Autores venezolanos·Cuentos

Un regalo para Julia- Francisco Massiani

Palabra que no era fácil. Casi todo el mundo regala discos y los pocos discos de moda son tres, cuatro. Julia iba a terminar con la casa llena de discos repetidos. Además tenía sólo veinte bolívares y así no se pueden comprar sino discos o chocolates o alguna inmundicia parecida. Yo nunca le regalaría un talco a Julia. Menos, un muñeco. Tiene una colección de muñecos desbaratados en el cuarto y lo de chocolates, menos, porque sé que Carlos se los comería todos. Carlos, tan perfectamente imbécil como siempre. Lo imagino clarito: Oye Julia, dame un poquito.

Uno dice: le regalo un libro. Uno dice: le regalo cualquier cosa.

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Autores venezolanos·Poemas

[#23] Siete poemas de «Señor de la ternura» de Francisco Massiani (Caracas, 1944) ~

Francisco Massiani (Caracas, 1944). Dibujante, músico y escritor. Vivió parte de su niñez en Santiago de Chile y residió durante un año en París, becado por el INCIBA. En 1968 Monte Ávila Editores publica su primera novela, Piedra de mar, considerada un clásico de la literatura venezolana. En 1970 publicó la colección de cuentos Las primeras hojas de la noche; en 1976 publica Los tres mandamientos de Misterdoc Fonegal y en 1998 publica Con agua en la piel, ambas editadas por Monte Ávila Editores. Obtuvo el Premio Municipal de Prosa en el año 1998. En el año 2005 resulta ganador del V Concurso anual de la Fundación para La Cultura Urbana, con su libro de relatos Florencio y los pajaritos de Angelina, su mujer. Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura (2010-2012) como reconocimiento a su trayectoria literaria.

*

Para dar con el amor

Para dar con el amor
es preciso conversar con el silencio.

Caminar sobre las palabras
con zapatillas de seda.
Trepar por los peldaños
del tiempo
y llegar hasta el final de la escalera
caer al abismo:
La arena más sólida y pura.

***

Para escribir un poema

Yo
saco mi colt
la hago danzar brillante en el cielo
y cuando encaja en mi
mano bandolera
disparo tres poemas
que serán tres palomas
que serán tres banderas
que serán tres sombreros
y tres conejos
y tres lunas
y veinticinco amores.
Fácil lograrlo
y he aquí una de las recomendaciones
para conseguir tal destreza y exactitud en el manejo de mi colt:
beberse más de trescientos litros de cerveza
enamorarse por primera vez de una mujer
que te mira con lástima
ser el primer jugador de fútbol de tu equipo
pero errar el chute más importante, el del último
campeonato del año escolar.
Viajar más de once veces en barcos diferentes, y en mares diferentes.
No llegar jamás al puerto que uno imaginó que debía llegar.
Pero en cambio encontrar el amor en cada uno
de estos puertos
equivocados.
Ser fuerte, buen atleta,
pero llorar por ejemplo porque
vimos un anciano cuando cruzaba entre
millares de carros.
Levantar más de veinte kilos con un brazo
como si fuera una flor
no poder levantar el ánimo
cuando nos dan una flor.
Reír
a carcajadas
en una esquina de alguna ciudad
sin motivo
soñar a los veintiocho años con llegar a ser el
mejor escritor del mundo.
Tomar un lápiz
y en vez de escribir un poema
hacer un barquito
o una escalera
o una mosca
o un paraguas de sol
y aceptar de una vez por todas
que no hemos nacido todavía.
Hablar mal del mundo
y amarlo tanto
como a una caja de fósforos
guardar un caramelo que nos dieron
hace diez años en una fiesta.
Botar el dinero
Luego, cambiar el orden de todo esto, y
Repetirlo, es decir, vivirlo.
Por ejemplo
Es decir:
Donde se lee:
«Levantar más de veinte kilos con un brazo»,
vivirse como:
Levantar más de veinte brazos con un kilo.
Donde se lee:
«Y en vez de escribir un poema
hacer un barquito»
vivir o hacer lo posible por vivir:
«en vez de escribir un barquito
hacer un poema».
Luego
comenzar otra vez en algún rincón del mundo.

***

Pasos

Pones el pie
el otro pie
y respiras
pones el otro pie
el que dejaste atrás
y respiras suavemente.
Suena a toda una vida

***

Recomendaciones

Hacer una estrella de papel
jugar con la arena
para que se escurra entre los dedos
el mar
entregar un caramelo a una señora de paraguas
ponerse de pie
cuando pasen los perros
dar una moneda
al viento
un beso
a la nada
un abrazo completo
a la mujer perdida
y convertida en árbol
estrella y arena
y mar y beso
y nada y estrella
buscarla
y amarla íntegra
para no cometer nuevamente la estupidez de sentirse
eterno.

***

Poema de un golpe

Hoy no tengo ganas
ni siquiera
de verme en el espejo
amarme
recordarme
hacer muecas
cambiarme la cara.

Es preguntarle si estoy de pie
si he vivido
tener antepasados.

Hoy no tengo ganas
ni de aburrirme
ni de hacer palabras
ni de sufrir
ni de darle sentido al cafecito
al cafecito con los cigarros.

Es casi no tener alma.

***

Todos los poemas hablan
de lo mismo
hablan de la muerte o de la vida.
El día que nazca un poema
diferente
dejaré caer el poema
y veré una estrella.

***

Todos los poemas son iguales
cambian y sobran las palabras
y falta la vida.

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Francisco Massiani (Caracas, 1944). Dibujante, músico y escritor. Vivió parte de su niñez en Santiago de Chile y residió durante un año en París, becado por el INCIBA. En 1968 Monte Ávila Editores publica su primera novela, Piedra de mar, considerada un clásico de la literatura venezolana. En 1970 publicó la colección de cuentos Las primeras hojas de la noche; en 1976 publica Los tres mandamientos de Misterdoc Fonegal y en 1998 publica Con agua en la piel, ambas editadas por Monte Ávila Editores. Obtuvo el Premio Municipal de Prosa en el año 1998. En el año 2005 resulta ganador del V Concurso anual de la Fundación para La Cultura Urbana, con su libro de relatos Florencio y los pajaritos de Angelina, su mujer. Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura (2010-2012) como reconocimiento a su trayectoria literaria.

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Para dar con el amor

Para dar con el amor
es preciso…

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