Autores venezolanos·Poemas

Vitral de mujer sola- Yolanda Pantin

Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del
subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra
igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben dónde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
van del llanto a la alegría
piensan en la muerte, a veces
planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola
de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir
que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate
más que el zapato al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.

Yolanda Pantin.
Poema del libro Correo del corazón (1985).

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Desde mi ventana. Es una escultura en bronce de la artista venezolana Beatriz Kohn del año 1995. Fotografía de Silvia Navarro.

 

 


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Yolanda Pantin. Fotografía de Vasco Szinetar.

Yolanda Pantin, es una poeta, dramaturga, editora y escritora venezolana. Nació en Caracas, el 20 de octubre de 1954. Estudió Artes en la Escuela de Artes Plásticas del Estado Aragua y en 1974 se trasladó a Caracas para estudiar Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Luego de graduarse de la universidad en 1979, ingresó en el taller literario “Calicanto”, dirigido por la prestigiosa escritora Antonia Palacios, en el cual se agruparon los más destacados escritores de su generación. En 1989 fundó con otros escritores el Fondo Editorial Pequeña Venecia, dedicado a la publicación de poesía, y trabajó como coordinadora editora hasta 1994. Se hizo acreedora el año 2004 de la prestigiosa Beca Guggenheim. Entre su obra literaria se encuentran: Casa o lobo (Monte Ávila, Caracas, 1981), Correo del corazón (Fundarte, Caracas, 1985), La canción fría (Angria, Caracas, 1989), Poemas del escritor (Fundarte, Caracas, 1989), El cielo de París (Pequeña Venecia, Caracas, 1989), Los bajos sentimientos (Monte Ávila, Caracas, 1993). La quietud (Pequeña Venecia, Caracas, 1998), La épica del padre (La nave va, Caracas, 2002), Poemas huérfanos (La liebre libre, Maracay, 2002) y El hueso pélvico (Eclepsidra, Caracas, 2002). En 2004 su obra fue recopilada en Poesía reunida 1981-2002 (Otero ediciones, Caracas, 2004). Sus relatos para niños son Ratón y Vampiro se conocen (1991) y Ratón y Vampiro en el castillo (1994). Su obra de teatro La otredad y el vampiro (1994). Es además coautora, junto a Ana Teresa Torres, de El hilo de la voz (Fundación Polar-Angria, Caracas, 2003), antología crítica de literatura venezolana del siglo XX escrita por mujeres. Su libro Ratón y Vampiro se conocen forma parte de la lista de Los mejores libros para niños 1993 y la Lista de Honor de la IBBY, la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en 1994. En 2017 ganó el XVII Premio Casa de las Américas de Poesía Americana por su poemario Lo que hace el tiempo.

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Autores venezolanos

Tres poemas de Eugenio Montejo

Están demoliendo la ciudad

a José Rodríguez U.

Están demoliendo la ciudad
donde tanto viví,
donde al final, sin percatarme
los ojos se me unieron a sus piedras.
Están derrumbando sin tregua sus muros,
los camiones adentro del polvo
pasan y cargan,
se llevan ventanas, columnas, portones,
no cesan,
no hay nada que salve su caída,
los amigos crecieron, se mudaron, han muerto.
Se cae, se está cayendo sin espacio
y sin tiempo,
dentro y fuera de mí, por donde vaya,
adonde llegue,
sus calles ceden paso a nuevas avenidas,
los arquitectos miden el futuro,
verifican sus planos,
no se detienen.
Me duele cada golpe de las picas,
cada estruendo,
ahora que mis ojos son las últimas piedras
que le quedan
en la casa sin nadie que soy
a la orilla del tiempo.


Caracas

Tan altos son los edificios
que ya no se ve nada de mi infancia.
Perdí mi patio con sus lentas nubes
donde la luz dejó plumas de ibis,
egipcias claridades,
perdí mi nombre y el sueño de mi casa.
Rectos andamios, torre sobre torre,
nos ocultan ahora la montaña.
El ruido crece a mil motores por oído,
a mil autos por pie, todos mortales.
Los hombres corren detrás de sus voces
pero las voces van a la deriva
detrás de los taxis.
Más lejana que Tebas, Troya, Nínive,
y los fragmentos de sus sueños,
Caracas, dónde estuvo?
Perdí mi sombra y el tacto de sus piedras,
ya no de ve nada de mi infancia.
Puedo pasearme ahora por sus calles
A tientas, cada vez más solitario,
su espacio es real, impávido, concreto,
sólo mi historia es falsa.


Una ciudad

Escribo para fundar una ciudad
donde las piedras tengan nombres propios
y el sol las llame siempre
al alba, despertándolas.
Quiero elevarla junto al río
que llevo y que me lleva
para que a su rumor crezca el paisaje.
Mido planos, niveles, geometrías,
construyo andamios sólidos,
quiero que el odio sea convexo
y el amor cóncavo y exacto.
Una ciudad con el tacto de un cuerpo
de franco rostro y cabellos flotantes
con hoteles que bajen en gradas hasta el mar
y tabernas de antiguas guitarras.
Busco la arquitectura subjetiva
de puentes, columnas, catedrales
creada en palabras nuevas
con el abecedario de las formas fuertes.
Una ciudad poblada de deseos
donde encuentre su techo el que pase
y la recorra hasta la muerte
o más tarde tal vez entre el viento fantasma
sin que ya nada lo destierre.

Eugenio Montejo

Poemas del libro Terredad (1978).


Eugenio Montejo

Eugenio Montejo poeta, ensayista y profesor universitario venezolano. Nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. Fue director literario de Monte Ávila Editores, representante de esta misma editorial en Buenos Aires, a fines de los años setenta, y consejero cultural de Venezuela en Portugal. Publicó: Elegos (1967), Muerte y memoria (1972), La ventana oblicua (ensayos, 1974), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), El cuaderno de Blas Coll (ensayos, 1981), Trópico absoluto (1982), El taller blanco (ensayos, 1983), Alfabeto del mundo (1986) y Chamario (2003). Su poesía se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía suramericana. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1998 y el Premio Internacional Octavio Paz en 2004. El valor de su estimable obra poética y ensayística no ha parado de crecer en los últimos años, siendo una de las más importantes y originales de la última mitad del siglo XX. Falleció en Valencia, Venezuela, el 5 de junio del año 2008.

Poemas de Silvia Navarro

Un poema para T

«No es que el morir nos duela tanto
Es el vivir
lo que nos duele más
Pero el morir
es un camino distinto
Una variedad detrás de la puerta»

Emily Dickinson

Caen las hebras de cabello sobre la almohada
van quedando vacíos en la cabeza
Caen doscientas hebras y no puedo detenerlas
Encuentro una estela de ellas
en mi bañera, en la cocina y en la nevera
Caen las hebras sobre la hierba volviéndose maleza
Se me caen la cabeza y las piernas
se me caen como a una muñeca
Se me caen las respuestas a tantas penas
y no me quedan fuerzas para tenerlas.

Silvia Navarro

Poemas de Silvia Navarro

Insomnio

¿Qué hago con todo este incendio que llevo dentro?
¿Cómo salgo de este laberinto de sentimientos?
¿Cómo hago para diferenciar entre lo difícil, lo complicado y lo complejo?
¿Salgo corriendo o me dejo llevar por lo que siento?

Mejor lo pienso en otro momento…
…Seguiré durmiendo.

Silvia Navarro

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Poemas de Silvia Navarro

Que se pare el Lápiz

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¡Que se detenga ya mi mano!
quiero parar de escribir.
¡Que se pare el lápiz!
Elemento inútil que va dejando
trazos con o sin sentido
sobre el papel.

¡Que se pare el lápiz!
porque me esta arruinando,
conmigo está acabando.
Día tras día dejando
manchas sobre el papel;
Tontas palabras que esperan Ser.

Es solo que
para mí nada de esto va bien,
Quiero saber como se puede detener.
Es un enigma, es algo que
aun no puedo comprender.

¡Que se pare el lápiz!
¿Por qué rayos no me quiere obedecer?

Silvia Navarro
16/11/16

Poemas

Poema 15- Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando, callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche callada y constelada.
Tu silencio es de estrellas, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
¡Una palabra entonces, una sonrisa bastan,
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto…!

Pablo Neruda
Poema del libro 20 poemas de amor y una canción desesperada (1924).


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Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Nació en Parral, Santiago de Chile, el 12 de julio de 1904. Fue un poeta chileno galardonado con el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nobel de Literatura (1971). También se desempeñó como diplomático y fue miembro activo del partido comunista, compromiso político que muchas veces se ve plasmado en sus obras. Ampliamente conocido por sus obras Crepusculario(1923), Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), y sus Cien sonetos de amor (1959). Entre sus múltiples reconocimientos, también figura un doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford. «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él», ha escrito el crítico literario Harold Bloom,quien lo considera uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos. Falleció el 23 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile.


Hoy en el Día Internacional del Libro, quise compartir una de esas preciosas razones, que me han hecho valorar y apreciar la poesía y la lectura.

Tengo que hacer los debidos honores al Poema 15 de Pablo Neruda, por tan hermosos versos y agradecer a mi profesora de bachillerato, Elvia Trujillo, por develar la poesía a mis ojos y oídos… El Poema 15 fue el primer poema que leí… Algo tarde llegó a mi vida la poesía. A diferencia de mis compañeros de clases, quienes se reían de estos versos al estudiarlos en la clase de Castellano y Literatura, yo desprecié la poesía por evitar las letras… Me pareció en principio, algo cursi. Como ellos, en el fondo yo tampoco la entendía… Que equivocada estaba al huir, no entendía que en ella estaba el refugio.

Algunos años han pasado desde aquel momento, ahora soy yo quien la busca… más allá del desamor o el amor… La poesía cala muy hondo en el pensar y en el sentir de quienes encontramos un claro del bosque, en forma de poesía… Ella se presenta en tantas formas como es la vida. 

Para celebrar el día del libro nada mejor que recomendar 3 libros:

  • Bestiario / Todos los fuegos el fuego de Julio Cortázar.
  • Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.
  • La rebelión de Atlas de Ayn Rand. 

BONUS: El principito de Antoine de Saint-Exupéry (Por ser el primer libro que leí).

Espero hayan disfrutado como yo, de tan hermoso poema y de mis recomendaciones de lectura. Y pues, a mi también me encantaría recibir al menos una recomendación de lectura ❤ Feliz día 

23 de abril, Día Internacional del Libro.

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