Cuentos de Silvia Navarro

Bestias

Desde hace más de media hora me han estado persiguiendo, todo es un caos, estoy en medio del campo de batalla, no los puedo evadir, no puedo salir; las dos veces que lo he intentado y he llegado a pasar la línea divisoria, vuelven a empujarme aquí adentro con estas bestias, y continúan la persecución en mi contra. No puedo defenderme, no me queda más que huir.

Me han pateado una y otra vez, cada patada en el costado me duele, caigo al suelo; pisotean mi cuerpo una y otra vez. Siento la velocidad del aire contra mi, todo esta pasando tan rápido, no se detienen. Caigo al suelo, vuelven a patearme y el siguiente también lo hace y me estrello de frente contra un poste. Y vuelvo a sentir la velocidad del aire. Me encuentro en un ir y venir constante.

Fuera del campo de batalla se encuentra una multitud enardecida, todos observan con fervor la atrocidad que están cometiendo conmigo estos salvajes. Nadie hace nada por detenerlos. Esos de allá afuera no hacen más que aplaudir, gritar y cantar cosas que no logro entender desde acá abajo.

De un momento a otro, uno de mis perseguidores se apodera de mi, haciendo que la mitad de los observadores de allá afuera se levante de sus asientos con gritos de apoyo hacia esta bestia que me está pateando, mientras a otro tanto de reojo los puedo ver nerviosos, inquietos, tal vez molestos.

Mientras me patea, yo intento huir, el resto de las bestias va cambiando de lugar en el campo de batalla, se agrupan, se dispersan, corren de un lado al otro y otro tanto que se abalanza hacia mi atacante, es como si todos se pelearan por tenerme.

En segundos mi atacante me ha llevado a un extremo del campo de batalla, me da una última patada con todas su fuerza, me da justo en el costado izquierdo, una última patada que me hace volar pasando al lado de otra de esas bestias que intenta detener mi paso. Y pienso por un instante que voy a ser libre, pero me equivoco, he caído contra una red, estoy acorralado.

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En todo el campo solo se escucha un grito a la vez, el de los observadores de allá afuera y la mitad de los de acá adentro.

¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!

Silvia Navarro
15/09/16


Imagen: design you trust

Este intento de relato pertenece a una serie de relatos que hice durante el Curso de Narrativa y escritura al que asistí en el 2016, en la Casa de las letras Andrés Bello, Caracas, Venezuela.

Poemas de Silvia Navarro·Sobre mi

Vomité un Conejito (Mi primer poema)

Sobre el día que me dejaste tirado…

Como un pendejo.

Sara Herman 2

El roce de tus dedos en mi mejilla,
se fue desvaneciendo, mientras así,
Dejabas pasos de distancia entre
nuestra estúpida y perfecta sincronía.

Lo noté, cuando el viento de tu pelo,
Despedía halos de armonía.
Yo estaba ahí, absorto y sin poder digerir
nuestra momentánea y creciente dicotomía.

Sin comprender que me encontraba
como una marioneta desprevenida,
Que te alejabas lentamente
dentro de una multitud de confusa algarabía.

Mirabas al cielo, al horizonte y
a ese puñado de voces que te envolvía.
Te fuiste así con esa mirada divertida,
como la de una desventurada perdida.

Mis manos en el suelo, a una
discontinua realidad me devolvían.
Esa, en la que me dejaste sin despedida,
Observando cómo tu espalda se desvanecía.

Ahora que lo recuerdo,
Te escribo estas palabras Tormenta mía:

Sigo siendo el pendejo que dejaste tirado
esa hermosa tarde
en el parque y sin compañía.

Silvia Navarro
21/03/16


Imagen: Sara Herranz.

He aquí, mi primer Conejito
el que surgió, en el momento menos esperado
Arruinando todo

Demasiado tarde…
Tarde el momento,
en el que comencé a escribir,
Porque cuando me di cuenta:

Vomité un conejito


M

Hoy he recibido esta notificación que me llena de mucha emoción, por ello he decidido compartir este primer y desastroso Conejito con ustedes mis compañeros de WordPress, por haberme acompañado en estos casi 3 años si no me equivoco… Gracias mil ❤ ❤ ❤

Poemas de Silvia Navarro

Recomendación… A las frutas en desdicha.

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Bébanse la vida,
Verán que es dulce como la sandía,
con toques ácidos como la mandarina;
Miren la vida,
Verán que es de colores intensos
rojos fresa, verdes limón lima,
uvas, moras, naranjas,
sin olvidar el mango, amarillo
como el sol de nuestros días;
Sientan la vida,
Sentirán que tiene muchas texturas,
A veces dura como el coco que cae de una palmera,
Pero también suave como el melocotón, el durazno
y  la pera.

Silvia Navarro
09/08/16

Leer también La desdicha de las frutas podridas

Imagen: Sara Herranz

Artículos·Autores venezolanos

«Uno no sabe qué lo mueve a escribir», por Esdras Parra (Mérida, 1939–Caracas, 2004) ~

Me hacen esta pregunta, y aunque no soy la persona más indicada, puesto que no me considero una escritora, trataré de responderla, pues será algo así como interrogarme a mí misma sobre la causa o la razón por la cual he escrito las pocas cosas que he publicado. Un escritor es, propiamente hablando, alguien que escribe libros, los publica y se preocupa por el efecto que puedan tener entre los lectores. Es un fenómeno bastante complejo, y la mayoría de los escritores, a la hora de sentarse a escribir, jamás se preguntan por qué lo hacen. Para mí la escritura de poemas o cuentos, la literatura, como el arte en general, es un enigma, un grandioso enigma, que creo cae dentro del misterio que es el ser humano. Me parece que este problema no puede examinarse de otro modo o fuera de este contexto, pues el arte pertenece al reino mágico del hombre. Cuando el hombre primitivo dibujaba aquellas fantásticas figuras de animales, bisontes, renos, o lo que fuese, en las paredes de las cavernas, lo hacía simplemente, creo, porque quería decir algo sobre ellos, algo que no fuera solamente el uso práctico que hacía de esos animales. El deseo, el ansia de querer decir algo sobre alguna cosa, que quizá no se ha dicho hasta ese momento, o si se dijo se quiere utilizar otra forma, es lo que pone en movimiento los mecanismos internos del arte, y nadie sabe lo que subyace en el fondo de ese deseo. En la misma tónica, la escritura de libros, novelas y poemas es para mí un misterio. Uno no sabe qué lo mueve a escribir, por qué lo hace, y cuando cree saberlo se equivoca. Sencillamente, siente la necesidad, el impulso de hacerlo y lo hace. Podría agregar, entonces, que en mí, en una medida muy pequeña, por supuesto, hay también ese impulso misterioso, silencioso que desde el fondo de mi conciencia me arrastra, me incita, me obliga a realizar ese deseo. Ese es el motivo, quizá, por el cual he producido esos pocos textos. Uno escribe también por muchas otras razones, razones a veces ajenas al carácter, a la naturaleza de arte literario, como por ejemplo para hacer dinero, por avidez, por la ambición de ser admirado, querido, respetado; y estos motivos oscuros, como si siguieran una línea invisible, se encuentran también en los escritores que hacen de su trabajo una labor seria. De modo que la literatura, como el arte, es un acto de magia. Podría decir, además, que la literatura, y dentro de ella la poesía, en primer término, es un bien que nos otorga el espíritu, un bien supremo, liberador, que de alguna forma nos redime de los espejismos del mundo cotidiano, aunque tenga su raíz allí, porque es sólo el espíritu quien lo propicia y le infunde realidad. De esta manera, lo que no cae dentro de este designio del espíritu es precisamente lo que no es arte, las malas novelas, los malos poemas que es, por desgracia, lo que más abunda entre nosotros, que aún no hemos logrado comprender o que nos alejamos cada vez más de la visión mágica de las cosas.

El Diario de Caracas, de abril de 1995

EsdrasGif

Esdras Parra nació en Mérida en 1939. Poeta, ensayista, narradora y traductora. Realizó estudios de filosofía en Caracas en la UCV y en Roma. Vivió en Europa entre 1960 y 1971, año en que regresó a Venezuela. Dirigió el Papel Literario de El Nacional y fue fundadora de la Revista Imagen. En 1993, obtuvo el primer premio de poesía de la II Bienal Mariano Picón Salas. Publicó tres libros de narrativa, El insurgente (1967), Por el norte el Mar de las Antillas (1968) y Juego limpio (1968). También publicó los poemarios: Este suelo secreto (Monte Ávila Editores, 1995), Antigüedad del frío (Ediciones Mucuglifo, 2000) y Aún no (El otro el mismo2004)En 1998, se convirtió en la primera mujer transgénero en ganar el Premio Nacional de Literatura. Murió en Caracas el 18 de noviembre de 2004.

~

El texto aquí transcrito se encuentra publicado en el libro
¿Por qué escriben los escritores? de Petruvska Simne
ISNB: 980-6553-30-6

La fotografía de portada es de Vasco Szinetar.
Fue digitalizada para la presente publicación.


Vía: Poetas venezolanas

#PoetasVenezolanas

Me hacen esta pregunta, y aunque no soy la persona más indicada, puesto que no me considero una escritora, trataré de responderla, pues será algo así como interrogarme a mí misma sobre la causa o la razón por la cual he escrito las pocas cosas que he publicado. Un escritor es, propiamente hablando, alguien que escribe libros, los publica y se preocupa por el efecto que puedan tener entre los lectores. Es un fenómeno bastante complejo, y la mayoría de los escritores, a la hora de sentarse a escribir, jamás se preguntan por qué lo hacen. Para mí la escritura de poemas o cuentos, la literatura, como el arte en general, es un enigma, un grandioso enigma, que creo cae dentro del misterio que es el ser humano. Me parece que este problema no puede examinarse de otro modo o fuera de este contexto, pues el arte pertenece al reino…

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