Autores venezolanos·Cuentos

Las dos Chelitas- Julio Garmendia

Chelita tiene un conejito; pero Chelita la de enfrente tiene un sapo. Además de su conejito, tiene Chelita una gata, dos perros, una perica y tres palomas blancas en una casita de madera pintada de verde. Pero no ha podido ponerse en un sapo, en un sapo como el de Chelita la de enfrente, y su dicha no es completa.

–Chelita –le dice–, ¡te cambio tu sapo por la campana de plata con la cinta azul!

Pero no, Chelita la de enfrente no cambia su sapo por la campana de plata con la cinta azul… no lo cambia por nada, por nada en el mundo. Está contenta de tenerlo, de que se hable de él –y de ella, por supuesto–, y de que Pablo el jardinero diga, muy naturalmente, cuando viene a cortar la grama:

–Debajo de los capachos está durmiendo el sapo de la niña Chelita.

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Poemas de Silvia Navarro·Venezuela

Mi ciudad

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Si tuviese que elegir un símbolo de Caracas,
elegiría el Río Guaire (Es solo un símbolo de tantos)
Y no precisamente por lo bello o agradable,
Mi elección va más que todo,
por lo que considero actualmente nos representa (Aunque lamentable).
Es el Río un error de esta sociedad acostumbrada
o mejor dicho, mal acostumbrada a no hacer nada.
Este es el tiempo en el que agotamos las soluciones fáciles (De tanto usarlas),
ahora nos quedan las soluciones vagas, (vagas por malas)
Y decidimos tapar el río de mierda,
Con una ampliación de la autopista,
que destaca en la vía (porque según algunos, algún día se cae)
Ahora andamos sobre la mierda.
Como dicen coloquialmente “Pañitos calientes para curar la alergia”
(esto definitivamente está jodido)
Error tras error
Culpamos al gobierno de turno (Que no es por defenderlos,
ellos se destruyen solitos)
Pero es que año tras año
acumulamos una desplanificación (La palabra no existe, estoy segura)
Pero el hecho es que en absoluto:
No hay planificación.
El Guaire es una analogía
a lo que es, o se ha convertido esta sociedad
Porque más que en sociedad
la gente se ha acostumbrado a llevar
una vida en suciedad (Si, así con U)
Una cultura en desidia que se pierde a diario.
Hay quienes piensan que no hay salida,
mientras otros se van en bandadas buscando una mejor vida.
Hay quienes se quedan porque aún creen (¿¿En qué rayos creen??)
Finalmente otros solo se dejan llevar por el entorpecido curso de la vida.
Palabras más,
Palabras menos.
Estas son las palabras,
Estos son los pensamientos
Que a diario me recuerdan,
Que a diario me atormentan.

PD: Todo esto pasaba hoy por mi cabeza: mientras trataba de recordar el trazado del Río Guaire dentro de la ciudad de Caracas. Mientras pensaba en la naturaleza indomable de las cosas, y de cómo el Guaire se desborda cada vez que se vienen las lluvias. Y si, todo esto lo pensaba mientras pasaba sobre el río de mierda.

Silvia Navarro
06/12/16 Sigue leyendo “Mi ciudad”

Autores venezolanos·Cuentos

Un regalo para Julia- Francisco Massiani

Palabra que no era fácil. Casi todo el mundo regala discos y los pocos discos de moda son tres, cuatro. Julia iba a terminar con la casa llena de discos repetidos. Además tenía sólo veinte bolívares y así no se pueden comprar sino discos o chocolates o alguna inmundicia parecida. Yo nunca le regalaría un talco a Julia. Menos, un muñeco. Tiene una colección de muñecos desbaratados en el cuarto y lo de chocolates, menos, porque sé que Carlos se los comería todos. Carlos, tan perfectamente imbécil como siempre. Lo imagino clarito: Oye Julia, dame un poquito.

Uno dice: le regalo un libro. Uno dice: le regalo cualquier cosa.

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Poemas de Silvia Navarro

Tres poemas de amor o desamor

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Hoy, en el Día Mundial de la Poesía quiero compartir estos tres poemas escritos por mí, quizás en conjunto cuenten una historia o varias, tal vez versen sobre el amor o el desamor. Que todo lo juzgue el lector. ¡Feliz día!

21 de marzo, Día Mundial de la Poesía


 

Ya no queda nada de esa a quien amabas
Ya no queda nada de ese a quien yo amaba
Sólo quedan el silencio y el vacío
Mucho dolor y sentimientos dañinos
Pido perdón por errores no cometidos
Pido perdón a quien hizo de mi corazón añicos
Pido perdón sin que mis palabras lleguen a destino
Lo pido a gritos y a susurros
Gritos que se quedan a mitad de camino
Susurros que se pierden en un laberinto
Todas mis palabras se detienen
ante tu muro de silencio y vacío

Silvia Navarro
16/03/19


 

Despierta,
Así te encontré esa tarde veraniega,
Devorando las páginas de una novela.
Estabas tendida sobre nuestra banca predilecta
Esa, en la que nos sentábamos
A besos y abrazos
Para contarnos nuestros sueños.

Y tu largo cabello
Se desparramaba por los bordes de cemento,
Bella enredadera de ensueño. Sigue leyendo “Tres poemas de amor o desamor”

Cuentos de Silvia Navarro

Bestias

Desde hace más de media hora me han estado persiguiendo, todo es un caos, estoy en medio del campo de batalla, no los puedo evadir, no puedo salir; las dos veces que lo he intentado y he llegado a pasar la línea divisoria, vuelven a empujarme aquí adentro con estas bestias, y continúan la persecución en mi contra. No puedo defenderme, no me queda más que huir.

Me han pateado una y otra vez, cada patada en el costado me duele, caigo al suelo; pisotean mi cuerpo una y otra vez. Siento la velocidad del aire contra mi, todo esta pasando tan rápido, no se detienen. Caigo al suelo, vuelven a patearme y el siguiente también lo hace y me estrello de frente contra un poste. Y vuelvo a sentir la velocidad del aire. Me encuentro en un ir y venir constante.

Fuera del campo de batalla se encuentra una multitud enardecida, todos observan con fervor la atrocidad que están cometiendo conmigo estos salvajes. Nadie hace nada por detenerlos. Esos de allá afuera no hacen más que aplaudir, gritar y cantar cosas que no logro entender desde acá abajo.

De un momento a otro, uno de mis perseguidores se apodera de mi, haciendo que la mitad de los observadores de allá afuera se levante de sus asientos con gritos de apoyo hacia esta bestia que me está pateando, mientras a otro tanto de reojo los puedo ver nerviosos, inquietos, tal vez molestos.

Mientras me patea, yo intento huir, el resto de las bestias va cambiando de lugar en el campo de batalla, se agrupan, se dispersan, corren de un lado al otro y otro tanto que se abalanza hacia mi atacante, es como si todos se pelearan por tenerme.

En segundos mi atacante me ha llevado a un extremo del campo de batalla, me da una última patada con todas su fuerza, me da justo en el costado izquierdo, una última patada que me hace volar pasando al lado de otra de esas bestias que intenta detener mi paso. Y pienso por un instante que voy a ser libre, pero me equivoco, he caído contra una red, estoy acorralado.

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En todo el campo solo se escucha un grito a la vez, el de los observadores de allá afuera y la mitad de los de acá adentro.

¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!

Silvia Navarro
15/09/16


Imagen: design you trust

Este intento de relato pertenece a una serie de relatos que hice durante el Curso de Narrativa y escritura al que asistí en el 2016, en la Casa de las letras Andrés Bello, Caracas, Venezuela.

Poemas de Silvia Navarro·Venezuela

Los Malos… Los Buenos…

Los malos, los buenos.png

Cuando los malos gobiernos tienen miedo,
Se esconden;
Se cobijan
con sucias estrategias.
Limitan
Callan al pueblo,
para que solo se escuche una voz…
La de ellos.
Su cobardía
es ambiciosa.
Se habitúan,
se acostumbran
a las trampas.
Contradicciones.
Las calumnias hacia el adversario
Son comunes,
Son mediocres.
Cuando los malos gobiernos tienen miedo,
Dicen algo
Y hacen algo
Diferente a lo que promulgaron.
Imponen
Sus decisiones.
Y así, van ellos
entiendanlos,
Tienen miedo.
Cuando un mal gobierno tiene miedo,
Su diálogo
produce confianza,
Aunque en el fondo
esté lleno de malas intenciones.
Arbitrarios
Tienen miedo,
Y también tienen
Una confusión de funciones.

Silvia Navarro
19/07/16


Fotografía: Silvia Navarro

Poema dedicado a mi país, Venezuela.