Poetas

El mundo es el segundo término- Roberto Juarroz

El mundo es el segundo término
de una metáfora incompleta,
una comparación
cuyo primer elemento se ha perdido.

¿Dónde está lo que era como el mundo?
¿Se fugó de la frase
o lo borramos?

¿O acaso la metáfora
estuvo siempre trunca?

Quinta Poesía Vertical (1974)

incendio rela

Fotografía: Nicolas Bruno

 

En dias como hoy, pienso en este poema de Roberto Juarroz (Poeta y ensayista argentino) . Se acompasa muy bien a las realidades que estamos viviendo, tanto a nivel particular como a niveles macro. Me parece cosa de absurdos, tal vez de incoherencias o simple maldad.

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Poetas

El Vieco cortaziano. XLV

Para mi, siempre siempre ha sido Cortázar… ❤

Los cuadernos de Vieco

Conócete a ti mismo… Es fácil decirlo, y aún más creerlo; después, en los momentos de ruptura, de implosión, de caída en uno mismo, lo que se descubre es otra cosa. Cebollas infinitas, no terminaremos jamás de retirar las telas que nos abarcan, desde los siete velos de Salomé hasta la prodigiosa espeleología del psicoanálisis; debajo, siempre más abajo, el centro rehúsa dejarse ver tal como es. Estamos lejos de muchas cosas, pero de nada estamos más lejos que de nosotros mismos.

Cortázar

Julio Cortázar

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Poetas

Renuncia- Andrés Eloy Blanco

He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quede mirando como el río se iba
poniendo encinta de la estrella…
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba…

He renunciado a ti,
serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

como el que ve partir grandes navíos
con rumbos hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos bríos
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

como el marítimo que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti como renuncia
el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillos otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia,
soplando, los cristales
en los escaparates de las confiterías…

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final ¡ Cuántas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos !

Yo voy hacia mi propio nivel.
Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo,
seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño…


 

Un imbécil me dejo este poema como disculpa… Espero que siga creyendo que se siente mejor por esto………

Poetas

«Uno no sabe qué lo mueve a escribir», por Esdras Parra (Mérida, 1939–Caracas, 2004) ~

#PoetasVenezolanas

Me hacen esta pregunta, y aunque no soy la persona más indicada, puesto que no me considero una escritora, trataré de responderla, pues será algo así como interrogarme a mí misma sobre la causa o la razón por la cual he escrito las pocas cosas que he publicado. Un escritor es, propiamente hablando, alguien que escribe libros, los publica y se preocupa por el efecto que puedan tener entre los lectores. Es un fenómeno bastante complejo, y la mayoría de los escritores, a la hora de sentarse a escribir, jamás se preguntan por qué lo hacen. Para mí la escritura de poemas o cuentos, la literatura, como el arte en general, es un enigma, un grandioso enigma, que creo cae dentro del misterio que es el ser humano. Me parece que este problema no puede examinarse de otro modo o fuera de este contexto, pues el arte pertenece al reino…

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Poetas

[#23] Siete poemas de «Señor de la ternura» de Francisco Massiani (Caracas, 1944) ~

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Francisco Massiani (Caracas, 1944). Dibujante, músico y escritor. Vivió parte de su niñez en Santiago de Chile y residió durante un año en París, becado por el INCIBA. En 1968 Monte Ávila Editores publica su primera novela, Piedra de mar, considerada un clásico de la literatura venezolana. En 1970 publicó la colección de cuentos Las primeras hojas de la noche; en 1976 publica Los tres mandamientos de Misterdoc Fonegal y en 1998 publica Con agua en la piel, ambas editadas por Monte Ávila Editores. Obtuvo el Premio Municipal de Prosa en el año 1998. En el año 2005 resulta ganador del V Concurso anual de la Fundación para La Cultura Urbana, con su libro de relatos Florencio y los pajaritos de Angelina, su mujer. Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura (2010-2012) como reconocimiento a su trayectoria literaria.

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Para dar con el amor

Para dar con el amor
es preciso…

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