Poemas de Silvia Navarro

La nada del amor

‘¿Sólo podemos amar si sacrificamos al amor, si perdemos al ser querido por nuestra propia acción, por nuestra propia omisión?”

Carlos Fuentes

Hay acciones que en el amor

no tienen perdón

por mucho que el recuerdo se evite

por más que al olvido se invite

el perdón no se entrega

cuando las mentiras

dañan el corazón de un alma buena

No hay rencor

no hay odio

tampoco es la venganza

de la simple nada se trata

del vacío que deja esa semilla

retorcida y dañina

La mentira, que carcome las heridas

deshace las costuras

da rienda suelta a las lágrimas

La simple nada que anida

en el corazón de la persona dañada

la simple nada que abre las

puertas, dando paso

a las inseguridades

a la desconfianza

Silvia Navarro

06/02/19

Fotografía: Silvia Navarro

Anuncios
Otros autores

¿Qué debo hacer para enamorarte?- Matecsxoah

¿Cubrir tu cuerpo con la poesía del mío?
¿Abrazarte cálidamente bajo la piel?
¿Cuidar de ti, protegerte del frío?
¿Compartir contigo cada amanecer?

¿Adentrarme a escondías en tu mundo?
¿Besarte de una forma nueva cada vez?
¿Explorar a ciegas tu mar profundo?
¿Ver desde tus ojos lo que ves?

Sigue leyendo “¿Qué debo hacer para enamorarte?- Matecsxoah”

Poemas

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?- Mario Benedetti

Desde los Afectos – Mario Benedetti

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras es abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el “por qué” de los niños tiene un por qué.
Que querer saber algo de alguien, no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos, es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debemos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber cómo pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no robe.
Que a veces el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas, no se está viviendo.
Que para sentir la vida, hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y con la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

Mario Benedetti


MB

Mario Benedetti, narrador, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo, nació en Paso de los Toros (Tacuarembó) 14 de septiembre de 1920. Su oposición a la dictadura de 1973 lo llevó al exilio, al igual que a miles de uruguayos.  Esa situación, lo hizo residir en diversos países latinoamericanos. Fue integrante de la generación del 45 a la que pertenecieron, entre otros, Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. Su obra es muy vasta y comprende muchos géneros literarios, con más de ochenta libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de veinte idiomas. Gran parte de su reconocimiento continental se debe a su poesía, a su narrativa y a su labor como ensayista. Su primer libro publicado fue el poemario La víspera indeleble (1945), al que siguió la colección de cuentos que lleva por titulo Esta mañana (1949). Su obra poética se reunió en el volumen Inventario (1978). Posteriores a esas fecha son los poemarios: Cotidianas (1979) y Viento del Exilio (1981). Su obra narrativa, que comprende varios títulos, fue reunida en Cuentos completos (1970) y en Todos los cuentos de Mario Benedetti (1980). Publicó ademas, Primavera en una esquina rota (1982), Geografías (1984) y las novelas La tregua (1960) y Gracias por el fuego (1965). Falleció el 17 de mayo de 2009 en Montevideo, Uruguay.