Autores venezolanos·Poesía

Poemas de Arnaldo Jiménez

Poemas del libro Zumos (2002).

la lámpara almacena cadáveres
de mariposas que llegaron ahí
buscando la luz
y yo no quiero limpiar
ese cementerio
tan parecido al amor


a las despedidas
al miedo a las despedidas
esta alma mía anclada
no sé a qué
tiempo de mar

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Autores venezolanos·Poesía·Venezuela

Del antiguo labrador de Elizabeth Schön

AL ALCANCE DE LO INFINITO

IV

Sólo cuando al desamparado lo cubre lo fresco y fértil de
las aguas, comprende el primero de los caminos.

VI

entre el agua y tu indetenible faz se escurre la antigüedad, darle las espaldas no es acertado si se quieren
conquistar los centros congénitos del círculo íntimo, indemostrable.

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Autores venezolanos·Poesía

Poemas de Cruz Salmerón Acosta

Cielo y mar

A José Antonio Ramos Sucre

En este panorama que diseño
para tormento de mis horas malas,
el cielo dice de ilusión y galas,
el mar discurre de esperanza y sueño.

La libélula errante de mi ensueño
abre la transparencia de sus alas,
con el beso de miel que me regalas
a la caricia de tu amor risueño.

Al extinguirse el último celaje,
copio en mi alma el alma del paisaje
azul de ensueño y verde de añoranza;

Y pienso con obscuro pesimismo,
que mi ilusión está sobre un abismo
y cerca de otro abismo mi esperanza.

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Autores venezolanos·Poesía

Tres poemas de J. G. Ordoñez

Sobre el amor tropical

Con esta pepa e’ sol podría hacerte un collar.
Con esa guayaba tan linda
podrías hacerme feliz.

Ven y vamos a construirnos un nido,
seremos la envidia de todas las guacamayas del vecindario.

Ven y vamos a dejarnos cabellos en el peine,
seguro que si los reunimos todos
hasta nos tejemos un chinchorro.

Así se ama por estos lares:
rápido y dulce
como quien chupa un caramelo de coco.

Así se siente la alegría al estilo colibrí:
nerviosa y con hambre.

Así, justo así.

El budare rojizo es un cantar de gallo,
el colador de café es un sombrero de mago,
las brujas se despiertan siendo abuelas,
¿cuánto de azúcar para tu brebaje?

Chorrean libertad los helados de los niños,
las palomas se cagan sobre los monumentos históricos,
mi madre preparó un jugo de melón
y nadie puede censurar eso.

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Autores venezolanos·Poesía

Poemas de Rafael José Muñoz

LAS SIETE CABRILLAS,
EL PÁJARO SIETE COLORES
Y LOS SIETE PECADOS CAPITALES


El viento llega otra vez y se pone como un peón
en su cabestro de anchulina que apuramos
cuando tomábamos agua sin dolor.


El viento llega, me trae sonidos del mar,
batallones de cangrejos, fulgores de algas
y los espejismos de las altas soledades nocturnas.

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Autores venezolanos·Narrativa

Sangre en la boca- Milagros Socorro

Incluso meses después del gran recibimiento, cada vez que Manolo Alvia se emborrachaba, se ponía a contar el momento en que un chorro de sangre saltó de la boca de sus oponentes indicando al mundo que él era el propietario de una medalla de plata en boxeo en las Olimpiadas de Montreal. Si contaba con un auditorio interesado, Alvia agregaba detalles con respecto a la estela roja en la lona y al sabor que la sangre de su contendor había dejado en su propia boca. Sus antiguos compañeros en Bébsara gritaban “aaag” y ése era el momento en que Judith, la esposa de Alvia, salía de un rincón para llevárselo a casa.

Es necesario recordar que la recepción que el pueblo de Bébsara organizó para su primer campeón olímpico fue verdaderamente extraordinaria. Claro que el júbilo había comenzado durante las eliminatorias del torneo olímpico, que Alvia parecía superar con la facilidad con que derribaba muchachitos en las arenas de Bébsara. En esos días el pueblo se cubrió de niños que peleaban con su propia sombra como la piña madura convoca las moscas en los mediodías de mayo. El día de su llegada, puede decirse que más de la mitad del pueblo se hallaba congregado en el matapalo que indica la entrada a Bébsara. El carro que lo transportaba pasó veloz a través de una pancarta decorada con su nombre y con dos enormes círculos plateados, puestos en cada extremo de la cinta. A los pocos metros el carro se detuvo y el campeón se bajó, se quitó la chaqueta y la corbata, tiró ambas prendas en el interior del vehículo y retó a los presentes a una carrera hasta el centro de Bébsara. El jubiloso maratón se inició con un impresionante rugido que no cesó hasta que el presidente del concejo municipal tomó el micrófono para ensalzar al héroe y hacerle promesas referidas al futuro que le esperaba en el boxeo profesional del mundo.

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