piensas.
Porque todo lo que dices y sientes de mí, es sencillamente mi esencia.

Pero no. Sera mejor que no me creas.
Sigue pensando que todo lo que dices y piensas, es peligroso para tus creencias.

Pero quiero…
Solo quiero que me digas:

¿Por qué si soy Peligro no me tienes miedo?
¿Por qué si sabes todo lo que de mi dices y piensas, simplemente no te alejas?

Silvia Navarro
03/02/17

Poemas de Silvia Navarro

El reloj y el tiempo

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El tiempo que paso pensando en el tiempo,
es el mismo que pasa mientras pienso en ello;
El tiempo que corro para ganar tiempo,
es el mismo que se acorta mientras me empeño en ello;
Es una paradoja esto del tiempo
(Medimos los instantes y momentos
con una escala que nos permite
contabilizar lo que ocurre y hacemos)
A eso, es lo que llamamos tiempo
Una creación tramposa para asegurarnos de que estamos viviendo (O muriendo)
A todas estas,
Crecemos, envejecemos,
Nos perdemos y volvemos (No lo sabemos)
Pero nos apresuramos en no tener un reloj descompuesto,
Nos aseguramos a diario de que las agujas sigan girando en el mismo sentido
(Como la tierra orbitando en el sistema planetario cada año)
El reloj, ese objeto que decide y determina nuestras vidas (Porque así lo queremos y dejamos)
Que marca las horas, minutos y segundos,
Para recordarnos lo que hacemos:
dormir o despertar, partir o esperar,
trabajar o descansar,
pero al final del día (de nuestras vidas)
solo un poco más de tiempo,
es lo que queremos,
destruir ese reloj que nos limita
que inevitable y definitivamente
a la muerte nos lleva,
es lo que deseamos.

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Por todo esto y aquello…
Insisto
No es el tiempo
Ni el reloj que nos dicta el tiempo

El tiempo es el “que”
El reloj es el “como”
Somos nosotros quienes decidimos sobre nuestras vidas (Lo que hicimos, hacemos y haremos).

Silvia Navarro.


Fotografías: Silvia Navarro.

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La Torre del Reloj de la UCV o simplemente el Reloj de la UCV es un monumento tipo campanario que se localiza a un lado de la plaza del rectorado de la Universidad Central de Venezuela, en la Ciudad Universitaria de Caracas del Municipio Libertador.

Se trata de una torre de 25 m construida en el año 1953, con el diseño del arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva en un trabajo conjunto con el ingeniero Juan Otaola Paván. La estructura conserva sus sistemas originales de electricidad y sonido que datan de la década del 50 del siglo XX.

Su tres bases simbolizan arte, arquitectura y academia. Como parte de la ciudad universitaria es patrimonio mundial de la humanidad desde el año 2000. Se trata de una punto de referencia obligado dentro de las instalaciones de la Universidad Central de Venezuela y uno de los puntos más conocidos de la ciudad de Caracas.

Poemas de Silvia Navarro

Él y Yo

Él me está robando el tiempo,
Yo por mi parte, estoy sucumbiendo ante el riesgo.

Él es un idiota con encantos,
Yo una tonta que no tiene escapatoria.

Él es una droga,
Yo soy una adicta sin memoria.

Él es la fruta prohibida que nace del árbol de la vida,
Yo soy Eva la que por una mordida perdió su antigua vida.

Él es el ave domesticada que un día se escapa,
Yo soy la humana que está sentada esperando que regrese a casa.

Él es el fuego que a las flores abraza, quema y luego mata,
Yo soy las cenizas que quedan después de su partida.

Está bien lo admito,
Él es él
Y yo soy yo,
Estoy intentando comprenderlo.

Es solo que hoy me dejó plantada,
Y yo aun no termino de entender el porqué de estas lágrimas…

Si él nunca me ha dado esperanzas.

Silvia Navarro.