Poemas

El mundo es el segundo término- Roberto Juarroz

El mundo es el segundo término
de una metáfora incompleta,
una comparación
cuyo primer elemento se ha perdido.

¿Dónde está lo que era como el mundo?
¿Se fugó de la frase
o lo borramos?

¿O acaso la metáfora
estuvo siempre trunca?

Roberto Juarroz

Poema del libro Quinta Poesía Vertical (1974)

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Fotografía: Nicolas Bruno

En días como hoy, pienso en este poema de Roberto Juarroz (Poeta y ensayista argentino) . Se acompasa muy bien a las realidades que estamos viviendo, tanto a nivel particular como a niveles macro. Me parece cosa de absurdos, tal vez de incoherencias o simple maldad.


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Roberto Juarroz (1925 – 1995) nació y murió en Argentina. Fue un poeta y  ensayista argentino. Publicó un inaudito legado poético que conformó bajo el nombre Poesía vertical. Primera Poesía vertical y así hasta quince poemarios son parte de una obra que adquiere apariencia de proyecto por su consistencia y reiteración. Juarroz logra en su poesía formular originalmente una y otra vez las mismas cuestiones en torno a la realidad, el ser y el lenguaje. Sus poemas pueden precipitarse en la metafísica hasta el absurdo, buscando el fondo de las preguntas, preguntando y enrareciendo hasta lo impreguntable.

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Venezuela

Reto: ¿Qué estamos haciendo mal en mi país?

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Me llamo Silvia, tengo 21 años, estudio Arquitectura y soy de Venezuela.

Solo parte del problema

“Lo que ocurre en Venezuela no es una cuestión de política o de relaciones internacionales, sino de un golpe del crimen organizado de gran escala: un grupo de criminales ha tomado el control del Estado y asaltado su tesorería. El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía. De momento no hay como liberar a Venezuela, a su gente y a sus recursos de quienes los secuestran a punta de pistola”. Evan Ellis. Sigue leyendo “Reto: ¿Qué estamos haciendo mal en mi país?”

Artículos·Venezuela

Suciedad- matahari1996

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           Varios creemos o decimos ser la raza más avanzada en este mundo debido a los diversos descubrimientos científicos, al crecimiento de las grandes ciudades, a los enormes avances tecnológicos , a la gran cantidad de instituciones educativas y centros de medicina , etc. Y la cruda verdad es que estamos tan lejos de serlo; pues por más que hayan cosas que efectivamente aportan de una manera positiva;  también han generado que no seamos autosuficientes en muchos aspectos, que necesitemos desesperadamente de cosas materiales para estar plenamente tranquilos , que consumamos desmedidamente, que actuemos antes de pensar y que en vez de avanzar retrocedamos. Sigue leyendo “Suciedad- matahari1996”

Artículos

El Dios de Spinoza- Baruj Spinoza

Sabían que cuando Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades, la pregunta recurrente que le hacían los estudiantes era:

-¿Cree Ud. en Dios?

Y él siempre respondía:

-Creo en el Dios de Spinoza.

El que no había leído a Spinoza se sorprenderá. Baruch de Spinoza fue un filósofo Holandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés Descartes.

El Dios o Naturaleza de Spinoza hubiera dicho:

“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

 

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

 

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

 

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

 

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito…

¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

 

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

 

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?

 

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

 

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

 

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

 

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

  

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

 

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?…

 

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

 

Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?

Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

 

Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí.

 

Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

 

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”.

Anand Dilvar.

Todo empezó cuando Albert Einstein fue interrogado vía telégrama por el rabino Herbert S. Goldstein sobre si creía o no en la existencia de Dios. Einstein respondió:

“Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela así mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G. S. Viereck, Einstein amplia su explicación aún más:

“Tu pregunta es la más difícil del mundo. No es algo que pueda responder con un simple sí o no. No soy ateo. No sé si pueda definirme como un panteísta. El problema en cuestión es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. ¿Puedo contestar con una parábola? La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas”

¿Cómo es el Dios de Spinoza al que Einstein se refiere?

Baruch Spinoza, nacido un 24 de noviembre de 1642 como Benedito de Espinosa, fue un filósofo neerlandés, de origen judío sefardí, considerado junto con Descartes y Leibniz uno de los filósofos racionalistas más importantes de la ilustración, cuya repercusión fue reconocida después de su muerte, acaecida el 21 de febrero de 1677 a la edad de 44 años. Su obra más sobresaliente es la Ética demostrada según el orden geométrico, publicada póstumamente por sus amistades más cercanas y que pronto fue censurado por la Iglesia Católica al incluirlo en su Index librorum prohibitorum.

En su magnum opus, Spinoza trató de definir la Naturaleza de Dios y de las pasiones humanas, para Spinoza no hay un dualismo, sino un monismo intermedio, esto es, no existen dos substancias, sino una con distintos atributos como el del pensamiento y/o la extensión. Consideró además que Dios era una res extensa, esta concepción asume a Dios no como metafísico, sino como la totalidad de lo físico o material.

Dios es Naturaleza Naturante que presenta afecciones y modos de ser, que a su vez tienen como origen necesario a Dios, estos son considerados como naturaleza naturada, así Dios es aquel ser en el que se concibe y es todo cuando existe,  y que sin él o fuera de él nada es o puede ser concebido. A este perspectiva se le consideró como Panenteísta, lo que significa Todo en Dios.

Fuente:

Spinoza, Baruj, Ética demostrada según el orden geométrico, Traducción del Dr. Atilano Domínguez.

Poemas de Eduardo R. Blanco

Un poema con mi nombre (I)- Eduardo R. Blanco

      El mundo es un caos de claroscuros, de sombras y de luces que tiran, que se reproducen; nosotros somos sus hijos creadores. El mundo es orden y desorden, y viceversa. Un mundo que, no es que va del orden al desorden o del desorden al orden, o a veces una y otras la otra, sino que, una y otra a la vez; entonces uno se hace bolas, que ruedan y se deslizan. El mundo es una concavidad que nos sugiere una pesadez que nos traslada a través de ella, de abajo hacia arriba y desde arriba hacia abajo, por su curvatura. El mundo sugiere, nosotros elegimos. Elegimos y nos convertimos en Sísifo; desafiamos su concavidad, vamos en su contra; construimos, deconstruimos – destruimos- y reconstruimos; en contra de dioses, del mundo y de nosotros mismos. Fuera mundo, fuera mito, fuera religión, fuera sujeto y objeto; vuelvan a tocar la puerta, pero todos juntos… Primero despedidas, luego bienvenidos a la nueva relación; con nosotros, humanos, parricidas, suicidas, creadores de la verdad – esa gran mentira.

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Poemas

No te detengas- Walt Whitman

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No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo. Sigue leyendo “No te detengas- Walt Whitman”