Autores venezolanos·Poemas

Neurosis- Luis Enrique Mármol

Sobre el papel mi cuerpo pone su sombra leve;
afuera el parque llueve
su sombra sobre el suelo…
¡Alguien ha puesto en mí este hondo desconsuelo,
esta infinita espera de lo que nunca he visto;
mi esqueleto es la cruz donde agoniza el Cristo
de mi vida!… ¡Dios mío,
el silencio me ahoga, me hace temblar de frío!
Mi indolencia enervante yo la siento fluir
sobre mis horas muertas,
áridamente inciertas,
y me aplasta una enorme pereza de vivir.

Escribo y me tortura con garra inexorable,
hasta hacerme llorar,
la angustia inexpresable
de lo que no he podido expresar…
Mi vida se consume
como un débil perfume…
Mi vida es un cigarro
que muere entre los dedos del silencio…
Soy un loco, un lunario…
pero no sueño: pienso
¡Dios mío, quién tuviera
la savia juvenil de aquella primavera!
De aquella primavera tan florida
que no viene dos veces a endulzarnos la vida
con adorado cariño…
¡Ay! Si alguno me diera el volver a ser niño…

¡Si pudiera, en un vuelo, abandonar la Tierra!
Esta vida tan larga, tan inútil, me aterra.
¡El ideal…! No lo halla en las carnes fragantes,
ni en la paz de la noche claudicante,
ni en el cielo, ni en nada,
ni en el hogar insulso, mi pobre alma cansada…
¿Y soy acaso joven…? Dicen que sí. Mis males
quizá son el resumen de angustias ancestrales…
¡Parálisis del alma. Tedio…!

Lejano y viejo

da las doce un reloj. Las pupilas de un coche
atraviesan la sombra; y allá, lejos,
la Luna es un bostezo de la noche…

Luis Enrique Mármol.


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Luis Enrique Mármol, fue un poeta, periodista y abogado venezolano. Nació en Caracas el 21 de agosto de 1897. Cursó su educación primaria y secundaria en el colegio de los padres franceses de Caracas. Se graduó de bachiller en filosofía el 27 de septiembre de 1912 a la edad de 15 años. Desde 1912 y hasta 1922, ante la imposibilidad de continuar sus estudios de leyes, Luis Enrique Mármol escribió la mayoría de los poemas que integran su principal libro: La locura del otro, publicado en 1927. Ya en 1913, cuando aún no había cumplido los 16 años, publicó su primer poema, cuyo título, Misantropía, ya dejaba entrever el carácter sentimental, lúgubre, doloroso y pesimista que impregnaría después la mayor parte de su obra literaria. La muerte trágica de su padre, acaecida en San Fernando de Apure el 16 de febrero de 1914, quizás profundizó aún más la tristeza y lobreguez de sus sentimientos de adolescente. El poeta José Tadeo Arreaza Calatrava publicó en 1915, en la página literaria de El Nuevo Diario, un elogioso comentario acerca del «…raro y armonioso Luis Enrique Mármol…». Durante su obligado receso como estudiante universitario, se desempeñó como redactor de El Universal y colaborador de diversos diarios y revistas de Caracas, firmando sus escritos con diversos seudónimos: «Cómodo Comodián», «L’enfant de Marbre», «Renato Molina», «Luis Venezuela», «Gregorio Iturriza», «Cándido Pérez», «Kara-Keño», «LEM». Con este último, sus siglas, publicó en 1923 un pequeño folleto de 54 páginas titulado Pastiches criollos en el cual, con estilo festivo, irónico y humorístico, contrapuesto al de sus otros poemas, hizo, según Pedro Emilio Coll, «…la mejor crítica que tenemos de los estilos y pensamientos de los escritores venezolanos de nuestro tiempo…». Perteneciente a la llamada Generación de 1918, Luis Enrique Mármol es considerado como su abanderado y uno de sus poemas, Canto absurdo, según Julián Padrón, pudiera constituir el «manifiesto» de dicha generación literaria, de la cual formaron parte Fernando Paz Castillo, Andrés Eloy Blanco, Pedro Sotillo, Enrique Bernardo Núñez y Antonio Arráiz, entre otros. Mármol obtuvo el título de doctor en ciencias políticas en la Universidad Central de Venezuela el 14 de febrero de 1925, con una tesis titulada El aparte 3° del art. 6° del Código Penal. Se trasladó posteriormente a Valencia, en donde ejerció su profesión. Luis Enrique Mármol, falleció en Valencia (Edo. Carabobo) el 17 de septiembre de 1926, a consecuencia de un accidente automovilístico a la edad de 29 años. En 1976, Monte Ávila Editores publica una compilación de algunos de sus poemas, con el título El viento que me nombra., tomado de los versos de su poema Insomnio.

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Autores venezolanos·Poemas

Vitral de mujer sola- Yolanda Pantin

Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del
subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra
igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben dónde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
van del llanto a la alegría
piensan en la muerte, a veces
planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola
de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir
que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate
más que el zapato al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.

Yolanda Pantin.
Poema del libro Correo del corazón (1985).

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Desde mi ventana. Es una escultura en bronce de la artista venezolana Beatriz Kohn del año 1995. Fotografía de Silvia Navarro.

 

 


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Yolanda Pantin. Fotografía de Vasco Szinetar.

Yolanda Pantin, es una poeta, dramaturga, editora y escritora venezolana. Nació en Caracas, el 20 de octubre de 1954. Estudió Artes en la Escuela de Artes Plásticas del Estado Aragua y en 1974 se trasladó a Caracas para estudiar Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Luego de graduarse de la universidad en 1979, ingresó en el taller literario “Calicanto”, dirigido por la prestigiosa escritora Antonia Palacios, en el cual se agruparon los más destacados escritores de su generación. En 1989 fundó con otros escritores el Fondo Editorial Pequeña Venecia, dedicado a la publicación de poesía, y trabajó como coordinadora editora hasta 1994. Se hizo acreedora el año 2004 de la prestigiosa Beca Guggenheim. Entre su obra literaria se encuentran: Casa o lobo (Monte Ávila, Caracas, 1981), Correo del corazón (Fundarte, Caracas, 1985), La canción fría (Angria, Caracas, 1989), Poemas del escritor (Fundarte, Caracas, 1989), El cielo de París (Pequeña Venecia, Caracas, 1989), Los bajos sentimientos (Monte Ávila, Caracas, 1993). La quietud (Pequeña Venecia, Caracas, 1998), La épica del padre (La nave va, Caracas, 2002), Poemas huérfanos (La liebre libre, Maracay, 2002) y El hueso pélvico (Eclepsidra, Caracas, 2002). En 2004 su obra fue recopilada en Poesía reunida 1981-2002 (Otero ediciones, Caracas, 2004). Sus relatos para niños son Ratón y Vampiro se conocen (1991) y Ratón y Vampiro en el castillo (1994). Su obra de teatro La otredad y el vampiro (1994). Es además coautora, junto a Ana Teresa Torres, de El hilo de la voz (Fundación Polar-Angria, Caracas, 2003), antología crítica de literatura venezolana del siglo XX escrita por mujeres. Su libro Ratón y Vampiro se conocen forma parte de la lista de Los mejores libros para niños 1993 y la Lista de Honor de la IBBY, la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en 1994. En 2017 ganó el XVII Premio Casa de las Américas de Poesía Americana por su poemario Lo que hace el tiempo.

Autores venezolanos·Poemas

Coloquio bajo la palma- Andrés Eloy Blanco

Lo que hay que ser es mejor,
y no decir que se es bueno,
ni que se es malo,
lo que hay que hacer es amar

lo libre en el ser humano,
lo que hay que hacer es saber,
alumbrarse ojos y manos
y corazón y cabeza
y después, ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más
sin decir lo que se ha dado,
lo que hay que dar es un modo
de no tener demasiado
y un modo de que otros tengan
su modo de tener algo,

Trabajo es lo que hay que dar
y su valor al trabajo
y al que trabaja en la fábrica
y al que trabaja en el campo,
y al que trabaja en la mina
y al que trabaja en el barco,
lo que hay que dar es todo,
luz y sangre, voz y manos,
y la paz y la alegría
que han de tener aquí abajo,
que para las de allá arriba,
no hay que apurarse tanto,
si ha de ser disposición
de Dios para el hombre honrado
darle tierra al darlo a luz,
darle luz al enterrarlo.

Por eso quiero, hijo mío,
que te des a tus hermanos,
que para su bien pelees
y nunca te estés aislado;
bruto y amado del mundo
te prefiero a solo y sabio.

A Dios, que me dé tormentos,
a Dios que me dé quebrantos,
pero que no me dé un hijo
de corazón solitario.

Andrés Eloy Blanco


Andres Eloy Blanco

Andrés Eloy Blanco Meaño. Nació en Cumaná, Venezuela, el 6 de agosto de 1896. Fue un poeta, escritor, abogado, humorista y político venezolano, ademas, perteneció a la Generación del 28. Cursó la enseñanza primaria y parte de la media, completando su formación académica en Caracas, graduándose en la Universidad Central de Venezuela, de Doctor en ciencias políticas y sociales. Siendo un adolescente ganó el primer premio en los Juegos florales de Caracas en 1916. Como poeta, sus composiciones tuvieron popularidad. En 1919 publicó su libro de versos El huerto de la Epopeya, y en 1921 el poemario Tierras que me Oyeron. En su obra destaca El alma inquietaEl río de las siete estrellasEl limonero del SeñorEl conejo blanco o en El gato verdeLa loca luz CaraballoA un año de tu luz Canto a los hijos. Al triunfar la Revolución el 18 de octubre de 1945, ocupó el cargo de Presidente de la Asamblea Constituyente (1947), y en 1948 el de Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno constitucional de Rómulo Gallegos. Tras el golpe de estado de la Junta Militar en contra del gobierno de Gallegos, en 1948, se exilió en México, donde murió en un accidente automovilístico el 21 de mayo de 1955.

Poemas

Poema 15- Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando, callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche callada y constelada.
Tu silencio es de estrellas, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
¡Una palabra entonces, una sonrisa bastan,
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto…!

Pablo Neruda
Poema del libro 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924).


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Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Nació en Parral, Santiago de Chile, el 12 de julio de 1904. Fue un poeta chileno galardonado con el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nobel de Literatura (1971). También se desempeñó como diplomático y fue miembro activo del partido comunista, compromiso político que muchas veces se ve plasmado en sus obras. Ampliamente conocido por sus obras Crepusculario(1923), Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), y sus Cien sonetos de amor (1959). Entre sus múltiples reconocimientos, también figura un doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford. «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él», ha escrito el crítico literario Harold Bloom,quien lo considera uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos. Falleció el 23 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile.


Hoy en el Día Internacional del Libro, quise compartir una de esas preciosas razones, que me han hecho valorar y apreciar la poesía y la lectura.

Tengo que hacer los debidos honores al Poema 15 de Pablo Neruda, por tan hermosos versos y agradecer a mi profesora de bachillerato, Elvia Trujillo, por develar la poesía a mis ojos y oídos… El Poema 15 fue el primer poema que leí… Algo tarde llegó a mi vida la poesía. A diferencia de mis compañeros de clases, quienes se reían de estos versos al estudiarlos en la clase de Castellano y Literatura, yo desprecié la poesía por evitar las letras… Me pareció en principio, algo cursi. Como ellos, en el fondo yo tampoco la entendía… Que equivocada estaba al huir, no entendía que en ella estaba el refugio.

Algunos años han pasado desde aquel momento, ahora soy yo quien la busca… más allá del desamor o el amor… La poesía cala muy hondo en el pensar y en el sentir de quienes encontramos un claro del bosque, en forma de poesía… Ella se presenta en tantas formas como es la vida. 

Para celebrar el día del libro nada mejor que recomendar 3 libros:

  • Bestiario / Todos los fuegos el fuego de Julio Cortázar.
  • Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.
  • La rebelión de Atlas de Ayn Rand. 

BONUS: El principito de Antoine de Saint-Exupéry (Por ser el primer libro que leí).

Espero hayan disfrutado como yo, de tan hermoso poema y de mis recomendaciones de lectura. Y pues, a mi también me encantaría recibir al menos una recomendación de lectura ❤ Feliz día 

23 de abril, Día Internacional del Libro.

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Autores venezolanos·Poemas

Tres poemas de Rafael Cadenas

Beloved Country

Cuánto tuyo no se desenvuelve como música perdida en mí.
País al que regreso cada vez que me he empobrecido.
Sello, fasto, bóveda de los cofres.
Nunca me has negado tu leche de virgen.
Mi reflujo, mi fuente secreta, mi anverso real.
Ignoro el alcance de tu olor de especie, pero sé que has estado en todos mis puntos de partida, envolviéndome, Oriente solícito, como una ceremonia.

País adonde van las líneas de mi mano, lugar donde soy otro, mi anillo de bodas. Seguramente estás cerca del centro.

Poema del libro Falsas Maniobras (1966) Sigue leyendo “Tres poemas de Rafael Cadenas”