Autores venezolanos

Tres poemas de Eugenio Montejo

Están demoliendo la ciudad

a José Rodríguez U.

Están demoliendo la ciudad
donde tanto viví,
donde al final, sin percatarme
los ojos se me unieron a sus piedras.
Están derrumbando sin tregua sus muros,
los camiones adentro del polvo
pasan y cargan,
se llevan ventanas, columnas, portones,
no cesan,
no hay nada que salve su caída,
los amigos crecieron, se mudaron, han muerto.
Se cae, se está cayendo sin espacio
y sin tiempo,
dentro y fuera de mí, por donde vaya,
adonde llegue,
sus calles ceden paso a nuevas avenidas,
los arquitectos miden el futuro,
verifican sus planos,
no se detienen.
Me duele cada golpe de las picas,
cada estruendo,
ahora que mis ojos son las últimas piedras
que le quedan
en la casa sin nadie que soy
a la orilla del tiempo.


Caracas

Tan altos son los edificios
que ya no se ve nada de mi infancia.
Perdí mi patio con sus lentas nubes
donde la luz dejó plumas de ibis,
egipcias claridades,
perdí mi nombre y el sueño de mi casa.
Rectos andamios, torre sobre torre,
nos ocultan ahora la montaña.
El ruido crece a mil motores por oído,
a mil autos por pie, todos mortales.
Los hombres corren detrás de sus voces
pero las voces van a la deriva
detrás de los taxis.
Más lejana que Tebas, Troya, Nínive,
y los fragmentos de sus sueños,
Caracas, dónde estuvo?
Perdí mi sombra y el tacto de sus piedras,
ya no de ve nada de mi infancia.
Puedo pasearme ahora por sus calles
A tientas, cada vez más solitario,
su espacio es real, impávido, concreto,
sólo mi historia es falsa.


Una ciudad

Escribo para fundar una ciudad
donde las piedras tengan nombres propios
y el sol las llame siempre
al alba, despertándolas.
Quiero elevarla junto al río
que llevo y que me lleva
para que a su rumor crezca el paisaje.
Mido planos, niveles, geometrías,
construyo andamios sólidos,
quiero que el odio sea convexo
y el amor cóncavo y exacto.
Una ciudad con el tacto de un cuerpo
de franco rostro y cabellos flotantes
con hoteles que bajen en gradas hasta el mar
y tabernas de antiguas guitarras.
Busco la arquitectura subjetiva
de puentes, columnas, catedrales
creada en palabras nuevas
con el abecedario de las formas fuertes.
Una ciudad poblada de deseos
donde encuentre su techo el que pase
y la recorra hasta la muerte
o más tarde tal vez entre el viento fantasma
sin que ya nada lo destierre.

Eugenio Montejo

Poemas del libro Terredad (1978).


Eugenio Montejo

Eugenio Montejo poeta, ensayista y profesor universitario venezolano. Nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. Fue director literario de Monte Ávila Editores, representante de esta misma editorial en Buenos Aires, a fines de los años setenta, y consejero cultural de Venezuela en Portugal. Publicó: Elegos (1967), Muerte y memoria (1972), La ventana oblicua (ensayos, 1974), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), El cuaderno de Blas Coll (ensayos, 1981), Trópico absoluto (1982), El taller blanco (ensayos, 1983), Alfabeto del mundo (1986) y Chamario (2003). Su poesía se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía suramericana. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1998 y el Premio Internacional Octavio Paz en 2004. El valor de su estimable obra poética y ensayística no ha parado de crecer en los últimos años, siendo una de las más importantes y originales de la última mitad del siglo XX. Falleció en Valencia, Venezuela, el 5 de junio del año 2008.

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Autores venezolanos·Poemas

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