Poemas·Sobre mi·Venezuela

Poema de Luis Laffe

IMG_20180813_120753.jpg
Mi última foto con el uniforme de bombero. En la Universidad Simón Bolívar, sede Litoral (Edo, Vargas. Venezuela).

Si eliges ser bombero, eliges el camino difícil
un camino lleno de privaciones, sin lujo ni confort
que te causará desgaste físico y mental,
Que te alejará de los tuyos,
Que te acercará a las miserias humanas
y te demostrará la ingratitud social.

Tendrás que arriesgarte a vivir la aventura de la velocidad,
De la altura, de la agilidad;
Tendrás que combinar fuerza y técnica,
Dejar sin terminar tu humilde almuerzo,
Despertar a media noche y correr para salvar la vida de un desconocido
Para tenderle la mano a cualquiera, aunque no se lo merezca.
Porque no podrás juzgar a nadie por su color,
estatus o por el bien o mal que represente.

Habrás elegido ser el buen samaritano,
el héroe del barrio, el sueño de los niños.
Habrás elegido controlar tus miedos y nunca huir cobardemente.
Tendrás que mantener tu misión hasta el final,
aunque pierdas tu salud, aunque pierdas tu vida misma.
Y si Dios lo permite, solo entonces, habrás de recibir tu recompensa.

Luis Laffe

20 de agosto, Día Nacional del Bombero en Venezuela. 


 

Este poema lo leía cada vez que entraba a la estación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Simón Bolívar, cada vez que iba a cumplir con mis cuadros de guardia, cada vez que iba a cumplir con alguna actividad o cuando iba a realizar algún trabajo administrativo. Está enmarcado en la pared junto a la Misión, la Visión, y los Valores de la institución. Hoy estoy de baja en la institución. Hoy estoy en otro país lejos de los sueños que siempre tuve y quise alcanzar, debido a la situación política y social de mi país. Hoy sigo dando las gracias al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Simón Bolívar por todo lo que me enseñó durante mi formación, y luego como bombero graduado.

Hoy, 20 de agosto, se conmemora el Día del Bombero en mi país, Venezuela. Una profesión llena de peligros y dificultades, tanto en el plano profesional como en el plano personal para quienes la ejercen, pero además, en Venezuela, se suman otras dificultades, que empañan tan significativa y ardua labor, como lo son, la situación actual del país con sus problemas de transporte, falta de servicios básicos, delincuencia, costos elevados en general, junto a las dificultades que se les presentan a la hora de atender emergencias: falta de insumos médicos, mal estado de los hospitales que reciben a los pacientes que se atienden en servicios, el daño de las unidades de emergencia (camiones, ambulancias, unidades de logística), que por los altos costos dificultan su reparación. Parte de esta situación, la he compartido en publicaciones anteriores, como en las de Hasta cuándo Venezuela escritas por mi colega Luis Urbina.

Leer

Hasta cuándo Venezuela. Parte I
Hasta cuándo Venezuela. Parte II
Hasta cuándo Venezuela. Parte III

 

Hoy deseo un feliz día a todos los bomberos de Venezuela y del mundo.

Gracias por estar siempre.

Anuncios
Autores venezolanos·Poemas

Derrota- Rafael Cadenas

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo (¨Ud. es muy quedado, avíspese, despierte¨)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy un imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

Rafael Cadenas, 1962.


wp-1554729047049.jpg

Rafael Cadenas. Nació en Barquisimeto, Edo Lara, el 8 de abril de 1930. Es un poeta, ensayista y profesor universitario venezolano. Formó parte del grupo «Tabla Redonda» de Latinoamérica a comienzos de la década de los sesenta. En 1985 recibió el Premio Nacional de Literatura de Venezuela y en 2009 el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en Guadalajara, México, entre muchos otros, Cadenas también fue galardonado en 2018 con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana de manos de la misma reina Sofía de Grecia. Cadenas se lanzó a la creación poética a temprana edad, sus obras han sido recibidas positivamente por la crítica y valoradas como indispensables si se desea un análisis profundo de la realidad a través de la lírica; suele vincularse su estilo con el pensamiento filosófico y se lo compara con autores como Hölderlin, Rilke y Gorostiza. Al acercarse a su voz, el lector puede encontrarse con un universo mágico, lleno de matices y capaz de transportarle a otro espacio, para reflexionar sobre las cosas más relevantes de la vida. Ha vivido casi toda su vida en Venezuela, excepto un breve período de exiliado en Trinidad. Entre sus publicaciones se encuentran: Los Cuadernos del Destierro(1960); Falsas Maniobras (1966); Intemperie (1977); Memorial (1977); Los cuadernos del destierro/ Falsa maniobra/ Derrota (1979); Amante (1983) y Dicho(1992).

Poemas de amigos·Poemas de Silvia Navarro

En esta plaza (Cadáver exquisito)

IMG_20190416_154255.jpg

La brisa, el viento, la lluvia;
Qué bonita la risa.

Entre jugos y dulces
Una amarga espera pasa.

La vida está llena de vida.
Cada día
¿Quién lo diría?

El viento sopla,
La gente habla,
Los carros pasan,
El arte viene, el arte va,
Aquí estamos y ya.

Silvia Navarro & Argenis Guerrero
08/08/16


Este Cadáver exquisito, lo hice junto a mi amigo Argenis, hace algún tiempo sentados en la Plaza Los Palos Grandes (Caracas), del lugar y la espontaneidad de nuestros pensamientos surgió este pequeño experimento. Fue la primera vez que hice un Cadáver exquisito, un juego muy divertido e increíble por los resultados que siempre se obtienen ❤😊

Tuve la oportunidad de conocer en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, al Arquitecto Edwin Otero, quien proyectó la Plaza los Palos Grandes, un espacio público en el que se realizan actividades de distinta índole como recitales de poesía, cambalaches (intercambio de libros), prácticas de yoga e incluso conciertos. La plaza cuenta con un dosel formado por una estructura metálica, una fuente, un espejo de agua, un anfiteatro, un café y una biblioteca. Vale la pena volver muchas veces a esta plaza, por todo lo que ofrece con su arquitectura.

Autores venezolanos·Poemas

Neurosis- Luis Enrique Mármol

Sobre el papel mi cuerpo pone su sombra leve;
afuera el parque llueve
su sombra sobre el suelo…
¡Alguien ha puesto en mí este hondo desconsuelo,
esta infinita espera de lo que nunca he visto;
mi esqueleto es la cruz donde agoniza el Cristo
de mi vida!… ¡Dios mío,
el silencio me ahoga, me hace temblar de frío!
Mi indolencia enervante yo la siento fluir
sobre mis horas muertas,
áridamente inciertas,
y me aplasta una enorme pereza de vivir.

Escribo y me tortura con garra inexorable,
hasta hacerme llorar,
la angustia inexpresable
de lo que no he podido expresar…
Mi vida se consume
como un débil perfume…
Mi vida es un cigarro
que muere entre los dedos del silencio…
Soy un loco, un lunario…
pero no sueño: pienso
¡Dios mío, quién tuviera
la savia juvenil de aquella primavera!
De aquella primavera tan florida
que no viene dos veces a endulzarnos la vida
con adorado cariño…
¡Ay! Si alguno me diera el volver a ser niño…

¡Si pudiera, en un vuelo, abandonar la Tierra!
Esta vida tan larga, tan inútil, me aterra.
¡El ideal…! No lo halla en las carnes fragantes,
ni en la paz de la noche claudicante,
ni en el cielo, ni en nada,
ni en el hogar insulso, mi pobre alma cansada…
¿Y soy acaso joven…? Dicen que sí. Mis males
quizá son el resumen de angustias ancestrales…
¡Parálisis del alma. Tedio…!

Lejano y viejo

da las doce un reloj. Las pupilas de un coche
atraviesan la sombra; y allá, lejos,
la Luna es un bostezo de la noche…

Luis Enrique Mármol.


IMG_20190708_125913.png

Luis Enrique Mármol, fue un poeta, periodista y abogado venezolano. Nació en Caracas el 21 de agosto de 1897. Cursó su educación primaria y secundaria en el colegio de los padres franceses de Caracas. Se graduó de bachiller en filosofía el 27 de septiembre de 1912 a la edad de 15 años. Desde 1912 y hasta 1922, ante la imposibilidad de continuar sus estudios de leyes, Luis Enrique Mármol escribió la mayoría de los poemas que integran su principal libro: La locura del otro, publicado en 1927. Ya en 1913, cuando aún no había cumplido los 16 años, publicó su primer poema, cuyo título, Misantropía, ya dejaba entrever el carácter sentimental, lúgubre, doloroso y pesimista que impregnaría después la mayor parte de su obra literaria. La muerte trágica de su padre, acaecida en San Fernando de Apure el 16 de febrero de 1914, quizás profundizó aún más la tristeza y lobreguez de sus sentimientos de adolescente. El poeta José Tadeo Arreaza Calatrava publicó en 1915, en la página literaria de El Nuevo Diario, un elogioso comentario acerca del «…raro y armonioso Luis Enrique Mármol…». Durante su obligado receso como estudiante universitario, se desempeñó como redactor de El Universal y colaborador de diversos diarios y revistas de Caracas, firmando sus escritos con diversos seudónimos: «Cómodo Comodián», «L’enfant de Marbre», «Renato Molina», «Luis Venezuela», «Gregorio Iturriza», «Cándido Pérez», «Kara-Keño», «LEM». Con este último, sus siglas, publicó en 1923 un pequeño folleto de 54 páginas titulado Pastiches criollos en el cual, con estilo festivo, irónico y humorístico, contrapuesto al de sus otros poemas, hizo, según Pedro Emilio Coll, «…la mejor crítica que tenemos de los estilos y pensamientos de los escritores venezolanos de nuestro tiempo…». Perteneciente a la llamada Generación de 1918, Luis Enrique Mármol es considerado como su abanderado y uno de sus poemas, Canto absurdo, según Julián Padrón, pudiera constituir el «manifiesto» de dicha generación literaria, de la cual formaron parte Fernando Paz Castillo, Andrés Eloy Blanco, Pedro Sotillo, Enrique Bernardo Núñez y Antonio Arráiz, entre otros. Mármol obtuvo el título de doctor en ciencias políticas en la Universidad Central de Venezuela el 14 de febrero de 1925, con una tesis titulada El aparte 3° del art. 6° del Código Penal. Se trasladó posteriormente a Valencia, en donde ejerció su profesión. Luis Enrique Mármol, falleció en Valencia (Edo. Carabobo) el 17 de septiembre de 1926, a consecuencia de un accidente automovilístico a la edad de 29 años. En 1976, Monte Ávila Editores publica una compilación de algunos de sus poemas, con el título El viento que me nombra., tomado de los versos de su poema Insomnio.

Poemas de Silvia Navarro

Una mujer de esas

Qué de bueno puedo dejarle a una mujer de esas
que deslumbra con su belleza
que opaca con su inteligencia
que intimida con su presencia
que encanta con su arquitectura
de esas que con su potencia, de puro pensarla,
te vuela la cabeza…
Eduardo R. Blanco, 2016

¿Qué se le puede dar a una mujer de esas?

¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?

IMG_20190702_130843.png

Si a cada tanto que le das
le sumas letras, inspiración y versos a su enredada cabeza…
Si a cada tanto que le das
le restas ignorancia y flaquezas…
Si a cada tanto que le das
le multiplicas el deseo si la besas y la besas…
Si a cada tanto que le das
la divides en mil y una experiencias…
¿Qué más le puedas dar a una mujer de esas?
Una mujer que de matemáticas no tiene ni la más mínima puta idea.
Pero que entiende que hay límites en esta vida.
Que comprende que todo el cariño y afecto que da,
Deriva de lo que aprende a dar cada día.
¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?
Que experimenta y juega con tonterías…
Como cuando coloca un espejo frente al otro y observa cómo el reflejo de uno se refleja en el otro…
¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?
Que descubre que entre ambos espejos
Se produce una igualdad,
Resultado de una parábola infinita.
¿Qué más le puedes dar a una mujer de esas?
Si con tantas sumas y restas
la volviste poesía…

Silvia Navarro.


IMG_20190702_125640.png

Hoy se cumplen tres añitos desde que Vomité un Conejito.

Tres años compartiendo mis intentos de cuentos y poemas, tres años compartiendo los escritos de mis autores favoritos, tres años compartiendo lo increíble de WordPress. Espero que vengan muchos mas.

Autores venezolanos·Poemas

Vitral de mujer sola- Yolanda Pantin

Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del
subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra
igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben dónde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
van del llanto a la alegría
piensan en la muerte, a veces
planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola
de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir
que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate
más que el zapato al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.

Yolanda Pantin.
Poema del libro Correo del corazón (1985).

IMG_20190627_094438.png
Desde mi ventana. Es una escultura en bronce de la artista venezolana Beatriz Kohn del año 1995. Fotografía de Silvia Navarro.

 

 


IMG_20190627_105016.png
Yolanda Pantin. Fotografía de Vasco Szinetar.

Yolanda Pantin, es una poeta, dramaturga, editora y escritora venezolana. Nació en Caracas, el 20 de octubre de 1954. Estudió Artes en la Escuela de Artes Plásticas del Estado Aragua y en 1974 se trasladó a Caracas para estudiar Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Luego de graduarse de la universidad en 1979, ingresó en el taller literario “Calicanto”, dirigido por la prestigiosa escritora Antonia Palacios, en el cual se agruparon los más destacados escritores de su generación. En 1989 fundó con otros escritores el Fondo Editorial Pequeña Venecia, dedicado a la publicación de poesía, y trabajó como coordinadora editora hasta 1994. Se hizo acreedora el año 2004 de la prestigiosa Beca Guggenheim. Entre su obra literaria se encuentran: Casa o lobo (Monte Ávila, Caracas, 1981), Correo del corazón (Fundarte, Caracas, 1985), La canción fría (Angria, Caracas, 1989), Poemas del escritor (Fundarte, Caracas, 1989), El cielo de París (Pequeña Venecia, Caracas, 1989), Los bajos sentimientos (Monte Ávila, Caracas, 1993). La quietud (Pequeña Venecia, Caracas, 1998), La épica del padre (La nave va, Caracas, 2002), Poemas huérfanos (La liebre libre, Maracay, 2002) y El hueso pélvico (Eclepsidra, Caracas, 2002). En 2004 su obra fue recopilada en Poesía reunida 1981-2002 (Otero ediciones, Caracas, 2004). Sus relatos para niños son Ratón y Vampiro se conocen (1991) y Ratón y Vampiro en el castillo (1994). Su obra de teatro La otredad y el vampiro (1994). Es además coautora, junto a Ana Teresa Torres, de El hilo de la voz (Fundación Polar-Angria, Caracas, 2003), antología crítica de literatura venezolana del siglo XX escrita por mujeres. Su libro Ratón y Vampiro se conocen forma parte de la lista de Los mejores libros para niños 1993 y la Lista de Honor de la IBBY, la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en 1994. En 2017 ganó el XVII Premio Casa de las Américas de Poesía Americana por su poemario Lo que hace el tiempo.

Poemas de Silvia Navarro

Suicida #6

Adiós mi reflejo,

adiós infinito cielo.

Mi aliento se convierte en hielo,

dejaré mi frío cuerpo.

Porque tengo fuerzas y no tengo,

Pero no tengo miedo,

al menos es lo que aparento.

Me encuentro al borde

del puente de hierro,

Y no tengo miedo.

El filo de la navaja

está en mi cuello,

Y no tengo miedo.

Juego a la Ruleta Rusa

con el arma de mi abuelo,

Y no tengo miedo.

¿Qué diablos tengo?

No soy nada,

No soy nadie.

Estoy vivo

Estoy muerto.

Lleno de terror me despierto,

Quiero borrar esas absurdas imágenes

que me asaltan al cerrar los ojos,

Pero no puedo.

Voy al baño, limpio mi cuerpo,

Me veo al espejo

Pero descubro que,

no fue una pesadilla

ni un mal sueño,

Es el vacío quien se refleja en el espejo.

Y no tengo miedo.

Silvia Navarro
26/10/16


Fotografía: Eduardo R. Blanco. Museo de Botero (Bogotá, Colombia)